Cuando Barcelona dudó de Messi y un formador lo mandó a probar en dos años
Tres informes inéditos de octubre y noviembre de 2000 muestran las idas y vueltas de La Masía con un chico rosarino de 13 años, 142 centímetros y una zurda que cambió la historia.
Había que ver la cara de los técnicos aquel otoño de 2000, con un viento patagónico que en Barcelona no entendían del todo pero igual se sentían. Lionel Messi acababa de bajar del avión con 13 años, 142 centímetros y la sonrisa tímida de quien todavía no sabe que está a punto de romper todos los escritos que lo niegan. Tres formadores del club lo evaluaron en un puñado de semanas y dejaron por escrito tres miradas distintas sobre el mismo pibe. Veintiséis años después, esos papeles salieron a la luz y ayudan a entender por qué la historia del fútbol pudo haber sido otra.
Tres informes, tres miradas
El primero fue lapidario. El evaluador reconoció una calidad técnica indiscutible, pero concluyó sin vueltas: CREO QUE NO S'HA DE FICHAR. La recomendación fue esperar un par de años y volver a probarlo cuando el cuerpo acompañara. Una frase escrita en mayúsculas y subrayada, que hoy suena a disparate, aunque en aquel momento no lo parecía tanto. Un pibe de 142 centímetros contra chicos de su categoría era, desde el sentido común, una apuesta arriesgada.
El segundo fue a contramano y soltó una comparación que en 2000 sonaba exagerada y hoy, a la distancia, parece corta: Salvando las distancias, es un Maradona pequeño de edad. Yo lo ficharía, tiene que ir a mucho más. Ya veremos su evolución. Breve, casi recortado a mano, como un mensaje en una servilleta, que es justamente donde terminó firmándose todo después.
El tercero coincidió en lo técnico, lo describió como muy completo, con visión de juego, ágil, con un dribbling muy bueno y un buen pase, y volvió a advertir lo mismo: el físico no estaba a la altura de sus rivales. Pero cuando el talento es así, las hojas se llenan de elogios aunque la lapicera tiemble al firmar el veredicto final.
La firma en la servilleta y lo que vino después
Las dudas no frenaron la operación. El 14 de diciembre de 2000, Carles Rexach, por entonces secretario técnico, rubricó el compromiso en una servilleta y dejó una frase que hoy pesa el doble: bajo su responsabilidad y a pesar de algunas opiniones en contra. Aquel acto de valentía burocrática terminó dándole a Barcelona 778 partidos oficiales, 672 goles y 35 títulos. El Nene creció, se estiró hasta los 170 centímetros, se cargó al equipo al hombro y se convirtió en el máximo goleador histórico de un club enorme. Veremos qué hubieran hecho los técnicos si esa servilleta se hubiera roto antes de que la tinta secara.
- 178 partidos oficiales, 672 goles y 35 títulos con la camiseta de Barcelona entre 2004 y 2021.
- Máximo goleador histórico del club catalán y referente ineludible de cualquier debate sobre el mejor de la historia.
- Tres informes firmados por formadores de La Masía en el otoño europeo de 2000 que no habían visto la luz hasta ahora.
- El compromiso para ficharlo se selló en una servilleta rubricada por Carles Rexach el 14 de diciembre de 2000.
