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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Una pausa a tiempo: el pequeño truco que puede devolverle a uno las ganas de seguir

Cuando la jornada aprieta y la cabeza no da más, cortar por unos minutos no es perder el tiempo: especialistas y estudios coinciden en que ciertos descansos breves ayudan a recargar la atención. Acá, opciones concretas y los límites que conviene no pasar por alto.

Por Griselda MuñozSociedad y vida · · hace 26 d
Una pausa a tiempo: el pequeño truco que puede devolverle a uno las ganas de seguir

Acá en la cuenca, una señora de Palermo me contaba el otro día que no aguantaba más la pantalla: entre el teléfono que no paraba de sonar y la nena que le pedía la merienda, la cabeza le quedaba como un bombo. Mire, Graciela tiene 53 años, dos trabajos y la paciencia hecha pedazos, y lo primero que hizo fue levantarse, abrir la ventana de la cocina y quedarse mirando el árbol de la vereda de enfrente, sin hacer nada, durante cinco minutos. Cuando volvió a la silla, me dijo, no era la misma. Eso, que parece una minucia, tiene nombre y respaldo: lo que la psicología y la neurociencia llaman micro pausas, y que hoy aparecen como una herramienta concreta para recuperar la concentración cuando el cansancio y el estrés se acumulan en cualquier jornada exigente.

Qué se puede hacer en pocos minutos

El planteo de fondo es sencillo: nadie tiene que esperar a reventar para cortar. Una pausa puede ser desde levantarse a estirar las piernas hasta despegarse del celular, encerrarse en silencio unos minutos o simplemente cambiar de ambiente. No hace falta que dure un tiempo fijo ni que se vuelva una obligación más en la agenda: la idea es que cada uno elija según el momento y las ganas.

  • Orientarse al entorno con la técnica 5-4-3-2-1: cinco cosas que se ven, cuatro que se tocan, tres que se escuchan, dos que se huelen y una que se saborea. Antes de empezar, una respiración lenta, sin forzar el aire.
  • Salir a caminar, aunque sean 15 minutos por un parque o por la cuadra. Un estudio siguió a trabajadores que pasearon a la hora del almuerzo durante diez días seguidos y reportó menos fatiga y mayor concentración por la tarde.
  • Moverse dentro de casa o de la oficina: estirar las piernas, hacer ejercicios de movilidad o bailar una canción. Si es con alguien, suma conversación y un corte genuino con las obligaciones.
  • Llamar o escribir a una persona de confianza: el simple hecho de cambiar el foco hacia otro tema puede interrumpir el loop mental.
  • Cerrar los ojos entre 10 y 15 minutos con la vista tapada, una práctica que la neurociencia describe como reparadora, aunque no reemplaza al sueño nocturno.
“Concentrarse en esos estímulos puede dar cierta distancia respecto de las preocupaciones, aunque no elimina su causa.”Sari Chait, psicóloga clínica

Sirve, pero no hace milagros

Acá viene el llamado de atención que pocos quieren leer. Nosotros, que laburamos de lo que laburamos y que solemos comer ansiosos frente al monitor, tendemos a confundir estas pausas con la solución del problema. No lo son. Como advirtió la terapeuta Tyana Tavakol, cuando los intentos personales no alcanzan y el malestar sigue, crece o empieza a pasarse al sueño, al trabajo o a los vínculos, lo que corresponde es pedir acompañamiento profesional. Lo dijo también la neurocientífica Heidi Hanna: cerrar los ojos unos minutos puede ayudar a recargar, pero ese rato no suple las horas de descanso que el cuerpo necesita, ni borra las causas estructurales del agobio, sea la sobrecarga laboral, una situación familiar compleja o un cuadro de ansiedad que pide tratamiento. La pausa alivia el síntoma; lo que pasa afuera de la pausa es otra historia.

A Graciela, la de la cocina de Palermo, la volví a ver esta semana. Seguía con sus dos trabajos y su nena, y seguía mirando el árbol de la vereda cada vez que la cabeza le pedía tregua. No había descubierto la fórmula mágica, ni nada por el estilo: había encontrado un modo propio de correrse un instante del barullo, nada más. A veces, con eso alcanza para volver a la silla con un poco más de aire. Y cuando no alcanza, también está bueno saberlo y dar el siguiente paso.

GM
Griselda MuñozSociedad y vida

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