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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Cuando una serie se mete en la cabina y termina escribiendo leyes en el Senado de Washington

La segunda temporada de "Los ensayos", del creador Nathan Fielder, sacudió a la aviación estadounidense al mostrar que pilotos con cuadros de ansiedad o depresión podían sortear los controles médicos y seguir volando. La denuncia llegó al Capitolio y empujó dos proyectos de ley aprobados por unanimidad.

Por Ramón VeraCultura y espectáculos · · hace 4 d
Cuando una serie se mete en la cabina y termina escribiendo leyes en el Senado de Washington

A veces uno termina la nota y se queda pensando en esas cosas que parecen imposibles, casi de película, y sin embargo pasan. Pasan de verdad. Una serie de streaming, de esas que uno mira un domingo a la tarde con el control en una mano y la pava eléctrica en la otra, terminó colándose en los pasillos del Senado de Estados Unidos y empujando una reforma que llevaba años empantanada. La historia es rara, pero tiene la lógica de lo que ocurre cuando alguien tiene el coraje de mirar un problema de frente y la paciencia de no sacarse la cámara de encima hasta que el problema quede filmado, testigoado, inapelable.

La serie en cuestión se llama "Los ensayos" y es una creación del canadiense Nathan Fielder, un tipo que se hizo conocido por incomodar a la gente con una sonrisa y por mezclar el documental con la performance hasta que uno ya no sabe si lo que está viendo es real, está guionado o es un híbrido de las dos cosas. La primera temporada ya había dado que hablar, pero la segunda, estrenada en abril de este año, se animó a algo mucho más delicado: entrar al mundo de los pilotos comerciales, sus entrenamientos y, sobre todo, sus exámenes médicos.

La pregunta que disparó todo

La temporada arrancó con una pregunta concreta, casi de manual de investigación periodística: cómo reducir los accidentes de aviación. Para responderla, Fielder se sentó con instructores, con médicos aeronáuticos y con pilotos en actividad. Y lo que encontró fue, como él mismo lo definió después, perturbador.

Resulta que hay pilotos con síntomas claros de ansiedad o con depresiones diagnosticadas que, sin embargo, logran sortear los controles periódicos y son declarados aptos para volar. La denuncia ya había sido puesta sobre la mesa en 2024 por organismos especializados en salud mental que le pidieron a la Administración Federal de Aviación, la famosa FAA, que revisara sus criterios de aptitud. Pero el tema no avanzaba. Hasta que Fielder decidió llevarlo a la pantalla chica.

El capítulo más comentado de la temporada es aquel en el que el propio Fielder, con un diagnóstico ambiguo bajo el brazo, se presenta ante las autoridades aeronáuticas, cumple con todos los pasos administrativos que corresponden y termina obteniendo la habilitación para pilotar un Boeing 737 con actores a bordo. La escena, que combina tensión, humor y un punto de denuncia muy marcado, se volvió referencia obligada apenas se emitió en abril de 2025.

De Netflix al Capitolio

Lo que vino después excede a la industria del entretenimiento. En los meses que siguieron al estreno, colaboradores de varios congresistas empezaron a citar el programa en sus reuniones técnicas. La serie se metió en los informes, en los argumentos, en las conversaciones de pasillo. No fue la única razón, claro, pero funcionó como una suerte de empujón que la reforma necesitaba para dejar de ser un expediente archivado y pasar a ser una prioridad legislativa concreta.

En septiembre, el Senado estadounidense aprobó por unanimidad dos proyectos de ley, uno por cada partido, orientados a fortalecer los protocolos de atención psicológica para pilotos y a facilitar que quienes lo necesiten pidan ayuda sin poner en riesgo su licencia. Los textos coinciden en lo esencial: mejorar el acceso a la atención en salud mental dentro de la aviación comercial. Ahora falta la Cámara de Representantes, donde la discusión recién comienza y donde el lobby de las aerolíneas seguramente va a tener mucho para decir.

“No sé si sirvió de algo, pero me agrada oírlo.”Nathan Fielder, en declaraciones al medio especializado Deadline

Lo que se viene

El caso reaviva, además, un debate que a mí, personalmente, me parece de los más interesantes de los últimos tiempos: hasta dónde puede llegar el impacto de una producción audiovisual cuando se propone mostrar un problema real sin decorados. Porque "Los ensayos" no se limitó a contar una historia: filmó la historia, la puso en un horario central y la dejó ahí, disponible, compartible, discutible.

Mientras tanto, en lo que a nosotros respecta, la serie se puede ver completa en streaming y la segunda temporada está ahí, esperando a quien quiera entender cómo funciona un sistema que durante años miró para otro lado. Y, como dije al principio, a veces uno termina la nota y se queda pensando en esas cosas que parecen imposibles, casi de película, y sin embargo pasan. Pasan de verdad.

RV
Ramón VeraCultura y espectáculos

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