Robo de sesiones de inteligencia artificial: el nuevo atajo para entrar a cuentas sin escribir la contraseña
Un informe de ESET y un relevamiento de SOCRadar advierten sobre una técnica que reutiliza cookies y tokens de equipos infectados. El riesgo alcanza al historial de conversaciones y al consumo de servicios pagos, y ya involucra a más de 480 empresas.
El correo electrónico ya no es la única puerta de entrada a una cuenta corporativa. Un informe reciente de ESET advierte sobre una modalidad en aumento: el robo de sesiones activas de plataformas de inteligencia artificial, que permite a un atacante ingresar a un servicio sin necesidad de conocer la contraseña. La maniobra se apoya en pequeños archivos que los navegadores y las aplicaciones guardan en el equipo para mantener abierta la sesión, conocidos como cookies y tokens.
Cuando esos identificadores caen en manos de terceros, el sistema reconoce al visitante como un usuario ya autenticado y omite pasos adicionales de verificación, como el código que llega al teléfono o al correo. Para la empresa, las consecuencias pueden ir desde la lectura de conversaciones internas hasta el consumo no autorizado de servicios pagos asociados a la cuenta.
Cómo se concreta el ataque
Cómo se concreta el ataque
- Programas maliciosos llamados infostealers se instalan en equipos con Windows o Mac, a menudo sin que el usuario lo advierta.
- Esos programas extraen cookies y tokens almacenados localmente, que funcionan como llaves digitales temporales.
- Con esas llaves, el atacante se conecta al servicio de inteligencia artificial desde otro lugar y el sistema lo trata como un usuario legítimo.
- La verificación en dos pasos puede no activarse, porque la sesión ya está validada.
El relevamiento de SOCRadar, citado por ESET, identificó 5.434 registros asociados con 1.500 direcciones de correo corporativo y 482 empresas durante un período de 90 días. La exposición no se limita al acceso a la plataforma: las conversaciones guardadas suelen contener código fuente, borradores de contratos y datos de clientes que los empleados incorporan a sus consultas cotidianas.
Qué recomiendan los especialistas
Qué recomiendan los especialistas
El análisis propone un conjunto de medidas para reducir el margen de maniobra de los atacantes. Entre ellas, centralizar los accesos mediante un sistema de inicio de sesión único, acortar la duración de las sesiones y renovar sus identificadores de manera periódica. También sugiere limitar y cambiar con frecuencia las claves API, que son las que permiten vincular aplicaciones externas con los servicios de inteligencia artificial, y monitorear ingresos desde ubicaciones o franjas horarias poco habituales.
Cuando una dirección corporativa aparece en registros de información robada, el informe recomienda tratar el caso como un incidente de seguridad del equipo y no como un simple cambio de contraseña. Si el atacante conserva una sesión válida, modificar la clave puede no alcanzar. Otro paso clave es relevar qué cuentas de inteligencia artificial se utilizan dentro de la organización, incluso las que operan al margen de los canales formales.
El problema se agrava cuando la cuenta comprometida está conectada a servicios de automatización como Zapier, que enlazan distintas plataformas entre sí. Desde allí, un atacante puede saltar hacia el correo electrónico, la agenda o sistemas internos de la empresa, lo que multiplica el impacto inicial de un robo que, en apariencia, afectaba solo a un chat con inteligencia artificial.
