Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Turismo ›
Turismo /

A la salida del Movistar Arena: dónde comer en Villa Crespo sin perderse el último colectivo

Un recorrido por la oferta gastronómica que rodea al estadio, con precios concretos de hamburguesas, pizzas, empanadas y carnes para armar la previa o el postevento según el bolsillo y el tiempo que quede antes de subirse al bondi.

Por Bruno YutronichTurismo y glaciares · · hace 15 d
A la salida del Movistar Arena: dónde comer en Villa Crespo sin perderse el último colectivo

A poco más de tres mil kilómetros al sudoeste de El Calafate, donde el glaciar Perito Moreno avanza con su lentitud milenaria, en cambio acá, a unas veinte cuadras del Movistar Arena, la ciudad late de otra manera: la de Villa Crespo en noche de recital, con Corrientes, Humboldt y Loyola convertidas en pasillo obligado entre la música y la mesa. Llevo años cubriendo estas movidas gastronómicas para quienes vienen por unas horas y necesitan resolver la comida sin perder ni el bolsillo ni el último colectivo, y lo cierto es que pocas cuadras concentran tanta variedad como las que rodean al estadio.

La movida arrancó, como tantas otras cosas que uno ve en Buenos Aires, con el dato que tiran los guías de trekking en comparación con lo que señala cualquier folleto de Parques Nacionales: del otro lado de la Argentina todo se mueve lento, glaciar mediante, mientras que acá la oferta cambia de cartel y de horario con la misma velocidad con que se vacía un anfiteatro. Por eso, antes de pagar la seña en una mesa, conviene tener a mano un mapa mental de qué hay, a cuánto y hasta qué hora atienden.

La comida rápida que no arruina la previa

  • Mr Tasty, en Corrientes 6042: hamburguesa clásica con papas a 11.300 pesos; balde para cuatro a 23.900 pesos.
  • Austin’s, en Darwin 1111, a unos 800 metros del estadio: Smoke Special simple a 16.500 pesos, doble a 21.400, papas aparte a 3.500.
  • Sanguchito, en Corrientes 6026: sándwich de cerdo de cocción lenta en pan francés de 30 centímetros, con nachos, a 23.900 pesos.
  • Condarco, en Dorrego 901: empanadas fritas de a dos, las de carne a 17.000 y las de queso a 15.000.

Para el que sale con el bolsillo flaco y la panza vacía, esta franja resuelve en cualquier momento de la noche. Mr Tasty conviene cuando el plan es comer parado y seguir caminando; Austin’s suma una onda texana a pocas cuadras del estadio; Sanguchito es el clásico al paso con pan largo y abundante, y Condarco, con sus empanadas recién fritas, sirve tanto de picoteo previo como de cierre con cerveza.

Mesas largas, porciones para compartir y una pizza de salvataje

  • Los Bohemios, en Humboldt 502: milanesa con muzzarella, morrones asados y panceta a 52.000 pesos; rabas a 26.000; flan a 5.500. Horario extendido los días de recital.
  • Garito Loyola, en Loyola 1184: pizza de mozzarella a 25.000, con provolone y panceta a 35.000, fainá clásica a 4.000.
  • Bar Mercedes, en Bonpland 928: rabas a 18.000, langostinos con fumet, manteca y chipotle a 19.000, carta que rota según el mercado.
  • Condarco, además de las empanadas: pesca curada a 19.000 y ceviche con torta frita a 20.000.
  • Asadero, en Fitz Roy 1041: ojo de bife de 500 gramos a 70.000, con reserva por la plataforma Woki.

Cuando el plan pasa por sentarse, compartir y hacer tiempo hasta que baje la multitud del estadio, esta zona se luce. Los Bohemios es el bodegón clásico de Humboldt, con porciones que dan para tres o cuatro y con la ventaja de que, según me confirmó el propio personal de la casa, la jornada se extiende en noches de recital, aunque sin hora de cierre confirmada. Garito Loyola aparece como la pizza grande, generosa y al estilo porteño, mientras que Bar Mercedes se anota en la franja de los frutos de mar con una carta que, según me aclararon en el local, cambia de acuerdo con lo que llega del mercado. Condarco completa el recorrido con pesca curada y ceviche con torta frita, un cruce criollo y limeño que pocos locales animan a sostener. Para los que quieran cerrar la noche con un corte fuerte, Asadero mantiene la reserva online y un ojo de bife de medio kilo que, en Buenos Aires, ya es casi una declaración de principios.

Cómo organizar la salida sin que se haga de día

El contraste que siempre noto con la Patagonia, donde un guía de glaciares te dice que el hielo no tiene apuro y que la caminata termina sí o sí antes del último colectivo, acá es al revés: la noche se estira y nadie quiere bajarse del caballo. Por eso conviene definir antes de salir del estadio qué se va a comer y dónde, para no quedar dando vueltas entre Corrientes y Humboldt cuando los locales empiecen a bajar la persiana. Condarco, según lo que me dijeron en la barra, atiende hasta la una de la mañana, y Los Bohemios corre el horario para adelante en fechas de recital, un dato no menor que cambia cualquier cálculo previo.

Mi recomendación, como quien camina estas cuadras hace años, es armar la noche en dos tramos: una picada o hamburguesa en la previa, para llegar al recital con algo en el estómago sin cargar demasiado, y una mesa compartida a la salida, donde la pizza de Garito Loyola, las milanesas de Los Bohemios o los langostinos de Bar Mercedes funcionan como cierre largo. Para el abrigo, aunque no haya glaciares cerca, la noche porteña en la franja de abril a septiembre pega fuerte: llevar un camperón o un rompevientos liviano marca la diferencia entre esperar la cuenta con ganas o con frío. Y si la elección pasa por carnes fuertes como el ojo de bife de Asadero, mejor reservar con tiempo, porque en noches de Movistar Arena la demanda se anticipa y la mesa, como el hielo, también se mueve aunque parezca quieta.

BY
Bruno YutronichTurismo y glaciares

Te puede interesar