Parque Chacabuco ganó una esquina doble: el segundo local de Mondongo & Coliflor ya levanta sus panes a la vista
Eduardo Massa Alcántara y Quique Yafuso cruzaron la calle y abrieron, en enero, un local nuevo en la casona centenaria de enfrente. Cocina a la vista, horno a leña y una carta que va del brie al asado sin perder la pulseada porteña.
Vine a Parque Chacabuco siguiendo la indicación de un amigo que conoce cada cuadra del barrio como si fueran patios propios, y me encontré con algo que hace tiempo no veía en Buenos Aires: dos bodegones enfrentados, atendiéndose mutuamente con la misma filosofía. Se trata de Mondongo & Coliflor, el proyecto que Eduardo Massa Alcántara y Quique Yafuso levantaron en 2022 sobre una esquina antigua del barrio y que, en enero de este año, cruzó la calle para sumar un segundo local en otra casona centenaria del mismo cruce. La operación la completaron junto a sus socios José, Javier y Guillermo, en lo que parece un guiño deliberado a esa tradición barrial de levantar la persiana y atender al vecino de enfrente como si fuera el de toda la vida.
Quien haya pisado el local original sabe qué esperar cuando se sienta en las mesas nuevas: un salón cálido, la panera esperando al recién llegado y, sobre todo, la cocina a la vista. Johnatan Dávila conduce los fuegos del nuevo espacio y Jorge Hernández comanda la pizzería con horno a leña, un puesto que se observa desde las mesas y que empieza a funcionar como otra pieza clave del relato gastronómico. La fórmula repite la del primer local —bodegón porteño actualizado, porciones generosas, ambiente sin pretensiones y servicio atento— y la proyecta a una escala un poco más ambiciosa, con carta propia y recorrido diferenciado.
Una carta que va del brie en cazuela al asado con choclo
La propuesta parte del recetario clásico porteño y se permite algunas licencias que la hacen más interesante sin traicionar el género. Entre las entradas, el queso brie se lleva a la leña en cazuela de hierro y se sirve con vegetales asados, pesto y garrapiñada de cajú, una combinación que juega con lo cremoso, lo crocante y lo ahumado. Los ravioles, rellenos de provoleta ahumada y hongos, llegan a la mesa con salsa fileto, manteca y escamas de parmesano, en una versión que reversiona la pasta casera con el humo como hilo conductor.
En los principales, la hachita de asado es la pieza más contundente: grande, tierna, servida con vegetales asados, choclo frito y migas de pan crocante, como debe ser en un bodegón que se precie de tal. Y para cerrar, el bizcocho húmedo de chocolate con sal marina, crema sin azúcar y naranja en compota termina de cerrar una carta de cocina directa, sin artificios, que reivindica la sobremesa larga y la conversación de mesa.
- Dos locales enfrentados en la misma esquina de Parque Chacabuco, ambos en casonas centenarias.
- Cocina a la vista con Johnatan Dávila al mando y pizzería con horno a leña a cargo de Jorge Hernández.
- Entradas con personalidad: brie a la leña en cazuela y ravioles de provoleta ahumada y hongos.
- Como plato principal, hachita de asado con choclo frito y migas crocantes.
- Para el postre, bizcocho húmedo de chocolate con sal marina, crema sin azúcar y naranja en compota.
La pregunta que dejó abierta la casa
“¿Cuál es el plato de bodegón que no te puede faltar cuando salís a comer afuera?”Mondongo & Coliflor
Te puede interesar
