Cuatro pasos a Chile cambian los relojes: qué hay que saber antes de cruzar la cordillera neuquina
El adelanto de la hora en Chile modificó los horarios de atención en Mamuil Malal, Hua Hum, Pino Hachado e Icalma. Desde la Jefatura de Gabinete pidieron planificar el viaje para no quedar varado en la frontera.
A las seis de la tarde, en una cocina de Junín de los Andes donde todavía queda aroma a tortas fritas, Elsa tiene la mesada llena de papeles: pasajes de micro, reservas de hotel y un mapa con la ruta al Paso Hua Hum marcado con fibrón rojo. Tiene 52 años, dos hijos ya grandes y un viaje soñado a Chile que venía postertando desde la pandemia. Lo que no había calculado es que este septiembre, cuando por fin junte las valijas, la frontera no se abre a la misma hora que antes. Acá en la cuenca del norte neuquino, el cambio de horario en el país vecino alteró la vida diaria de quienes cruzan la cordillera por trabajo, por compras o, como Elsa, por las ganas de volver a pisar tierra chilena después de tanto tiempo.
Desde la medianoche del sábado 5 de septiembre rige el horario de verano en Chile, lo que adelantó los relojes una hora en todo ese país. Y como los pasos internacionales no funcionan en piloto automático, sino que se sincronizan con el huso horario del destino, los cuatro pasos que conectan la provincia de Neuquén con Chile ajustaron sus cronogramas de atención. Son el Mamuil Malal, el Hua Hum, el Pino Hachado y el Icalma. Quienes tengan pensado cruzar en los próximos días deberían verificar los horarios antes de salir, porque no todos funcionan igual.
Cómo quedan los horarios en cada paso
- Mamuil Malal y Hua Hum: atienden de 8 a 19 horas tanto para salir de Argentina como para entrar al país.
- Pino Hachado e Icalma: el cruce hacia Chile se habilita de 8 a 19 horas, mientras que el ingreso a Argentina se extiende una hora más, hasta las 20.
La diferencia entre los pasos tiene que ver con acuerdos bilaterales y con la logística de cada complejo fronterizo, que incluye controles migratorios, aduaneros y sanitarios. En los dos pasos del norte neuquino, el horario de atención es simétrico: se abre y se cierra a la misma hora en ambos sentidos. En los del centro y sur de la provincia, en cambio, se permite entrar al país una hora más tarde que la hora de cierre para salir, lo que le da cierto margen al viajero que viene regresando.
Desde la Jefatura de Gabinete provincial salieron a advertir algo que parece obvio pero que, según nos cuentan en los retenes, se repite cada temporada: hay que organizar el recorrido con tiempo. Un cruce que empiece tarde puede llegar a las barreras fuera del horario de atención, y eso implica esperar hasta el día siguiente con el motor del auto frío y, a veces, con chicos dormidos en el asiento de atrás. Nosotros que vivimos acá en la cuenca sabemos que la cordillera no perdona los apuros: la nieve, el hielo y los kilómetros de ripio comen tiempo que en el mapa parece de sobra.
Nosotros, los que cruzamos seguido, recordamos que el cambio de hora chileno no es nuevo. Arrancó en 1968, en plena sequía, cuando el gobierno de ese país decidió adelantar los relojes para aprovechar mejor la luz natural y racionar el consumo eléctrico en las horas pico. Aquella medida de emergencia se volvió permanente y desde entonces se repite cada año entre octubre y marzo, con algunas excepciones en las regiones más australes y en el extremo norte. El cambio de septiembre, en este caso, es la antesala de ese horario estival.
Antes de cerrar la valija, conviene también consultar el estado de las rutas. Esta época del año suele traer nevadas en los tramos de alta montaña, y las condiciones pueden cambiar de un día para otro. Vialidad Nacional y los organismos provinciales publican reportes actualizados sobre transitabilidad, y en los grupos de WhatsApp de los viajeros, como el que integra Elsa junto a otras familias de la zona, se cruzan fotos del estado de los caminos casi a diario.
Elsa, mientras guarda el mapa y acomoda los papeles en un sobre, me dice algo que suena a advertencia de vecina experimentada: «No te guíes por lo que te dijo el del año pasado. Averiguá siempre antes de salir, porque el cruce cambia y no querés quedarte varado a mitad de camino». Tiene razón. Y aunque la cocina ya quedó en silencio y las tortas fritas se enfriaron, su consejo resume lo que repiten desde la Jefatura de Gabinete: planificar, consultar horarios y rutas, y no subestimar a la cordillera. Después de todo, cruzar a Chile desde Neuquén puede ser un trámite de dos horas o una odisea que se estira hasta el amanecer, y la diferencia, casi siempre, está en cuánto se preparó el viaje antes de poner primera.
