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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El hombre de la máscara que prefiere perder la memoria antes que dejar de escribir

Yoko Taro pasó por Tokio y dejó una confesión insólita: dice que ya cumplió todos sus sueños, que varios juegos suyos fueron cancelados sin ver la luz y que lo único que lo mantiene activo frente a la computadora es el terror de que se le vaya la cabeza. Además, ya escribe el guion de la nueva serie de Evangelion.

Por Ramón VeraCultura y espectáculos · · hace 6 d
El hombre de la máscara que prefiere perder la memoria antes que dejar de escribir

Le juro que hay veces donde uno escucha a un creador japonés y tiene la sensación de estar frente a alguien que se sacó la careta de la industria, la puso sobre la mesa y se sentó a tomar un café con uno como si fueran viejos conocidos de un bar de Once. Eso me pasó cuando me topé con las declaraciones que Yoko Taro, el director de Drakengard y de la saga NieR, dio en el festival The Tenth Mosaic, en Tokio, y la verdad es que me quedé un rato largo pensando en lo que dijo, porque no es lo que uno espera escuchar de un tipo que acaba de ser confirmado como uno de los guionistas de la próxima serie televisiva de Neon Genesis Evangelion.

Peso de mis palabras

Voy a ser bien claro con lo que voy a contar, porque la charla fue extensa y muy jugosa, y vale la pena ir de a poco para no perderse nada. La conversación se dio en el marco del festival The Tenth Mosaic, en Tokio, y al otro lado de la mesa estaba Keisuke Okabe, el director de Ender Lilies, que le hizo preguntas durante un buen rato y le sacó declaraciones que en cualquier otra entrevista más formal serían imposibles de conseguir. Taro, como ya es una costumbre suya cada vez que aparece en público, habló usando su máscara de Emil, el personaje de NieR Automata, y detrás de esa máscara de porcelana se permitió decir cosas que muy pocos autores de su nivel se animarían a confesar.

El experto fue buscado

Y la primera bomba que soltó es de las que hacen ruido: dijo, sin anestesia, que él ya no tiene ganas de trabajar. Pero ojo, no lo dijo con bronca ni con resentimiento, lo dijo con esa calma que tiene la gente que ya pasó por todo lo que quería pasar. Explicó, muy tranquilo, que su sueño profesional ya se cumplió en el año 2003, cuando lanzó Drakengard para PlayStation 2, que fue su primer juego como director. O sea, para él, todo lo que vino después —NieR, NieR Automata, los conciertos, los libros, las colaboraciones con Square Enix— fue un regalo inesperado, un plus que él nunca se hubiera animado a pedir.

“Cuando me enfrento a una situación difícil en el trabajo, me sobrepongo diciéndome a mí mismo: esto es bueno para prevenir la demencia.”Yoko Taro

Lo más fuerte vino cuando le preguntaron por qué seguía en actividad si ya estaba retirado en espíritu, y la respuesta fue tan honesta que duele un poco: dijo que evalúa seriamente la posibilidad de vivir de sus ahorros y dejar la industria, pero que hay un miedo concreto que lo mantiene prendido a la silla y frente a la pantalla. Ese miedo no es el de quedarse sin dinero ni el de perder fama, es el de perder la cabeza. Literalmente. El terror al deterioro cognitivo, a que con el paso de los años se le empiecen a olvidar las cosas, a que la mente le juegue una mala pasada, es lo que lo obliga a seguir creando. Y uno lo escucha y se queda callado un momento, porque es de esas cosas que muchos sentimos pero que casi nadie se anima a decir en voz alta, y menos todavía delante de un micrófono.

Ojos que no ven

Ahora bien, ustedes se preguntarán: si no tiene ganas de trabajar y ya cumplió todos sus sueños, ¿por qué seguimos sin tener un NieR nuevo en la calle? Y la respuesta que dio Taro es tan sencilla como demoledora: porque varios proyectos en los que estuvo metido durante los últimos años terminaron cancelados antes de llegar al público. No es que se haya quedado quieto ni que se haya dormido en los laureles, es que las cosas que empezó a hacer no vieron la luz. Mientras tanto, lo que sí llegó fueron lanzamientos como Voice of Cards y el juego para celulares 404 GAME RE:SET, que salieron al mercado pero que ninguno de los dos representa una entrega central nueva de la franquicia. O sea, lo poco que vio la calle fue lateral, lo importante se quedó en el camino.

Un guante para el aire

  • No es vagancia ni desinterés: varios proyectos de Yoko Taro fueron cancelados en los últimos años sin llegar a anunciarse siquiera.
  • Voice of Cards y 404 GAME RE:SET fueron lo último que vio la luz de la franquicia, pero ninguno es un NieR principal.
  • Taro ve con buenos ojos las nuevas herramientas y la inteligencia artificial para los creadores jóvenes que recién empiezan.
  • Su motivación para seguir activo no es artística ni económica, es médica: el miedo al deterioro cognitivo.
  • Ya trabaja en el guion de la próxima serie televisiva de Neon Genesis Evangelion, con música de Keiichi Okabe.

Y ahora viene la parte que a mí, particularmente, me tiene con la piel de gallina y con la expectativa por las nubes, porque Yoko Taro no se quedó en el molde de los videojuegos. En la misma charla se confirmó algo que los rumores venían masticando desde hace rato y que ya es un hecho: Taro está trabajando en el guion de la próxima serie televisiva de Neon Genesis Evangelion, una de las franquicias más emblemáticas y más discutidas de la historia del anime japonés. Para colmo, la producción cuenta con música de Keiichi Okabe, que es el compositor habitual de NieR y Drakengard, de modo que la sociedad creativa entre ambos sigue más viva que nunca y se muda de plataforma sin perder su sello.

Adónde ir

La serie todavía no tiene fecha confirmada de estreno ni plataforma definida para el público de Latinoamérica, pero el hecho de que el propio Taro lo haya reconocido en un festival de Tokio le da una seriedad que hasta ahora no tenía. Lo que sí queda claro es que el hombre de la máscara, que dice no tener ganas de trabajar y que sólo escribe para que no se le vuele la cabeza, se metió de lleno en uno de los guiones más esperados del animé contemporáneo. Habrá que estar muy atentos a los próximos movimientos, porque cuando Taro se sienta a escribir algo, por más pequeño que parezca, siempre termina dejando una huella que tarda en borrarse. Firmado: Ramón Vera, Cultura y espectáculos.

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Ramón VeraCultura y espectáculos

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