Construir un metro cuadrado ya se lleva más de un sueldo entero y la promesa de la casa propia se aleja otro escalón
Con el salario neto promedio en 1.590.179 pesos y el metro cuadrado de obra en 2.254.981, la relación se ubica en 1,41 RIPTE, el piso de los últimos cinco años; en dólares, cada metro vale 1.503.
En el mostrador de cualquier corralón de barrio la cuenta se repite con una exactitud que duele. Lo que antes se discutía en pesos hoy se mide en salarios enteros. Para costear un solo metro cuadrado de obra, un trabajador registrado en relación de dependencia necesita poner sobre la mesa 1,41 sueldos netos mensuales: el sueldo completo más un 41 por ciento extra, sin pagar luz, gas, comida ni transporte. Es el indicador más crudo de por qué la casa propia se aleja un poco más con cada liquidación.
El número sale de cruzar dos series que se publican todos los meses: la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE) que difunde la Secretaría de Trabajo, y el valor del metro cuadrado de construcción que calcula la Asociación Pymes de la Construcción de la Provincia de Buenos Aires (Apymeco). En junio, el RIPTE bruto marcó 1.915.878 pesos y el neto, 1.590.179 pesos. El metro cuadrado, en tanto, saltó a 2.254.981 pesos, que al tipo de cambio paralelo equivalen a 1.503,32 dólares.
Cinco años de una brecha que se abrió y ahora se cierra a medias
La foto no siempre fue esta. En junio de 2021, con un neto de 70.146 pesos y un metro cuadrado a 109.693 pesos, hacían falta 1,56 sueldos para costearlo. Entre ese año y noviembre de 2023, la relación se estiró hasta 1,99: el costo de la obra creció mucho más rápido que los ingresos y la diferencia se hizo casi dos sueldos completos. Desde entonces la tendencia se revirtió: los salarios le ganaron al metro cuadrado y la brecha cayó cerca de un 29 por ciento, hasta el 1,41 actual. Es el mejor registro en cinco años, pero sigue sin alcanzar para que un asalariado promedio pague la construcción de su vivienda sin financiamiento.
La UVA entra en escena, pero la cuota se come medio salario
- Un crédito hipotecario UVA a 25 años, por 120.920.000 pesos a tasa UVA más 7 por ciento, arranca con una cuota inicial de 865.098 pesos, según la simulación del Ministerio de Economía.
- Esa primera cuota representa algo más de la mitad del salario neto promedio actual: un esfuerzo de inicio que pocos bolsillos bancan sin ajustar el resto del mes.
- La mejora del 29 por ciento en la relación salarios-obra no compensa la pérdida acumulada entre 2021 y 2023, cuando el indicador llegó a 1,99 sueldos.
- En dólares, el metro cuadrado se mantiene en torno a los 1.500, lo que confirma que el acceso a la vivienda propia sigue atado al humor del tipo de cambio tanto como al bolsillo interno.
Por eso, aun con el RIPTE recuperando terreno frente al costo de obra, la promesa del techo propio con esfuerzo asalariado sigue siendo una cuenta que no cierra. En noviembre de 2023, cuando la relación tocó 1,99 sueldos, el Gobierno de entonces aseguraba que la salida era crédito y producción; hoy, con el indicador en su piso quinquenal, la respuesta vuelve a ser la misma línea de crédito que termina devorando más de la mitad del sueldo desde la primera cuota. La mejora existe, pero llega tarde, llega chica y llega en cuotas que el propio bolsillo del trabajador no termina de bancar.
Señores del Gobierno: bajar un índice no es lo mismo que abrir una puerta. Mientras cada metro cuadrado siga costando más de un sueldo entero y la cuota inicial de un crédito UVA se coma más de la mitad del RIPTE, la casa propia va a seguir siendo, para la mayoría, una promesa con fecha de vencimiento impaga.
