Saltar al contenido
Viernes, 23 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Vida ›
Vida /

Con poco polen en el aire, las alergias pueden continuar

Los conteos regionales son una referencia general, pero no anticipan la exposición real de cada persona ni la intensidad de sus síntomas.

Por Griselda MuñozSociedad y vida · · hace 1 h
Con poco polen en el aire, las alergias pueden continuar

En una cocina con las ventanas abiertas, una persona cree que la mañana está limpia porque el pronóstico anuncia poco polen. Sin embargo, al salir a la calle, estornuda, se le tapa la nariz y tiene la sensación de estar más irritada que ayer. El índice reducido no alcanza para explicar ese malestar, porque mide un promedio para una zona amplia y no resume lo que cada individuo respira en un recorrido concreto.

Los conteos de polen se elaboran a partir de estaciones de medición fijas y ofrecen una orientación general sobre la concentración de partículas en un área. Ese dato no necesariamente coincide con la dosis que recibe alguien al caminar bajo una arboleda, permanecer cerca de un jardín o viajar con las ventanillas bajas. La diferencia entre el promedio regional y la exposición personal puede ser considerable, incluso dentro de una misma jornada.

La sensibilidad y la exposición acumulada

La reacción no es uniforme. Dos personas pueden recibir una cantidad similar de partículas y reacciones muy distintas, según su sensibilidad y el tipo de polen que les afecta. Además, el organismo tampoco parte de cero cada día: cuando el contacto con el polen se repite durante varias jornadas, las mucosas pueden permanecer irritadas y responder con mayor facilidad ante cantidades menores. En esas condiciones, un nivel bajo puede seguir sosteniendo los estornudos y la congestión.

Un estudio publicado en la revista GeoHealth y realizado por la Universidad de Queenslandviteó más de 114.000 registros de síntomasedi corresponding a 25.194 usuarios de una aplicación de Melbourne, entre 2017 y 2023. Los investigadores observaron aumentos medibles de molestias alérgicas en días con niveles bajos de polen de gramíneas. El hallazgo refuerza que el índice ambiental sirve como referencia, pero no garantiza cómo se va a sentir cada persona.

  • El promedio regional puede no coincidir con el polen presente en un barrio, una calle o un jardín específico.
  • La sensibilidad individual determina que dos personas expuestas de forma similar reaccionen de manera diferente.
  • La exposición acumulada durante varios días puede mantener irritadas las mucosas y amplificar el respuesta a dosis menores.

También importa el origen de las partículas. Los árboles, las gramíneas y las malezas producen polenes distintos, y una persona puede ser sensible a uno de ellos sin reaccionar de la misma manera a los demás. Por eso, un conteo general bajo puede ocultar la presencia del tipo de partícula que efectivamente le causa síntomas.

El tiempo agrega otra variable. El viento lleva partículas a distancias mayores y puede concentrarlas cerca del suelo de manera puntual. La lluvia suele limpiar el aire, aunque después de períodos secos algunas tormentas pueden modificar la dispersión. La temperatura y la humedad, por su parte, inciden en los ciclos de floración y en la duración de la temporada.

A todo eso se suma la contaminación atmosférica. La Organización Mundial de la Salud advierte que las partículas contaminantes y el cambio climático pueden potenciar el efecto de alérgenos como el polen. En consecuencia, el estado del aire y las condiciones del entorno forman parte de la experiencia, aunque el índice de partículas vegetales parezca bajo.

Por eso, un número reducido de polen no equivale a un día sin síntomas. La mejor lectura de ese dato combina la concentración regional con la experiencia personal, el tipo de polen dominante, el tiempo, la contaminación y la exposición acumulada. La persona que cekşurraba junto a la ventana de la cocina puede seguir teniendo una jornada difícil: el índice describe el ambiente, pero no mide por sí solo lo que ocurre en su organismo.

GM
Griselda MuñozSociedad y vida

Te puede interesar