La cena ideal para dormir sin sobresaltos: qué llevar al plato y qué dejar lejos de la mesa
El horario y el contenido de la última comida del día pueden ser aliados o enemigos del descanso nocturno. Una recorrida por los alimentos que ayudan a dormir mejor y los que conviene evitar antes de irse a la cama, con el aporte de especialistas en sueño y nutrición.
Acá en la cuenca, más de una vez me senté en la cocina con Marta, mi vecina de 54 años, mientras tomábamos una manzanilla a las nueve de la noche y me confesaba que ya no sabía qué cenar para no pasarse la madrugada mirando el techo. Yo le decía lo mismo que repiten los especialistas: dormir bien no depende solo de apagar las pantallas ni de bajar el estrés. El contenido y el horario de la cena también condicionan con qué rapidez una persona se duerme, cuántas veces se despierta a mitad de la noche y con cuánta energía amanece al día siguiente. Esa conversación de tacita caliente me parece el mejor punto de partida para entender por qué la comida de la noche pesa tanto en el descanso.
Una ventana de dos a tres horas antes de acostarse
La pauta que repiten los especialistas en sueño y nutrición es cenar entre dos y tres horas antes de ir a la cama. Esa ventana le da al organismo tiempo para avanzar con la digestión antes de que el cuerpo entre en fase de reposo. Cuando la cena cae demasiado cerca de la hora de dormir, el resultado puede ser malestar estomacal, alteraciones en el azúcar en sangre y un sueño de menor calidad. Tampoco es recomendable quedarse demasiadas horas sin comer: la clave está en una comida liviana, con porciones moderadas y alimentos de digestión rápida, lo que en la mesa familiar se traduce en algo sencillo, sin ni frituras pesadas.
