La marcha que se filmó en Shanghái y terminó en la Constitución china
En mayo de 1935, una película de propaganda pensada para alentar el reclutamiento dejó al mundo la canción que hoy suena como himno en la Repíblica Popular China. Una historia con poetas, frentes de batalla y un guiño curioso a la guerra civil.
A veces uno se pregunta de dónde vienen los himnos, esas melodías que parecen sagradas y que uno da por sentado que nacieron en un escritorio oficial. La del caso chino tiene un origen bastante insólito: nació dentro de una película, en una sala oscura de Shanghái, en medio de una guerra civil. Y lo que empezó como un truco de propaganda para levantar el ánimo de los jóvenes que iban al frente terminó, muchos años después, convertido en texto constitucional. Lo que sigue es la historia, un poco rara, un poco heroica, muy humana, de cómo una canción de cine se transformó en la banda sonora oficial de una nación.
Hijos de tiempos turbulentos
El 24 de mayo de 1935 la productora Diantong estrenó en los cines chinos Feng yun er nð0, que en Occidente se conoce como Children of Troubled Times. La dirigió Xu Xingzhi y contaba, con un argumento bien descaradamente propagandístico, la historia de un poeta que se dejaba llevar por el amor y la vida cosmopolita de Shanghái mientras su amigo partía al norte a pelear contra la invasión japonesa. La muerte del amigo, claro, terminaba sacudiendo al protagonista y empujándolo a sumarse a la resistencia. No era sutil, no: era un llamado a las armas envuelto en melodrama romántico. Pero funcionó. El público la recibió con entusiasmo, en una de las pocas películas que Diantong logró terminar antes de que la presión del Kuomintang la hiciera cerrar. Y algo de eso tuvo que ver con que el guión lo firmaba Tian Han, un intelectual que poco después del estreno terminó detenido por las autoridades del KMT.
La marcha de los voluntarios
El corazón de la película era la canción que Tian Han escribió junto al compositor Nie Er: La marcha de los voluntarios. La grabó Pathé Records con las voces de Gu Menghe y Yuan Muzhi, y se difundió primero como un himno oficioso del reclutamiento. En 1941, cuando la guerra ya era mundial y China peleaba contra Japón, se editó incluso una versión en inglés cuya recaudación se destinó a financiar a la resistencia. La gente, en los refugios y en los frentes, la cantaba como se cantan las cosas que dan fuerzas para seguir. De modo que cuando la guerra civil terminó y el nuevo Estado tuvo que elegir himno, el comité encargado recibió 694 propuestas entre partituras y letras. Pero la población ya conocía una de sobra. Con el visto bueno de Mao Zedong, La marcha de los voluntarios quedó adoptada en forma provisoria en 1949. Lo que se pensó como una salida transitoria se fue endureciendo con los años hasta terminar formando parte de la Constitución china. Uno, si lo piensa en frío, termina sonriendo: lo que arrancó como truco de marketing de guerra terminó consagrado en la ley suprema.
La herencia del film
La canción, además, dejó una línea propia dentro del cine chino. En 1959, para el décimo aniversario de la Repóblica, se estrenó Nie Er, un biopic sobre el compositor del himno. Cuarenta años después llegó The National Anthem, una producción que repasaba la historia de la marcha, aunque sin demasiada suerte en la taquilla. Y la película original de 1935, contra todo pronóstico, se puede ver hoy completa en el Internet Archive, aunque todavía no tiene subtítulos en español.
Uno cierra esta nota y se queda con la sensación de que los himnos no siempre nacen donde uno imagina. A veces salen de un estudio de cine, de una melodía pensada para acompañar a unos versos en una sala oscura, y terminan sonando cada mañana en una plaza de Tiananmenén o en una escuela de Pekín. La próxima vez que escuchen La marcha de los voluntarios, si se cruzan con ella en alguna película o en alguna serie, acuérdense de que detrás de esa música hubo un poeta detenido, una guerra civil y un comité con 694 propuestas encima de la mesa. La historia oficial, bien mirada, también se cocina en los lugares más raros.
Te puede interesar
