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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Una tarde en el parque para aprender a cuidar el corazón sin dejar de vivir la plaza

Cipolletti reunió a vecinos, médicos y enfermeras en una jornada abierta que combinó controles de presión, capacitación en RCP y una caminata; el cardiólogo Pablo Schvartzman insistió en llevar un registro al consultorio y en desarmar el mito de la “presión normal para la edad”.

Por Griselda MuñozSociedad y vida · · hace 26 d
Una tarde en el parque para aprender a cuidar el corazón sin dejar de vivir la plaza

Arrancamos la nota en la cocina de Olga, 68 años, vecina del barrio Don Bosco, mientras hervía el agua para el mate. Antes de salir hacia el parque del Complejo Cultural Cipolletti, me dijo algo que se me quedó dando vueltas: “Yo siempre pienso que la presión alta es cosa de los viejos y que a mí no me va a tocar”. Acá en la cuenca del Alto Valle, esa frase se repite en muchas mesas familiares, y por eso la jornada “Cipolletti cuida tu corazón” me pareció una buena excusa para conversar con quienes atendieron a los vecinos este sábado desde las 15.

Un sábado con controles, vacunas y una caminata

La actividad, coordinada por la Municipalidad de Cipolletti, juntó a equipos de salud y a vecinos en un mismo espacio al aire libre. Participaron médicos, personal de enfermería y residentes de Cardiología de Leben Salud, junto con distintas instituciones locales. El hospital de la ciudad montó un puesto de vacunación, la Dirección de Deportes organizó una caminata con marcha activa seguida de una pausa de relajación, y también se acercaron integrantes del programa Paso a Paso. Entre las instituciones presentes estuvieron el Sistema Integral de Atención Rionegrina de Medicina de Emergencias, la Asociación de Lucha contra la Obesidad, el Centro Integral de Patologías Orientadas a la Diabetes y la Universidad de Flores, que aportó un espacio dedicado a la lactancia materna.

Lo que aprendimos sobre tomar la presión

En uno de los gazebos, los profesionales midieron la presión arterial a quien se acercara y, al mismo tiempo, abrieron conversaciones sobre lo que se viene diciendo de generación en generación. Lo más útil que recogí de la jornada, y que me llevo para aplicar en casa, se puede resumir en cuatro consejos que vale la pena anotar:

  • Anotar cada medición en un cuaderno o en el celular, con fecha y horario, para mostrarle al médico cómo vienen evolucionando los valores.
  • Medirse la presión todos los días durante al menos una semana antes de la consulta, tal como indican los profesionales a sus pacientes.
  • Llevar ese registro a la próxima visita al consultorio, porque es la manera en que el cardiólogo puede evaluar si el tratamiento necesita ajustes.
  • No dar por sentado que una presión elevada es normal porque uno ya pasó los 60: el endurecimiento de las arterias con el paso de los años no es una licencia para tolerar valores altos.
“El endurecimiento de las arterias que aparece con los años no significa que tengamos que tolerar una presión más alta; los valores de referencia son los mismos para todos los adultos.”Pablo Schvartzman, cardiólogo

RCP y desfibriladores: saber qué hacer antes de que llegue la ambulancia

La tarde también dejó lugar para aprender a actuar en una emergencia. Se dictó un taller de reanimación cardiopulmonar (RCP) y se explicaron los desfibriladores externos automáticos. Ayelén Quijada, directora municipal de Protección Civil, contó que la idea fue acercar información básica sobre enfermedades cardiovasculares y promover los controles de rutina, porque la prevención empieza mucho antes de que suene el teléfono del servicio de emergencias. En ese sentido, el intercambio también empujó consultas concretas: Schvartzman recordó que una de las primeras personas atendidas pidió turno para hacerse su primer control de presión formal, una decisión que, según coincidieron los profesionales presentes, vale más que cualquier campaña publicitaria.

Antes de cerrar, vuelvo a la cocina de Olga, que ya me espera con el mate listo. Cuando le conté lo que había escuchado en el parque, se quedó pensando y me dijo: “Mirá, capaz que tengo que empezar a anotarla yo también, porque yo la tomo cada tanto y después me olvido qué día fue”. No hace falta más que eso: una libreta, una rutina y entender que la edad no es un permiso para descuidarse. Acá en la cuenca, ese parece ser el mensaje que dejó la jornada: cuidarnos no es un trámite médico, sino un hábito que se construye entre todos, de a uno y de a muchos a la vez.

GM
Griselda MuñozSociedad y vida

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