Boca cerró su primera Intercontinental con bronce bajo el brazo y un aire de “volvimos”
En su debut absoluto en la Copa Intercontinental FIBA, el Xeneize aplastó 93-62 al campeón africano y se subió al podio en Pekín. Tomás Monacchi lideró la goleada y Agustín Barreiro fue la gran figura del partido.
Volvió a nevar en la Bombonerita de La Ribera. Esta vez no fue en la cancha: fue en China, con el escudo de Boca pintado en el pecho y un bronce colgando del cuello. Después de varios años de mirar la Intercontinental por televisión, el básquet argentino volvió a meter un representante en el podio, y lo hizo con la camiseta más popular del país. Veremos si esta vez no se trata solo de una foto.
El conjunto que dirige Nicolás Casalánguida vapuleó 93-62 al RSSB Tigers de Ruanda en el duelo por el tercer puesto disputado en Pekín. El rival llegaba como campeón de la Basketball Africa League, un título que en la previa sonaba enorme y que en la final quedó demostrado: era una linda chapa para adornar el currículum, no un escudo para intimidar a un club argentino con hambre internacional.
El partido, de menor a mayor
Boca arrancó el encuentro como quien acomoda las cosas antes de salir: con el termo lleno y las llaves en la mano. El primer cuarto se cerró 26-18, el vestuario se fue con 52-29 y la diferencia llegó a tocar los 35 puntos. Para ese entonces, el partido era un trámite y Casalánguida, como buen padre de familia en día domingo, mandó a los chicos del club a sumar minutos. Los juveniles Valentino Finetti y Nicholas Petri ingresaron en el tramo final y se llevaron un diploma de primera fila.
En lo individual, el “Monaco” Tomás Monacchi terminó como máximo anotador con 15 puntos y 6 rebotes, una noche de mando en el backcourt. Leo Lema y el gigante Francisco Cáffaro aportaron 12 cada uno, mientras que Agustín Barreiro, conocido por todos como “el Ruso” por su físico y su apellido, firmó la planilla más completa: 11 tantos, 8 rebotes, 7 asistencias y una valoración de 24, la más alta del encuentro. En pocas palabras: la noche soñada para un interno.
- Asistencias: Boca 30 vs. RSSB Tigers 12, una diferencia de 18 que explica por qué el partido se rompió tan rápido.
- Rebotes: el Xeneize dominó claramente el cristal, otra clave para entender el 93-62 final.
- Primera mitad letal: 52-29 al descanso, suficiente para que los africanos nunca volvieran a discutir el encuentro.
- Debutantes protagonistas: Finetti y Petri, dos juveniles del club, cerraron el juego en cancha.
- MVP del partido: Agustín Barreiro, con valoración 24, la mejor de todos los presentes.
El recorrido de Boca en el torneo
El Xeneize llegó a China como campeón de la Basketball Champions League Americas 2025/26, un pasaje dorado que le permitió pisar por primera vez una Intercontinental. La competencia reunía a seis equipos y Boca sorteó el camino hasta meterse en semifinales, donde se topó con el Rytas Vilnius lituano. Durante tres cuartos peleó mano a mano, mantuvo la ventaja y llegó al último capítulo con el score a favor. Sin embargo, cuando el reloj empezó a correr en contra, la muñeca se endureció: fue 77-70 y el sueño de la final se evaporó.
La definición del título quedó en manos del NBA G League United, que venció 89-86 al propio Rytas y se sacó de encima dos finales perdidas en ediciones anteriores. El estadounidense Eric Dixon se llevó el premio al Jugador Más Valioso del torneo. Para Boca, en cambio, quedó el bronce y un mensaje claro: Argentina volvió a tener a un club en el podio de la Intercontinental, como no pasaba desde el subcampeonato de Quimsa en 2021.
“Este es el paso que faltaba. Lo del club es enorme y ojalá sea el primero de muchos.”Espíritu general del vestuario xeneize
Boca se vuelve con un bronce, con la frente alta y con un argumento que en la Ribera se repetirá cada vez que alguien mire el calendario internacional: aquí hubo equipo, hubo juego y hubo futuro. Veremos si en la próxima edición la medalla tiene otro color, aunque, siendo sinceros, hoy el bronce ya sabe a gloria.
