El iPhone 18 Pro se quedó caro y la gente no lo compró
Dicen que la nieve en Buenos Aires es un evento único, como un century flood. Algo parecido dijo Tim Cook sobre lo que está pasando con la memoria que llevan los celulares: una inundación que ocurre cada cien años. La diferencia es que a mí la nieve me llena la plaza de Mayo de fotos y a él le dejó los estantes llenos de iPhones sin vender.
La explicación es sencilla y, al mismo tiempo, una locura. Las grandes tecnológicas del mundo se pusieron a construir centros de datos para inteligencia artificial como si no hubiera un mañana. Esos centros tragan chips de memoria DRAM, la misma que usan los teléfonos. Cuando todos corren a comprar lo mismo al mismo tiempo, el precio se dispara. Según J.P. Morgan Global Research, entre principios de 2024 y fines de 2026 el valor de esos componentes subió más del 400 por ciento.
Apple pasó el costo al consumidor
La compañía de Cupertino sintió el golpe en la cadena de suministro y eligió la salida más directa: cobrarlo. El iPhone 18 Pro arrancó en 1.199 dólares en Estados Unidos y el Pro Max en 1.299, cien dólares más que los modelos anteriores. La misma excusa había servido antes para subir las Mac y los iPad. Es como cuando el panadero dice que la harina subió y le termina metiendo un ajuste a la factura de medialunas.
- El iPhone 18 Pro pasó de 1.099 a 1.199 dólares en su versión base.
- El iPhone 18 Pro Max saltó de 1.199 a 1.299 dólares.
- Apple pidió a proveedores recortar pedidos de octubre entre un 15% y un 20% en los modelos Pro y Pro Max.
- Los modelos más accesibles, incluido el iPhone 18 estándar, se lanzarían recién a inicios de 2027.
- Otros fabricantes ya habían bajado sus metas de despacho para 2026 hasta un 30%.
El calendario tampoco ayudó
Este año la empresa decidió presentar en septiembre únicamente la gama alta. La estrategia suele funcionar como estrategia, claro, pero esta vez concentró la oferta en los modelos más caros en el momento exacto en que la gente miraba el precio y decía, con razón, que le dolía. Los teléfonos de precio intermedio y una segunda generación del iPhone Air quedaron para principios de 2027. Antes la línea completa salía junta y la demanda se repartía entre distintos segmentos.
Un ejecutivo de uno de los proveedores confirmó los recortes sin dar más detalles. Apple, como siempre que la cosa se pone fea, no hizo comentarios públicos sobre la cifra. Para la compañía de la manzana mordida, un recorte de pedidos no es necesariamente menos ventas finales, porque los fabricantes mueven inventario en distintas etapas. Los resultados del trimestre cerrado en septiembre se conocerán a comienzos de noviembre y ahí se va a ver la foto completa.
Por ahora lo que queda claro es algo que muchos sospechaban: la inteligencia artificial que tanto prometen las empresas terminó encareciendo el teléfono que cualquiera tiene en el bolsillo. Tim Cook lo comparó con una inundación. Para el usuario común, pagar cien dólares extra por un celular es más parecido a un golpe de agua en la cara un martes cualquiera. Veremos si en noviembre la cosa se acomoda o si la inundación sigue subiendo.
