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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Manu Fanego y el rito de golpear las tablas que aprendió de Daniel: el homenaje íntimo a dos años de la partida

El actor reunió en redes sociales fotos familiares, recuerdos escolares y de teatro para recordar a su padre a dos años de su muerte. Contó que antes de cada función repite un gesto que Daniel le enseñó, y anunció un almuerzo con su hermana Camila para mantener viva la memoria.

Por Ramón VeraCultura y espectáculos · · hace 26 d
Manu Fanego y el rito de golpear las tablas que aprendió de Daniel: el homenaje íntimo a dos años de la partida

Yo siempre digo que hay cosas que se heredan sin que nadie te las escriba en un testamento. Una manera de pararse frente al mundo, un tono de voz, una mueca, un silencio. Y hay otras que se heredan con nombre y apellido, como esos rituales pequeños que se cuelan en la profesión y que uno repite sin pensar de dónde salieron. Eso me pasó leyendo el posteo que Manu Fanego le dedicó a su viejo, Daniel, al cumplirse dos años de su muerte. El actor contó que antes de cada función golpea las tablas del escenario con el pie, tal como le enseñó su viejo. Un gesto mínimo, casi supersticioso, que en rigor es una manera de saludarlo en cada salida a escena.

Hilos de oro (como una infancia compartida)

Lo que Manu armó en redes no fue un comunicado solemne ni una pieza de archivo. Fue, más bien, un álbum familiar abierto al público. Aparecen ahí fotos de un Daniel joven abrazando a un Manu chico, una postal del actor con sus propios hijos, una imagen de padre e hijo mirando el mar y hasta un retrato tomado poco antes del fallecimiento. Esa mezcla de presente y de pasado remoto es la que te sacude cuando entrás al recorrido, porque te das cuenta de que la vida de alguien no es una carrera profesional sino un montón de capas: la del hijo, la del padre, la del abuelo, la del compañero de escenario.

“Cada día siento más amor y agradecimiento por haberlo tenido como papá.”Manu Fanego

Y entre esas capas hay un cruce que a mí, como espectador, me sigue pareciendo de los más lindos del teatro argentino: padre e hijo compartiendo elenco en El vuelo del Cóndor, la puesta del ciclo Teatro por la Identidad que en 2012 los juntó para interpretar distintas etapas de la vida de Pablo Podestá. Manu lo había definido, en una publicación por el Día del Padre, como una experiencia única, y la verdad es que la palabra le queda chica. No es fácil sostener una escena con tu viejo, ni siquiera cuando los dos saben lo que hacen. Hay algo de pudor y de verdad ahí adentro que en otra combinación no se consigue.

  • El golpe en las tablas antes de salir, costumbre que Manu repite función tras función.
  • El trabajo compartido en El vuelo del Cóndor, dentro del ciclo Teatro por la Identidad en 2012.
  • Una actuación escolar por el Día de la Bandera, con Daniel como ayudante de caracterización, talco para simular canas y bigotes postizos.
  • El aroma del mastik, el adhesivo clásico del maquillaje teatral, como parte del recuerdo.
  • El almuerzo previsto con su hermana Camila para mantener vivo el homenaje.

Elenco estable (la memoria que se sienta a la mesa)

Hay un detalle del posteo que me parece de los más humanos, y se lo subrayo a quien esté leyendo: Manu contó que el día del aniversario iba a almorzar con su hermana Camila para recordar a Daniel. No un evento, no un brindis público, sino una mesa puesta. Me quedo con esa imagen porque me parece la más honesta de todas. Cuando se cumple un segundo aniversario de una pérdida así, uno entiende que lo que sostiene no son los monumentos sino las rutinas: sentarse a comer, contar las mismas anécdotas, reírse con las fotos viejas y, eventualmente, llorar un rato sin tener que explicar nada. Eso es lo que hizo Manu.

Daniel Fanego murió el 19 de septiembre de 2024, a los 69 años, en su casa, rodeado por familiares y amigos, según contó su hijo cuando se conoció la noticia. Su recorrido por el teatro, el cine y la televisión dejó títulos que ya forman parte de la memoria común: El marginal, El reino, Resistiré, Luna de Avellaneda y El Ángel, entre otros. Pero lo que a mí me interesa subrayar hoy es que esa trayectoria, mirándola desde el posteo de Manu, aparece menos como un currículum y más como una forma de habitar el oficio. Una forma que el actor, su hijo, decidió continuar y, sobre todo, recordar.

¿Dónde y cuándo se puede ir a verlo? En lo inmediato, las funciones de Manu Fanego se pueden seguir en la cartelera teatral porteña y en sus redes, donde suele anunciar próximos proyectos. Y para dimensionar lo que se extraña a Daniel, alcanza con sentarse a ver cualquiera de los títulos mencionados: ahí sigue, del otro lado de la pantalla, trabajando como siempre.

RV
Ramón VeraCultura y espectáculos

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