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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Empezar el día con más fibra: cambios simples que se notan en la primera taza

La Organización Mundial de la Salud sugiere al menos 25 gramos de fibra por día. Pequeñas reemplazos en el desayuno —fruta entera, avena, semillas— pueden ser el primer paso para llegar a ese número sin grandes reformas en la mesa.

Por Griselda MuñozSociedad y vida · · hace 12 d
Empezar el día con más fibra: cambios simples que se notan en la primera taza

Son las siete y media de la mañana en una cocina de Morón, y Marta, la vecina del tercer piso, ya está cortando un kiwi sobre la tabla mientras hierve el agua para el mate. Tiene 52 años y hace un tiempo decidió dejar el paquete de galletitas en la alacena. "Yo no es que me volviera nutricionista —me dice mientras acomoda el yogur en un bowl—, nada más empecé a prestarle atención a lo que ya comía y le fui metiendo cosas". Ese camino chiquito que cuenta Marta es, justamente, el que ahora respaldan las principales guías de alimentación: la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda para los adultos un piso de 25 gramos diarios de fibra presente de manera natural en los alimentos, una cifra que se construye a lo largo de toda la jornada.

Por qué la fibra importa y dónde conseguirla

En paralelo, la OMS sugiere consumir al menos 400 gramos diarios de frutas y verduras. La idea, según repiten los organismos sanitarios, es que la fibra llegue de fuentes variadas y no de un suplemento. Entre las opciones aparecen verduras, cereales integrales, porotos, nueces y semillas. La Asociación Estadounidense del Corazón, citada por el material de base, hace una aclaración práctica: conviene preferir la fruta entera por encima del jugo, porque al procesar la pulpa se pierde parte de la fibra.

  • Sumar una fruta entera al plato de siempre —banana, manzana, kiwi, pera—.
  • Incorporar semillas como chía o lino molido al yogur natural.
  • Pasarse al pan integral en la tostada y agregarle palta.
  • Usar la avena como base de un bowl con frutas.
  • Aprovechar las verduras que sobraron de la noche en tortillas o salteados con arroz integral o quinoa.

Acá en la cuenca, y probablemente en la mayoría de las cocinas del país, el desayuno suele girar alrededor de dos o tres esquemas muy parecidos. Para quienes ya desayunan yogur natural, la variante más directa es agregarle frutos rojos y una cucharada de chía o lino molido. Si el hábito pasa por el pan con huevo, el cambio puede limitarse a cambiar el pan blanco por uno integral y sumar palta con una fruta al costado. La avena, por su parte, ofrece una base neutra a la que se le pueden sumar bananas, manzanas ralladas o unas pocas nueces. En todos los casos, el truco está en modificar lo que ya se come en lugar de armar una nueva rutina desde cero.

Ir de a poco y tomar más líquido

Nosotros, que tantas veces arrancamos el día con el apuro del colectivo y el café de un bar, solemos olvidarnos de algo básico. El Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos (NIDDK) advierte que un salto brusco en el consumo de fibra puede provocar gases e hinchazón abdominal, sobre todo si la ingesta previa era baja. Por eso la recomendación general es avanzar de forma progresiva y, al mismo tiempo, aumentar la ingesta de líquidos. La cantidad adecuada de agua no es única: depende del cuerpo, el estado de salud, la actividad física y hasta el lugar donde se vive, aclaran desde el NIDDK.

“Para las personas con síndrome de intestino irritable, la fibra soluble puede aliviar algunos síntomas, pero hace falta una evaluación profesional que acompañe cada cambio.”NIDDK, Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos

Antes de cerrar, vuelvo a la cocina de Marta. Me sirve otra porción de kiwi y me cuenta, ya con la taza en la mano, que los primeros días notó cierta molestia abdominal que se le fue sola al cabo de una semana. "Es como el cuerpo se acomoda", resume. La tolerancia, justamente, es la palabra que repiten las guías: cada organismo responde a su ritmo, y la orientación profesional vale sobre todo cuando hay condiciones digestivas previas. Mientras tanto, en la mesa de cada mañana, un kiwi extra, una cucharada de semillas o un pan integral pueden ser la diferencia entre un día más y un día menos de los 25 gramos que la OMS pone como mínimo. ¿Y en tu casa, qué desayuno se lleva la mayor cantidad de fibra?

GM
Griselda MuñozSociedad y vida

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