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Viernes, 16 de octubre de 2026
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A treinta años de un accidente que se volvió himno: el camino que hizo que "No me arrepiento de este amor" dejara de ser una canción y se convirtiera en la vida entera de Gilda

Cómo un tema compuesto en medio de una transición personal, grabado con gripe y afuera del radar radial argentino, terminó siendo la llave de entrada al mito de Miriam Alejandra Bianchi, a tres décadas de su muerte en la Ruta 12.

Por Ramón VeraCultura y espectáculos · · hace 39 d
A treinta años de un accidente que se volvió himno: el camino que hizo que "No me arrepiento de este amor" dejara de ser una canción y se convirtiera en la vida entera de Gilda

Hay una frase que en la cuenca del Plata se repite como un mantra cada vez que alguien menciona a Gilda, y que suena casi como un credo de sobremesa: "no me arrepiento de este amor". Treinta años después del accidente que se la llevó en la Ruta Nacional 12, en Entre Ríos, esa canción sigue siendo la puerta más directa para entrar a la historia de Miriam Alejandra Bianchi, la maestra jardinera que a los treinta y cuatro años ya se había convertido en leyenda de la cumbia y que, sin buscarlo, terminó resumiendo en un estribillo la decisión más grande de su vida. Yo, que peiné canas escuchando sus cassettes en los bailantas del conurbano y más tarde en los autos de familia los domingos a la tarde, les quiero contar de primera mano cómo se cocinó ese tema que hoy suena hasta en las bodas más solemnes y en los velorios más populares, ese hit que no fue hit en su momento y que terminó siendo el himno involuntario de una mujer que se animó a dejar todo para cantar.

Pasito a pasito

Gilda nació el 11 de octubre de 1961 en Buenos Aires y antes de pisar un escenario tropical se ganaba el pan como maestra jardinera, ese trabajo noble y mal pago que muchas veces las mujeres de su generación hicieron calladitas mientras criaban hijos y ordenaban mochilas. Su ingreso al mundo de la cumbia llegó después de que respondiera a una convocatoria para integrar una banda, lo que implicó colgar guardapolvo y reorganizar la vida entera. "No me arrepiento de este amor" quedó inscripta justo en ese momento bisagra: la letra habla de entregarse sin culpas, de dejar atrás lo conocido para jugarse por lo que se siente, y suena como si Bianchi la hubiera escrito mirando el placard donde todavía colgaba el delantal de jardinería.

Un tema que se grabó de espaldas

El tema abre "Pasito a pasito con… Gilda", su tercer álbum, editado en 1994, y según el músico y productor Juan Carlos "Toti" Giménez, que compartió con ella buena parte del laburo artístico, la composición fue íntegramente de Gilda y se la dedicó a él. Giménez contó además que Gilda no quiso figurar como coautora compartida, aunque era costumbre que trabajaran mano a mano. La sesión de grabación tuvo sus bemoles: el productor José "El Cholo" Olaya no estaba convencido de incluir el tema en el disco y, según el relato de Giménez, la canción se registró mientras Olaya estaba en Perú. A eso se sumó que Gilda estaba resfriada ese día, así que el arreglo de teclado se usó para reforzar la voz en uno de los pasajes. Detalles que hoy, a la distancia, parecen del anecdotario pero que muestran cómo nacen los clásicos: entre dudas, mucamas y un micrófono abierto.

Éxito al norte, despedida al sur

Lo más llamativo de esta historia es que la explosión no empezó donde uno imagina. La primera recepción fuerte llegó desde Bolivia y Perú, países donde Gilda hizo presentaciones y pisó sets de televisión, y donde el público tropical la adoptó antes que el público argentino. Acá, en cambio, el reconocimiento masivo vino después del 7 de septiembre de 1996, cuando el micro que la llevaba de regreso a Buenos Aires chocó sobre la Ruta 12. Entre 1997 y 1998, el álbum volvió a circular, la canción se coló en radios, canales de aire y pistas de baile, y quedó fijada como una de sus composiciones más identificadas. Para sumar un dato que a mí, personalmente, me sigue volando la cabeza: en 1998, la banda Attaque 77 publicó su propia versión, lo que demuestra que el tema había cruzado la frontera del circuito tropical y se había instalado en la cultura popular argentina como si fuera de todos.

Una fe que se canta

Con el paso de los años, la figura de Gilda se rodeó de expresiones de devoción popular y de la creencia en milagros atribuidos a su intercesión, algo que yo he escuchado en sobremesas familiares y encolas de santuario con la misma naturalidad. En 2016 se estrenó la película biográfica que llevó el nombre de la canción como título, protagonizada por Natalia Oreiro, quien describió a la cantante como "una mujer que tuvo que luchar contra muchos prejuicios sociales, culturales y familiares". Esa definición, me parece, le cabe como anillo al dedo a una artista que dejó la docencia para subir a un escenario tropical en un país que todavía miraba con recelo a la mujer que se animaba a cantar cumbia en primer plano.

A más de tres décadas de su lanzamiento, "No me arrepiento de este amor" sigue siendo la puerta de entrada más frecuente a la historia de Gilda: condensa una elección de vida, las tensiones de una época y la certeza de que, a veces, lo que no pega en la radio de tu país termina siendo el tema que te sobrevive. Si quieren escucharla en vivo y en comunidad, la cita obligada sigue siendo el santuario que la familia de Gilda mantiene abierto en el kilómetro 129 de la Ruta 12, en el paraje Villa del Rosario, cerca de Ceibas, Entre Ríos, donde cada 7 de septiembre los fieles se juntan para cantarle y pedirle por los suyos. Ahí, rodeado de country y de mesones, uno entiende por qué una canción grabada con gripe y afuera del radar se convirtió en la banda sonora de un país entero.

RV
Ramón VeraCultura y espectáculos

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