Neuquén sacó a rodar su transporte turístico gratuito: buses descapotables, minibuses y eléctricos pintan la ciudad de amarillo patagónico
Entre mayo y agosto casi 10.000 personas subieron a los buses y minibuses sin pagar un peso, mientras que otros 12.000 viajeros ya eligieron los colectivos eléctricos amarillos que también forman parte del circuito.
A poco más de 1.600 kilómetros de El Calafate, donde el glaciar Perito Moreno sigue empujando hielo contra el canal de los Témpanos, la ciudad de Neuquén viene dándole forma a una propuesta bien distinta: un sistema de transporte turístico gratuito que combina buses descapotables, minibuses y colectivos eléctricos amarillos para mostrar, sin cargo y desde el centro, una cara de la capital patagónica que suele quedar fuera de las recorridas más clásicas. Para quien llega desde la Patagonia austral, el contraste es curioso: pasamos del azul frío de los hielos al amarillo cálido de unas unidades que recorren miradores, parques y el paseo costero del río Limay.
Tres tipos de unidades para una misma idea: que nadie pague por conocer Neuquén
La oferta se sostiene sobre tres patas. La primera son dos buses descapotables con capacidad para 55 pasajeros cada uno, que salen todos los días a las 10, a las 11 y a las 16:30 desde la Oficina de Informes del centro. Uno de los circuitos recorre el noreste de la ciudad e incluye el Parque Jaime de Nevares, el Parque del Este, la calle Leloir, la Plaza del Centenario y la Plaza de las Banderas, para regresar por la Avenida Argentina. El otro, en tanto, va hacia el Polo Tecnológico y el Parque Lineal Las Bardas, funciona los miércoles, viernes y sábados en horario de mañana y tarde y ofrece una vista panorámica de gran parte de la capital neuquina.
La segunda pata son dos minibuses de 18 plazas que complementan el servicio con salidas hacia la Península Hiroki, el Balneario Valentina Brun de Duclot, la Torre Talero, distintos miradores, el Paseo de la Costa y la Isla 132, con frecuencias de mañana y tarde de lunes a domingo. La tercera pata, finalmente, son los colectivos eléctricos amarillos que ya forman parte del transporte público general de la ciudad pero que, según datos oficiales, también cubren recorridos de interés turístico y cultural: desde su puesta en marcha, más de 12.000 personas los utilizaron.
- Buses descapotables: dos unidades de 55 asientos, salidas diarias a las 10, 11 y 16:30 desde la Oficina de Informes del centro.
- Circuito noreste: Parque Jaime de Nevares, Parque del Este, calle Leloir, Plaza del Centenario, Plaza de las Banderas y regreso por Avenida Argentina.
- Circuito hacia el Polo Tecnológico y el Parque Lineal Las Bardas: miércoles, viernes y sábados, en horario de mañana y tarde.
- Minibuses de 18 plazas: Península Hiroki, Balneario Valentina Brun de Duclot, Torre Talero, miradores, Paseo de la Costa e Isla 132, de lunes a domingo.
- Colectivos eléctricos amarillos: ya transportaron a más de 12.000 personas desde su incorporación al servicio.
Las cifras que difunde la Oficina de Informes muestran que entre mayo y agosto el sistema de buses y minibuses alcanzó las 9.923 excursiones, una marca que, tratándose de un servicio gratuito y en pleno invierno patagónico, no es menor si se piensa que en esa época las temperaturas en la región suelen bajar varios grados bajo cero durante la madrugada. El dato, leído sin embargo con cierto cuidado, también deja una pequeña zona gris: los números no distinguen entre turistas y residentes, ni detallan si los pasajeros subieron una sola vez o repitieron el recorrido. Aun así, la magnitud alcanza para sostener que el esquema, al menos en volumen, ya dejó de ser una prueba piloto.
Para los próximos meses, cuando la primavera empieza a empujar las temperaturas hacia los dos dígitos y los árboles del Parque Agreste comienzan a vestirse de verde, la propuesta se ampliará con caminatas guiadas en ese sector ribereño y nuevos circuitos por el Parque Norte, pensados especialmente para la floración de octubre. El sistema, además, ya está disponible para visitas escolares coordinadas de forma gratuita, lo que abre la puerta a un uso educativo durante todo el año.
Si tengo que ser sincero, lo que más me interesa de esta movida neuquina es que pone sobre la mesa una idea incómoda para muchas ciudades turísticas: no todo recorrido tiene que cobrarse para ser valioso. Los buses y minibuses llevan al pasajero a puntos que, por distancia o por falta de información, suelen quedar afuera del recorrido habitual del visitante, desde la Isla 132 hasta la Torre Talero, y lo hacen con una lógica simple, la de abrir la ciudad a quien esté dispuesto a subir. Para quienes estén pensando en viajar entre septiembre y noviembre, mi recomendación es llevar ropa en capas: las mañanas todavía pueden ser frescas, con máximas que rondan los 15 grados, pero al mediodía el sol patagónico invita a sacarse el abrigo y subir a la cubierta de los buses descapotables sin pasar frío.
