París quedó a mitad de camino: Francia e Italia se repartieron un empate con más ruido que fútbol
Olise abrió el marcador con un zurdazo que besó el travesaño, Bastoni empató interceptando a Rabiot y los arqueros se robaron la película en el Stade de France. El local terminó con uno menos por la expulsión de Upamecano.
A veces el fútbol se parece a esos días de enero en los que salís a la calle con un sol radiante y, a la vuelta de la esquina, te cae un chaparrón. Eso fue lo que pasó en el Stade de France: Francia empezó como si tuviera el partido en el bolsillo, Italia se acomodó en el barro y al final se fueron los dos mojados. Empate 1-1 por la Nations League, y todos contentos, o casi todos.
Lo que terminó siendo un punto para cada lado arrancó con un golazo. Fagioli le cometió una infracción a Cherki cerca del área, el propio Cherki la movió corta y Michael Olise, el de siempre, la agarró de zurda. El disparo se apoyó en el travesaño antes de meterse, de esos tantos que el arquero ni mira porque ya sabe que va adentro. Hasta ahí, los franceses habían acumulado llegadas como quien junta facturas en un cajón, pero Donnarumma les venía negando la firma.
Bastoni y un robo que valió un gol
Porque el arquero italiano, el Gigio de toda la vida, fue otra vez una muralla. Le sacó un disparo a Doué, tapó el rebote a Dembelé, desvió un intento del propio Olise y, cuando el partido se moría, voló a sacar un cabezazo de Camavinga que iba directo al ángulo. El hombre parece tener un contrato personal con el travesaño.
Pero el empate nació de una distracción francesa. Adrien Rabiot, que suele ser un pase seguro como un remise de fin de mes, se confió y dejó un pase horizontal hacia Da Cunha. Alessandro Bastoni, que estaba en el lugar justo como un jubilado en el banco de la plaza, interceptó, avanzó por el espacio libre y definió con la izquierda. Italia, que hasta ahí había sido un equipo tibio, volvió al partido de un saque.
Maignan, del otro lado, también tuvo su noche de trabajo. En el primer tiempo le sacó sobre la línea un gol a Moise Kean, que había cabeceado un centro de Kayode. Más tarde mandó al córner otro cabezazo del mismo Kean, delantero que tiene la mala costumbre de generar peligro aunque su equipo no juegue bien.
Números que cuentan la historia
- 33 remates totales en el partido, 18 de Francia y 15 de Italia.
- Francia tuvo el 62% de posesión durante los primeros 20 minutos, pero recién pudo convertir después del descanso.
- Donnarumma intervino al menos en cuatro situaciones claras de gol, incluida una a ocho minutos del final.
- Maignan evitó al menos dos tantos de Kean, uno con el pie sobre la línea.
- Upamecano vio la segunda amarilla por un forcejeo con Kean y dejó a Francia con diez en el tramo final.
Lo del final fue lo de siempre. Upamecano se fue expulsado por un forcejeo con Kean, Italia se fue con todo arriba y tuvo una llegada de Barella más una proyección de Calafiori cuyo centro atrás estuvo a nada de encontrar al propio Kean. No fue. El marcador no se movió, los dos se fueron con un punto y el torneo sigue abierto como un paracaídas sin abrir.
“Cuando tenés dos arqueros así, el resultado siempre queda corto. Donnarumma y Maignan fueron la mejor inversión de la noche para los dos.”Maximiliano Pinto, Deportes
Veremos qué pasa en la próxima fecha. Francia sintió el golpe de quedarse con uno menos y dejó pasar la chance de quedar como único líder, mientras que Italia sumó un punto de oro pensando en la clasificación. El frío en París no fue tanto, pero los dos equipos terminaron temblando. Cosas del fútbol moderno, donde ganar de visitante ya es un título.
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