Celine Dion regresó a los escenarios en París con un show que se transformó en declaración de amor propio
La canadiense rompió en llanto en su primera gran función desde 2022 y convirtió la vuelta al Plenitude Arena en una clase de resiliencia frente al síndrome de persona rígida. Casi nueve millones de personas se habían inscripto para conseguir entrada.
Volvió a cantar y se quebró antes de arrancar. Celine Dion subió al escenario del Plenitude Arena, en las afueras de París, con la promesa íntima de no llorar, y fue justamente lo primero que hizo, porque, según sus propias palabras, no acostumbra a cumplir lo que se promete a sí misma, aunque esta vez la excepción le salió del alma. Me había jurado no emocionarme, pero estaba tan contenta de verlos que las lágrimas le ganaron la pulseada y se mezclaron con los aplausos de un público que la esperaba desde hace cuatro años largos, esos que pesan distinto cuando uno los cuenta desde un escenario y no desde una sala de ensayo.
Antes de hablar de la música hay que hablar del lugar. El Plenitude Arena queda del otro lado del anillo periférico parisino, en la comuna de Nanterre, y es un galpón moderno con capacidad para más de 33.000 personas que en los papeles iba a recibir a la canadiense en 2020, cuando la gira Courage World Tour tenía parada confirmada en la capital francesa. Lo que pasó después ya es historia conocida: primero fue la pandemia, que corrió las fechas como se corren las sombras cuando cambia la luz, y después llegó el diagnóstico de síndrome de persona rígida, ese trastorno neurológico y autoinmune poco frecuente que le fue bloqueando los músculos y la empujó a suspender la actividad en 2022 para cuidar lo único que no se puede reemplazar, que es el cuerpo.
Porque me miró de frente y me dijo que no
“Me había prometido no llorar. No cumplo mis promesas. Pero estoy muy feliz de verlos a todos. Los extrañaba.”Celine Dion, en el escenario del Plenitude Arena
La noche del estreno abrió una residencia de 16 funciones que se anuncia como el primer gran bloque de shows de Dion como cabeza de cartel desde aquel 2022, y la artista eligió no esquivarle el bulto a la enfermedad, aunque decidió hablar desde lo personal y no desde el manual clínico. Dijo frente a la platea que convivir con el síndrome día tras día le enseñó a aceptarlo, y que en lugar de pelear contra ese aprendizaje decidió convertirlo en su nueva razón de vivir, una frase que sonó a programa de vida más que a eslogan de gira. También les pidió a los presentes un ejercicio sencillo pero incómodo, que es pensar en el que tenemos al lado y no sabemos qué está pasando, y transformar esa energía desconocida en algo que se pueda compartir, porque, según sus propias palabras, para eso sirve la música, para enlazar lo que de otro modo queda suelto.
- La residencia contempla 16 funciones en el Plenitude Arena de París, con un promedio de 33.000 espectadores por noche.
- Las fechas originales eran de 2020 y se postergaron primero por la pandemia y luego por el cuadro de salud de la cantante.
- El regreso se anunció el 30 de marzo, día del cumpleaños de Dion, con un show de luces en la Torre Eiffel y un mensaje en video de la artista.
- Nueve millones de personas se inscribieron en la preventa cuando se confirmó la vuelta.
- Una estación de subte cercana al arena fue rebautizada temporalmente como Celine y decorada con fragmentos de letras de su repertorio.
El anuncio oficial había llegado el 30 de marzo, justo el día del cumpleaños de la cantante, con un espectáculo de luces frente a la Torre Eiffel al que ella no pudo asistir de cuerpo presente pero al que se acopló con un video grabado para la ocasión. La fiebre por las entradas se midió en una cifra que habla por sí sola: nueve millones de personas se anotaron en la preventa cuando se abrió el registro, una multitud virtual que triplica con holgura la capacidad de cualquier estadio razonable. En las dos semanas previas al estreno, fans de distintas partes se apostaron frente al hotel parisino donde se alojaba la artista y cantaron a coro canciones suyas, como quien hace guardia a un santo propio, y una estación de subte cercana al arena fue rebautizada temporalmente como Celine, con las paredes tapizadas de frases de sus letras más conocidas, ese tipo de detalles que en otras latitudes parecen exagerados pero que en París entran en la categoría de lo cotidiano.
El cierre de la primera noche llegó con la misma franqueza del arranque. Dion fue al hueso y dejó una frase corta, casi un susurro amplificado por el silencio del arena, que se está volviendo una de las imágenes más repetidas de la velada y que, como buen final de concierto, pide ser escuchada en vivo: muchas gracias, acaba de cumplir su promesa de volver. Quienes quieran acompañarla pueden hacerlo en el Plenitude Arena de París, con funciones que se extienden a lo largo de esta temporada, y los que estén lejos tienen en este regreso una razón de sobra para repasar su catálogo y entender por qué, aun con el cuerpo pidiendo pausa, su voz sigue siendo una de las pocas cosas que de verdad no necesitan explicación.
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