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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El mostrador de la calle Corrientes: las pyme venden menos y los argentinos ya ni pasan a saludar

El índice de CAME marcó en agosto una caída de 0,2% interanual y de 2,7% frente a julio. Las familias solo se acercaron por lo indispensable y el 46,5% de los comerciantes dice que está peor que hace un año.

Por Alejandro SubiabreMinería y carbón · · hace 39 d
El mostrador de la calle Corrientes: las pyme venden menos y los argentinos ya ni pasan a saludar

Lo que se ve en el interior de las galerías comerciales y en la cuadra a la cuadra de cualquier avenida del conurbano es que la gente pasa, mira y sigue. Entra al local, pregunta un precio y se retira sin comprar. Ese es el movimiento que, traducido a números, dejó agosto para los comercios minoristas pyme: una caída de 0,2% frente al mismo mes de 2024 en términos reales, y un retroceso de 2,7% en la comparación con julio, según el índice que acaba de publicar la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). En lo que va del año, la merma acumulada llega al 2,4%.

La foto final del mes muestra un mostrador con menos tickets y tickets más chicos. Las familias concentraron el gasto en lo que no puede postergarse y dejaron para más adelante el calzado, los bienes durables y todo lo que se parezca a un gusto. En la calle se nota: hubo algo más de movimiento en panaderías, en locales de indumentaria infantil y en las regalería atadas al calendario escolar y al Día del Niño, pero no fue suficiente para empardar la caída general.

Las tarifas pesan y las deudas familiares también

El propio relevamiento de CAME marca que los compradores llegan al mostrador con la calculadora mental ocupada por dos cosas: el alza en las tarifas de servicios y un endeudamiento acumulado que no da respiro. Con ese combo, la decisión es siempre la misma: se compra lo indispensable y se estira la plata. Ese razonamiento doméstico se repite detrás del mostrador como un ruido de fondo que no deja escuchar la caja registradora.

Del lado de los comerciantes, el cuadro se completa con margen apretado. Las listas mayoristas se actualizaron, los fletes subieron y aparecieron productos importados de bajo costo que compiten por precio, no por calidad. Como las cuotas sin interés son cada vez más difíciles de sostener, los locales salieron a ofrecer descuentos por pago en efectivo, liquidaciones de temporada y promociones bancarias para poder mover el stock antes de que pierda temporada.

Los números del ánimo pyme

El balance que hicieron los propios dueños de los negocios es tan elocuente como el índice. El 46,5% dijo que su situación empeoró respecto al año anterior, dos puntos más que en julio. Apenas el 6,1% reportó una mejora y el 47,4% sostuvo que está igual que antes. En un termómetro donde la mitad declara que sigue y la otra mitad se reparte entre los que caen y los que crecen, crecer es la excepción.

Mirando hacia adelante, el 42,8% prevé que su situación mejorará en los próximos doce meses, el 43,9% espera que siga igual y el 13,3% anticipa un deterioro. A la hora de poner plata, el 57,9% consideró que no es momento para invertir en su propia empresa. La expectativa hacia el futuro se sostiene, pero la decisión concreta es no arriesgar un peso más.

Por rubro, el mapa de lo que se vendió y lo que no

  • Perfumería: +12,8% interanual.
  • Textil e indumentaria: +6,4% interanual.
  • Calzado y marroquinería: +1,2% interanual.
  • Ferretería y materiales para la construcción: +0,3% interanual.
  • Bazar, decoración y muebles: -4,8% interanual.
  • Alimentos y bebidas: -2,5% interanual.
  • Farmacia: -0,5% interanual.

Cuatro de los siete rubros medidos terminaron en positivo en la comparación interanual, y los tres que cayeron son los que más pesan en la canasta de todos los días. Bazar, decoración y muebles retrocedió 4,8%; Alimentos y bebidas bajó 2,5%; y Farmacia cayó 0,5%. El dato singular del mes lo dieron las ventas online de locales con presencia física, que subieron 17,6% interanual y 0,4% respecto de julio: el mostrador de la esquina convive con la pantalla del celular, y la plata se va por ahí.

La última promesa incumplida a la que conviene volver a apuntar es de julio pasado, cuando desde el Gobierno se había asegurado que el segundo semestre iba a traer una recuperación del consumo con el ingreso de salarios y jubilaciones actualizados. Esa promesa tiene fecha y la calle la recuerda: la calle sigue vacía, los mostradores siguen flacos y los comerciantes siguen preguntándose a qué hora se da vuelta la tendencia. Al Gobierno le digo lo mismo que ya le dije otras veces: no alcanza con prometer el repunte, hay que hacerlo posible antes de que el mostrador pyme termine de apagar la luz.

AS
Alejandro SubiabreMinería y carbón

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