Créditos en mora: los más jóvenes son los que más fallan, pero los de 35 a 44 acumulan casi un tercio de la deuda vencida
Un informe de la consultora Eco Go, elaborado sobre la Central de Deudores del Banco Central, revela que cuatro de cada diez argentinos menores de 24 años con préstamos registrados están en situación irregular. Sin embargo, el peso del dinero adeudado se concentra en la franja de 35 a 44 años, con 5,55 billones de pesos en saldos impagos.
El socavón del crédito argentino tiene, en estos meses, un dato que pocos esperaban: la proporción más alta de morosidad no está en los asalariados de toda la vida ni en los jubilados que terminaron refinanciando el televisor. Está en los más chicos. Entre los menores de 24 años que sacaron algún préstamo, el 38,8 por ciento aparece con deudas en situación irregular, según el último relevamiento de la consultora Eco Go sobre la Central de Deudores del Banco Central.
A esa edad, la primera tarjeta de crédito o el primer préstamo personal se cruzan con ingresos que rara vez son estables. El informe contabiliza 1,25 millones de personas en ese tramo etario con algún crédito registrado, y casi cuatro de cada diez no llegan a fin de mes con sus cuotas al día. La proporción baja al 35,7 por ciento entre los de 25 a 34 años, se reduce al 30 por ciento en la franja de 35 a 44 y cierra en el 24 por ciento entre los 45 y los 54.
Mora chica, deuda grande
Ahora bien: que los más jóvenes sean los que más incumplen en proporción no significa que sean los que más deben. Sus saldos irregulares suman apenas 0,55 billones de pesos, equivalentes al 3,1 por ciento del total de dinero en mora que circula en el sistema. La concentración de la deuda vencida se corre varios escalones más arriba. Las personas de entre 35 y 44 años acumulan 5,55 billones en situación irregular, casi un tercio del total, seguidas por las de 45 a 54 años, con 4,39 billones.
Dicho de otro modo: el grupo que más se atrasa proporcionalmente es el que menos volumen de plata arrastra, y el grupo que más volumen concentra no es el que peor paga. Una fotografía útil para discutir cualquier generalización sobre "la juventud y el consumo".
Bancos versus fintech y comercios
El informe también deja una lectura incómoda para la banca tradicional. Los prestadores no bancarios, categoría que reúne a fintech, casas de electrodomésticos y otros proveedores no financieros, concentran 3,77 millones de personas con mora, contra 3,08 millones de los bancos. La diferencia es relevante porque, además, los montos unitarios suelen ser más chicos y los plazos más cortos, lo que arrastra la mora ante cualquier tropiezo de ingresos.
El cuadro completo, siempre según Eco Go, habla de 20,73 millones de deudores en el sistema relevado. De ese total, 7,7 millones tienen financiamiento bancario y no bancario en simultáneo, y 4,97 millones mantienen deudas exclusivamente con proveedores no bancarios. En números agregados, son 5,52 millones de personas con alguna irregularidad, el 26,6 por ciento de los deudores, con un saldo vencido de 17,98 billones de pesos al cierre de julio, lo que representa el 18 por ciento de la deuda total del sistema financiero considerado.
- 38,8 por ciento de morosidad entre los menores de 24 años con crédito, la proporción más alta por tramo etario.
- 5,55 billones de pesos en mora concentra la franja de 35 a 44 años, equivalente al 31 por ciento del total.
- 3,77 millones de personas con atraso en prestadores no bancarios, frente a 3,08 millones en bancos.
- 5,52 millones de personas registran alguna irregularidad, sobre 20,73 millones de deudores relevados.
- 17,98 billones de pesos en saldos vencidos al cierre de julio, el 18 por ciento de la deuda total.
La lectura final merece una aclaración que el propio informe subraya: estar en mora no implica haber dejado de pagar todo. Las personas identificadas como morosas mantienen, además, 6,91 billones de pesos en deudas que se pagan al día. Es decir, hay cumplimiento parcial: se cae con la tarjeta del comercio o con la fintech del celular, y se sigue honrando el préstamo del banco, o viceversa.
Lo que muestra el trabajo de Eco Go no es un retrato nuevo del sistema financiero, sino la confirmación de uno viejo: la mora se concentra donde se endeuda más volumen de plata, y la vulnerabilidad se expresa con más fuerza donde el ingreso es más débil. Los menores de 24 pagan la fiesta con tarjeta que nunca pudieron pagar; los de 35 a 44 arrastran el peso de los créditos grandes firmados en otra era económica. Al Gobierno le cabe, como mínimo, dejar de festejar cifras macro y empezar a mirar tramo por tramo.
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