El recargo invisible del café con leche: cuando pagar mil quinientos pesos extra por la deslactosada no tiene por qué ser una sorpresa
Una consumidora neuquina descubrió un cargo extra en su cuenta por pedir café con leche deslactosada. La Dirección provincial de Protección al Consumidor aclara qué requisitos debe cumplir un local para cobrar ese adicional y qué pasa si no los respeta.
Acá en la cuenca, en una esquina cualquiera de Juan B. Justo al 600, una cafetería de Neuquén le arruinó la mañana a Graciela, 52 años, empleada administrativa y clienta habitual del lugar, cuando pidió un café con leche con leche deslactosada y, al recibir la cuenta, se topó con un cargo extra de mil quinientos pesos por cada taza. Graciela, que es de las que mira la tarjeta antes de firmar, levantó la vista, miró al mozo y preguntó, todavía con la taza a medio terminar, de dónde había salido ese plus. La respuesta fue directa: ese era el valor adicional por el cambio de leche. Ella había entrado a la cafetería como todos los días, se había sentado en la misma mesa del fondo y había pedido su café de siempre, confiada, porque nunca nadie le había mencionado que la deslactosada se pagaba aparte.
El episodio, que en principio parece una discusión de monedas, terminó en la órbita de la Dirección provincial de Protección al Consumidor, cuyo titular, Pablo Tomasini, salió a explicar en qué condiciones un cobro de ese tipo está permitido y en cuáles no. Y la clave, según dijo, no pasa por discutir si la leche deslactosada sale más cara o más barata, sino por una cuestión mucho más elemental: si el precio extra está escrito, es visible y alguien te lo dice antes de que confirmes el pedido.
Qué tiene que pasar para que el recargo sea legal
- El adicional por leche deslactosada debe estar informado de manera clara y visible en la carta, no escondido en una letra chica al pie de la hoja.
- El mozo o la persona que toma el pedido tiene que comunicar el recargo antes de que el cliente confirme lo que va a consumir.
- El cliente debe tener la posibilidad real de decidir: aceptar el cargo, pedir el café con leche común o directamente no tomar nada de ese local.
- Si el extra recién aparece al momento de pagar, se rompe la lógica del consentimiento informado y el cobro queda en zona de incumplimiento.
“Para que haya un cambio de valores de este tipo tiene que estar claramente informado en la carta. Si te lo van a cobrar, tiene que estar claramente informado, no en el puntito abajo de la hoja de la carta que dice que te van a cobrar adicional.”Pablo Tomasini, director provincial de Protección al Consumidor
Nosotros, como consumidores, estamos acostumbrados a que la información relevante llegue en el momento de pagar, cuando ya no hay mucho para hacer. Tomasini insistió en que esa costumbre es justo lo que la normativa busca evitar. Si el local sabe de antemano que cobra un adicional, lo lógico es que lo diga antes de que uno levante la mano para pedir, porque la libertad de elegir se pierde cuando te enterás del sobrecosto con la tarjeta en la mano y el mozo esperando la propina.
Sobre el monto en sí, el funcionario fue bastante claro: en su opinión, el costo extra de ofrecer una leche alternativa debería estar contemplado dentro del precio general del café y no trasladarse como un plus al cliente. Aun así, reconoció que la ley no prohíbe expresamente cobrar de más por la deslactosada, siempre y cuando la información sea transparente. Es decir, no es ilegal cobrar más, pero sí es sancionable no avisar bien.
Qué dice la ley sobre la obligación de ofrecer alternativas
Tomasini también aclaró un punto que suele generar confusión: no existe ninguna norma que obligue a los locales gastronómicos a tener opciones para personas con intolerancia a la lactosa, alergias o veganas. Cada comercio decide qué productos incluye en su menú. Ahora bien, si decide ofrecer leche deslactosada o cualquier otra alternativa, queda atado a las mismas reglas que para el resto de la carta: tiene que informar correctamente el precio de lo que ofrece.
En el caso de la cafetería de Juan B. Justo, el organismo anticipó que durante esa semana se acercarían al local para explicarle cómo debe informarse un adicional de este tipo. Tomasini dejó en claro que, hasta ese momento, no había denuncia formal presentada por la consumidora ni por nadie más. Si tras la visita el comercio insiste con la misma modalidad de cobro sin aviso, el organismo puede avanzar con una sanción.
La historia de Graciela, acá en la cuenca, deja una enseñanza que sirve para cualquier mesa de cualquier café del país: antes de pedir, conviene mirar la carta con detenimiento y, si el plato o la bebida tienen alguna variante, preguntar cuánto sale. Porque la diferencia entre un café con leche común y uno con deslactosada, como vio esta mujer de 52 años, puede terminar costando mil quinientos pesos extra por taza, y la ley, en lugar de discutir el precio, lo que nos garantiza a nosotros, los consumidores, es el derecho a saberlo antes de pedir.
