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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La cruzada cotidiana para cuidar la memoria: qué aprendió un estudio que siguió a más de mil personas en once países

Especialistas analizaron en Buenos Aires los resultados de LatAm-FINGERS, que durante dos años acompañó a 1.065 adultos mayores con un plan integral basado en alimentación, movimiento, estímulo mental, vínculos sociales y control cardiovascular. Las claves para sostener esos cambios en cada comunidad, según las investigadoras.

Por Griselda MuñozSociedad y vida · · hace 29 d
La cruzada cotidiana para cuidar la memoria: qué aprendió un estudio que siguió a más de mil personas en once países

Acá en la cuenca, cuando una vecina de toda la vida cumple años y empieza a olvidar la dirección de la casa, enseguida aparece la pregunta que nos atraviesa a nosotros, los que vamos entrando en los sesenta: ¿qué se puede hacer para cuidar la memoria antes de que la cabeza empiece a fallar? La respuesta, según coincidieron especialistas en neurología en un encuentro internacional realizado en Buenos Aires, no viene en una sola píldora ni en un truco mágico, sino en una combinación de hábitos que muchas veces subestimamos: lo que comemos, cómo nos movemos, qué hacemos para ejercitar la cabeza y, sobre todo, cómo tratamos al corazón y a los vasos sanguíneos que alimentan al cerebro.

Un plan que suma varias aristas

La idea central del encuentro fue discutir cómo traducir en la vida diaria los avances de la investigación preventiva. Los especialistas recordaron que la demencia no aparece de un día para el otro y que, así como se recomienda controlar la presión arterial, la glucosa y el colesterol, también se puede intervenir sobre otros factores: la alimentación, la actividad física, el estímulo mental y los vínculos sociales. La propuesta, conocida como enfoque multifactorial o de intervención multimodal, consiste en sumar varios cambios a la rutina y sostenerlos en el tiempo.

El cuidado cardiovascular ocupa un lugar protagonista porque la hipertensión, la diabetes, el tabaquismo y otros factores afectan los vasos sanguíneos que irrigan el cerebro. De ahí que la evaluación médica periódica forme parte de la estrategia, al igual que las actividades que permiten aprender algo, ejercitar capacidades cognitivas y mantener trato con otras personas. En criollo: revisarse, moverse, pensar y juntarse con otros no son consejos sueltos, sino piezas de un mismo rompecabezas.

Lo que mostró el estudio latinoamericano

El ensayo que se presentó en el encuentro lleva el nombre de LatAm-FINGERS y reunió a 1.065 personas de entre 60 y 77 años, distribuidas en once países de la región, con un seguimiento de dos años. La investigación evaluó una intervención que combinó alimentación saludable, ejercicio, entrenamiento cognitivo, instancias de socialización y atención de los riesgos cardiovasculares. Los participantes fueron divididos en dos modalidades de acompañamiento: una más estructurada, con actividades organizadas y contacto frecuente con equipos de salud, y otra más autónoma, con recomendaciones para incorporar los hábitos por cuenta propia. Ambos grupos recibieron orientación preventiva.

El estudio registró una mejora de la cognición global entre quienes siguieron la intervención más estructurada, un dato que los investigadores presentaron con cautela porque, como aclararon, no significa que una rutina saludable garantice evitar la demencia. También evaluó la factibilidad de sostener el programa: el 80% tuvo una adhesión moderada o alta y el 84,9% completó la evaluación final, cifras que para los especialistas son una señal alentadora en la región.

“La clave consiste en sostener el principio de la intervención sin ignorar las diferencias culturales y sociales.”Lucía Crivelli, jefa de Neuropsicología de FLENI e investigadora principal de LatAm-FINGERS
  • Adaptar las recomendaciones alimentarias a los productos y costumbres de cada lugar, en lugar de imponer modelos importados.
  • Ofrecer actividades presenciales y otras a distancia para llegar a comunidades con menos acceso a centros de salud.
  • Combinar ejercicio físico con entrenamiento cognitivo y espacios de socialización en un mismo programa.
  • Incluir el control de la presión arterial, la glucosa y el colesterol como parte de la estrategia, no como un tema aparte.
  • Ajustar la intensidad del acompañamiento según las posibilidades reales de cada persona, sin exigir metas imposibles.

Después de escuchar a las investigadoras, vuelvo a pensar en Marta, la vecina del principio, la que ya cumplió 78 y todavía se acuerda de los cumpleaños de todos los del barrio. Mientras le sirvo un mate en la cocina, me queda una sensación que los propios especialistas repitieron en el encuentro: cuidar la memoria no depende de un solo gesto heroico, sino de decisiones chicas y sostenidas en el tiempo, hechas a la medida de cada casa, de cada barrio y de cada historia. Y eso, para nosotros que vamos sumando años, es una buena noticia con la que quedarse a vivir.

GM
Griselda MuñozSociedad y vida

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