Tres películas para entender de qué se trata el catálogo clásico de Filmin, según los realizadores que las firman
La plataforma reúne obras de Dreyer, Kubrick y Coppola en un recorrido que va del juicio a Juana de Arco hasta el miedo nuclear y la saga de los Corleone. Un mapa para no perderse entre dramas, sátiras y ciencia ficción.
A veces uno entra a una plataforma de streaming con la vaga idea de "ver algo", y termina dando vueltas durante veinte minutos sin decidirse. Me pasó mil veces, y me sigue pasando. Por eso cuando me topé con la selección de películas clásicas que Filmin tiene en su catálogo, lo primero que pensé fue que hacía falta un mapa: alguien que te tome de la mano y te diga, mirá, por acá se empieza. De eso se trata esta nota, de abrir tres puertas distintas para asomarse a ese archivo sin perderse en el catálogo.
El juicio más intenso del cine mudo
La pasión de Juana de Arco, de 1928, es una de esas películas que uno siente que tiene que ver alguna vez en la vida, aunque sea una vez. La dirige el danés Carl Theodor Dreyer, y lo que queda en la memoria, más que la historia, son los rostros. Sobre todo el de Maria Falconetti, cuya Joan queda clavada en la retina por esos ojos enormes y ese dolor que parece escapársele del cuerpo. El reparto la rodea con nombres fuertes: Eugene Silvain, Maurice Schutz, Michel Simon y hasta Antonin Artaud, que todavía no era el teórico del teatro que todos recordamos. Es cine de juicio en su estado más puro, casi documental, y al mismo tiempo una experiencia mística.
El absurdo de creer que apretando un botón se arregla todo
Después de tanto dramatismo, viene bien pasar a ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú, de 1964, que es básicamente una comedia sobre el fin del mundo. Stanley Kubrick la armó en plena Guerra Fría, cuando lo de la destrucción nuclear mutua no era un chiste sino una posibilidad real, y la salida que encontró fue el humor negro más filoso. Peter Sellers se come la pantalla haciendo de tres personajes distintos, George C. Scott le pone cara de general desquiciado, Sterling Hayden aparece como el doctor Strangelove que da nombre al film, James Earl Jones en su primer papel en el cine y Keenan Wynn completan el elenco. Lo que empieza como una sátira sobre los generales locos termina siendo una advertencia que, sesenta años después, sigue incomodando.
La familia como metáfora de un país
Y si lo que uno busca es meterse en una historia que atrape de verdad, ahí está El padrino, de Francis Ford Coppola, que no necesita demasiada presentación. Al Pacino, Marlon Brando, Robert Duvall, James Caan y Diane Keaton forman un elenco que es casi undream team del cine estadounidense de los setenta. La película cuenta, sí, la historia de los Corleone, pero en el fondo habla del sueño americano, de lo que pasa cuando una familia entera queda atravesada por la violencia. Coppola trabaja los contrastes de luz como pocos y convierte cada escena en un cuadro: las sombras, las manos, las caras. Es una de esas cintas que uno puede ver a los veinte, a los cuarenta o a los sesenta y descubrir cosas distintas cada vez.
El resto del catálogo, en pocas líneas
- Buster Keaton aparece con una comedia que mete elementos fantásticos en el medio, ideal para quien quiera reírse con un maestro del gag físico.
- Fritz Lang aporta una propuesta de ciencia ficción ligada al expresionismo alemán, donde la forma y la luz cuentan tanto como la historia.
- Ida Lupino firma una película de suspenso que dura apenas 71 minutos y concentra toda la tensión adentro de un auto, una rareza que vale la pena descubrir.
La selección permite entonces organizar la búsqueda por género, por director o por elencos, y eso ya es una ventaja enorme. Se puede empezar por la puerta que más tiente: el drama religioso de Dreyer, la sátira atómica de Kubrick o la saga criminal de Coppola. Todas están disponibles en Filmin, y todas justifican una noche sentados en el sillón. La pregunta del final, la que me hago yo y les traslado a ustedes, es la misma que quedó dando vueltas en el material original: ¿qué película clásica elegirían para volver a ver? Porque a veces la mejor manera de entrar a un catálogo enorme es decidir qué clásico queremos revisitar, y dejar que desde ahí el algoritmo nos vaya llevando.
