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Ahorro joven en Argentina: diversificación en el mercado de capitales frente a un marcado déficit de educación financiera

Casi nueve mil subcuentas abiertas por menores de 13 a 17 años bajo la normativa de la CNV concentran sus inversiones en cedears y en un ETF sobre el S&P 500. En paralelo, más del 30% de los jóvenes de entre 1995 y 2009 registra incumplimientos en deudas pequeñas que comprometen su historial crediticio.

Por Paula SandovalEconomía y comercio · 27 de agosto de 2026 · hace 1 h

Vamos a los números. Cuatro de cada diez jóvenes argentinos no manejan conceptos elementales como presupuesto, ahorro o crédito, de acuerdo con relevamientos de Junior Achievement Argentina. Ese desconocimiento aparece con nitidez cuando se observa el comportamiento de pago: entre los nacidos entre 1995 y 2009, el cumplimiento de deudas alcanza apenas el 68,8%, lo que deja al 31,2% restante con incumplimientos que deterioran su historial crediticio. El dato corresponde a un análisis de Equifax y presenta un rasgo particular: la morosidad no se explica por montos elevados, sino por deudas chicas que quedan en el olvido o se postergan.

La fotografía cambia cuando se mira el mercado de capitales. Desde 2024, la Comisión Nacional de Valores habilitó a los agentes a abrir subcuentas comitentes para adolescentes de 13 a 17 años, con la firma del representante legal. Al cumplir los 18, la titularidad se transfiere al joven. La regulación admite operaciones con bonos, acciones, certificados de depósito argentinos (cedears), fondos cotizados en bolsa y fondos comunes de inversión.

Aproximadamente nueve mil cuentas y un perfil activo

Dos plataformas que ofrecen productos específicos para ese segmento acumularon, en conjunto, cerca de nueve mil cuentas abiertas. En una de las firmas, el 67% de los jóvenes titulares mantiene la cuenta operativa en la actualidad; en la otra, la mitad de los menores concretó operaciones durante el último trimestre. La edad promedio de los inversores activos se ubica en torno a los 16 años, lo que confirma el interés por participar del mercado desde edades tempranas.

El instrumento preferido son los cedears, que permiten acceder desde el mercado local a acciones de empresas extranjeras. Dentro de esa categoría, la posición más repetida es el ETF que replica al índice S&P 500, seguido por papeles de grandes tecnológicas como Amazon, Apple, Nvidia, Google, Microsoft y MercadoLibre. Entre las acciones argentinas, el orden de preferencia lo encabezan YPF, Pampa Energía y BYMA.

“El hecho de que su inversión principal sea el SPY nos indica que no están buscando la ganancia mágica, sino que entienden el concepto de diversificación y apuestan al ahorro de mediano y largo plazo.”Lorena Malatesta, vicepresidenta de Marketing en IOL Inversiones

En términos de comparación con el año anterior, las plataformas detectan un crecimiento en la apertura de cuentas juveniles, impulsado por la difusión de la normativa y por campañas de educación financiera impulsadas por las propias firmas. A modo de referencia regional, Chile presenta una realidad distinta: allí la inversión minorista juvenil se concentra mayoritariamente en fondos mutuos locales y cuentas de ahorro administradas, con menor penetración de activos internacionales vía depósitos representativos.

El mapa de instrumentos elegidos

  • ETF que replica al índice S&P 500: el activo más elegido entre los menores inversores.
  • Cedears de tecnológicas globales: Amazon, Apple, Nvidia, Google, Microsoft y MercadoLibre.
  • Acciones argentinas: YPF se mantiene al frente, seguida por Pampa Energía y BYMA.
  • Bonos, fondos comunes y otros activos locales: opciones presentes en la oferta, aunque con menor demanda relativa.

Desde la academia de otra de las plataformas, Paula Spitaleri, referente de Balanz Academy, resumió el objetivo de estas cuentas en una idea fuerza: que los jóvenes lleguen a la edad del crédito con herramientas para decidir. En esa línea, planteó que el desafío pendiente es que, al momento de acceder al crédito, los jóvenes ya tengan incorporados los conceptos básicos y no dependan únicamente del impulso o de la presión comercial del entorno.

La convivencia de ambas cifras describe una brecha profunda en educación financiera, condicionada por el segmento social y el acceso a información. De un lado, un grupo reducido de jóvenes opera en el mercado de capitales con lógica diversificada; del otro, una porción mucho más amplia no logra sostener el pago de deudas pequeñas. La fecha clave para seguir la evolución de este fenómeno será el próximo informe trimestral de Equifax sobre cumplimiento de pagos del segmento 1995-2009, junto con los reportes de apertura de subcuentas juveniles que publica la Comisión Nacional de Valores.

PS
Paula SandovalEconomía y comercio

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