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Salud mental en alerta: las internaciones se disparan un 42 por ciento en tres años y el sistema público llega al borde

Un relevamiento federal con datos de 14 provincias que concentran más del 70 por ciento de la población muestra que la demanda de atención no deja de crecer. Las provincias advierten que la capacidad está sobreexigida y piden más inversión, recursos humanos y coordinación nacional.

Por Griselda MuñozSociedad y vida · 27 de agosto de 2026 · hace 2 h

Acá en la cuenca, en cualquier cocina o en la esquina de siempre, el tema empieza a aparecer apenas uno se sienta a charlar con una vecina. Me lo dijo Mabel, 52 años, mientras revolvía la pava: "Mirá, el nene del tercero hace dos meses que no duerme, y a mi cuñada la terminaron internando otra vez". No es un comentario aislado: es la foto de lo que está pasando en todo el país, según un relevamiento que acaban de presentar en el Senado de la Nación y que a mí, como ciudadana de a pie y como periodista, me dejó pensando un rato largo.

La Universidad Nacional de Lanús coordinó el trabajo junto con las máximas autoridades sanitarias de 14 provincias: Buenos Aires, Catamarca, Córdoba, Formosa, Jujuy, La Pampa, La Rioja, Misiones, Neuquén, Salta, Santa Cruz, Santa Fe, Santiago del Estero y Tierra del Fuego. También se sentaron a la mesa Entre Ríos y Río Negro. Juntas, esas jurisdicciones reúnen a más del 70 por ciento de la población argentina, así que lo que dicen sus sistemas de salud no es un dato menor: es el termómetro de casi todo el país.

Cifras que pesan: las consultas y las internaciones no paran de subir

  • Las consultas ambulatorias por problemas de salud mental crecieron 23 por ciento en el último año.
  • Las internaciones se incrementaron 42 por ciento entre 2023 y 2026, con un salto adicional del 12 por ciento solo en los últimos doce meses.
  • Aumentó especialmente la demanda de atención de niñas, niños y adolescentes.
  • Creció la cantidad de personas que perdieron cobertura de obras sociales o prepagas y pasaron al sistema público.
  • En la provincia de Buenos Aires, el 30 por ciento de las consultas en las guardias hospitalarias corresponde a problemas de salud mental.

Nosotros, los que caminamos estas calles todos los días, vemos el reflejo de esos números en las salas de espera llenas, en los turnos que se dan a tres meses, en las familias que peregrinan de un hospital a otro buscando un especialista. Los datos que entregó la universidad son un cacho de lo que se vive en cada barrio: la demanda crece y el sistema intenta correrla de atrás.

Más camas, pero equipos al límite

El informe también trae una buena y una mala. Entre 2021 y 2026 se incorporaron al menos 388 nuevas camas de salud mental en hospitales generales, y trece de las 14 provincias ampliaron sus redes comunitarias con centros de día, equipos territoriales, viviendas asistidas y dispositivos para abordar los consumos problemáticos. La mala es que las propias autoridades provinciales reconocieron que esas capacidades están "sobreexigidas" frente a una demanda que no afloja, y que hay dificultades serias para completar los equipos con disciplinas críticas.

Las provincias coincidieron en marcar prioridades concretas: aumentar la inversión, ampliar la infraestructura y los recursos humanos, garantizar el acceso a medicamentos y producir información epidemiológica nacional de calidad. Además, reclamaron recuperar una coordinación efectiva entre Nación, provincias y municipios, algo que, en la práctica, se viene desarmando hace tiempo y que termina pagando siempre el mismo de siempre: el que llega con un turno al hospital público y no encuentra a quién lo atienda.

El debate en el Congreso

El relevamiento cayó en el Senado justo en medio del debate por la reforma de la Ley Nacional de Salud Mental, vigente desde 2010. Las autoridades provinciales plantearon que la propuesta en discusión "elimina marcos y garantías sobre los que se sustenta la política de salud mental, sin incorporar el financiamiento necesario para ampliar la capacidad de respuesta de los sistemas públicos". Es un argumento de peso en un momento donde, según los propios números oficiales, las internaciones crecieron 42 por ciento en tres años y la demanda ambulatoria no deja de empujar las puertas de los hospitales.

Vuelvo a la cocina de Mabel, a la pava que sigue cantando, porque me parece que ahí se entiende todo: mientras los números suben y los equipos se quedan cortos, lo que falta es decisión política para que la respuesta esté a la altura de lo que pasa. Acá en la cuenca, como en cada rincón del país, la salud mental dejó de ser un tema de especialistas para convertirse en un asunto de todos los días, de cada familia, de cada vecino. Y eso, señores legisladores, es lo que no se puede seguir mirando de costado.

GM
Griselda MuñozSociedad y vida

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