Bryan, la linterna y un granero lleno de monstruos: Resident Evil vuelve al cine con una historia que se anima a empezar de cero
Zach Cregger dirige una película que recupera Raccoon City, los perros con tentáculos y la lógica de los puzzles, pero apuesta por un protagonista nuevo y por una trama que no depende de los juegos. Un repaso por lo que se sabe hasta ahora, sin spoilers y con la mejor voluntad de no arruinarle la noche a nadie.
Les voy a confesar algo antes de arrancar: yo nunca fui bueno con los Resident Evil. Me pasaba tardes enteras en lo de un amigo, en Lanús, viendo cómo él resolvía puzzles de colores mientras yo corría en círculos por un pasillo oscuro gritando como loco cada vez que aparecía un perro. Por eso, cuando me cayó en la carpeta esta nueva película dirigida por Zach Cregger, la miré con la mezcla de cariño y resquemor que se le tiene a un viejo conocido al que uno no quiere ver envejecer mal. Y la verdad es que, por lo que se cuenta hasta ahora, la propuesta se anima a algo que la franquicia en la pantalla grande no hacía falta que le pidiera: empezar de cero.
Una ciudad conocida, un protagonista nuevo
La historia sigue a Bryan, un tipo que se topa con Raccoon City en pleno brote y tiene que arreglárselas con lo que encuentra. Calles vacías, una alcantarilla, una granja, un hospital. La geografía clásica de la saga, esa misma que uno recorría con el joystick en la mano a fines de los noventa, cuando Chris Redfield y Jill Valentine quedaron encerrados en una mansión llena de zombis y nadie sabía todavía que eso iba a terminar siendo un fenómeno cultural. Después llegó Claire, llegó Leon, y la acción se mudó a esta ciudad que, en el fondo, es el verdadero personaje de Resident Evil: el lugar donde Umbrella, la farmacéutica de siempre, tiene su laboratorio y desde donde se desparrama el desastre.
Juega o revienta
Lo interesante de lo que se conoce de esta adaptación es que Cregger no intenta reinventar la rueda, sino traducir al cine la lógica del videojuego. Y eso se nota en cosas muy concretas, casi mecánicas. Bryan se cruza con puertas que no se abren a la primera, con cerraduras que lo obligan a buscar la llave o la herramienta indicada. Encuentra una pistola, después una escopeta, más tarde un rifle de asalto. Y acá viene el detalle que a mí, como espectador grande, me arrancó una sonrisa cómplice: en la granja tiene que andar buscando cartuchos sueltos para poder usar la escopeta. A cualquiera que haya jugado se le viene a la cabeza esa imagen de abrir cajón por cajón rezando por encontrar munición, mientras la música te avisa que algo se viene. Tener un arma, en esta película como en los juegos, no te salva: te da una chance.
La linterna, la nieve y el granero
La iluminación cumple un papel central en el recorrido. Bryan lleva una linterna para moverse por la nieve, por las alcantarillas, por las calles. Es el mismo objeto de toda la vida, ese que en los juegos te salva y te condena al mismo tiempo, porque te permite ver pero también te delata frente a ciertos enemigos. Los realizadores parecen haber entendido que la oscuridad no es un decorado: es un personaje más, el que maneja los tiempos del suspenso y el que decide cuándo te toca asustarte. Y hay escenas pensadas para eso. Una de las que más ruido está haciendo en los adelantos es la del granero, donde un perro persigue al protagonista y, en un giro que anybody que haya jugado ya se imagina, le abre la cabeza para mostrar unos tentáculos que no deberían estar ahí. También aparece una criatura en el ascensor del hospital que ataca con vómito ácido, y un monstruo hecho de fragmentos de cuerpos que suma restos con sus tentáculos y crece a medida que se alimenta. Son los clásicos horrores bio-orgánicos de Umbrella, pero puestos al servicio de una trama que, según prometen, no depende de las anteriores.
Los científicos y la farmacéutica
En medio del recorrido aparecen dos personajes que vale la pena marcar, porque son los que atan la historia con el universo más amplio de la saga. Paul Walter Hauser y Zach Cherry interpretan a dos científicos de Umbrella, la compañía farmacéutica responsable de los experimentos que desparraman el virus y los bichos a lo largo y a lo ancho de esta mitología. No son villanos caricaturescos, por lo que se desprende del material, sino gente intentando frenar un desastre que la propia empresa creó. Esa ambigüedad, la del técnico que sabe que su firma hizo todo mal pero igual se queda a operar, le da a la película un anclaje más humano que las anteriores entregas, que solían resolver el conflicto a los tiros o con un lanzacohetes.
Dónde y cuándo se puede ver
Por ahora lo que hay son adelantos, descripciones de secuencias y una expectativa cada vez más difícil de manejar. La fecha de estreno y la plataforma donde va a llegar todavía no están confirmadas de manera oficial, así que lo más sensato es quedarse atento a los próximos anuncios de Sony, que es la distribuidora que viene moviendo el proyecto. En cuanto haya sala, fecha o servicio de streaming confirmados, lo vamos a contar por acá como corresponde. Mientras tanto, y esto es una recomendación estrictamente personal, busquen en la videoteca el Resident Evil 2 original, el de 1998, y dense una vuelta por Raccoon City. Es la mejor manera de llegar a esta nueva película con el corazón bien puesto.
