Alta Córdoba se vistió de overtime y La Gloria bailó al ritmo del doble extra
Instituto le ganó a Ferro por 97 a 94 en un partido que se estiró hasta el segundo suplementario, con Lugarini como figura y un final donde el local pisó firme cuando más lo necesitó.
Otra noche en Alta Córdoba y otra vez la pelota se escurrió entre el viento y la voluntad. Yo no me explico cómo un partido de básquet puede durar más que una sobremesa de domingo, pero lo concreto es este: Instituto y Ferro jugaron ayer más de cincuenta minutos y al final, como casi siempre pasa cuando la historia se estira de más, ganó el que mejor la aguantó de pie. La Gloria se impuso por 97 a 94 en un cruce que se fue a doble suplementario y que dejó a la gente contenta y a Caballito con el bolso lleno de dudas.
El arranque fue todo de la visita. Ferro se plantó en el rectángulo con un parcial de 9 a 0 que sonó a cachetada de esas que te dejan temblando, y al entretiempo se fue al vestuario ganando 39 a 32. El equipo de Alta Córdoba no encontraba la línea de tiro, los pases iban a donde no debían y el partido tenía esa pinta de velorio lento que uno reconoce cuando lo mira de lejos y dice 'algo acá no está cerrando'.
El quiebre del tercer cuarto y un cuarto final para el infarto
A la salida del vestuario todo cambió. Como cuando abrís la heladera a las tres de la mañana esperando que algo nuevo haya aparecido, Instituto encontró otra cara. Apoyado en el empuje de Corbalán y en triples que aparecieron de la galera, el local emparejó la cosa. Sobre el cierre del cuarto período, Lugarini metió un triple que vale por dos entradas de cine y enseguida, en la siguiente acción, convirtió dos libres para dejar la diferencia en dos. Después Ferro encontró el empate por la vía del rebote ofensivo de Zezular y el marcador cerró 73 a 73, como para que el corazón vuelva a su lugar después del infarto.
Dos suplementarios que La Gloria resolvió con oficio
El primer extra fue un ida y vuelta de manual. Instituto pasó al frente rápido (78-73), Ferro reaccionó y se puso arriba por uno, Corbalán fue a la línea y metió uno de dos, el visitante capturó el rebote del errado y una falta en la siguiente jugada sacó al anotador del partido por un golpe. El reemplazante falló desde la línea y el reloj dijo que había que jugar cinco minutos más. Ahí, justo cuando más cuesta, La Gloria se acordó de lo que sabe hacer: salió efectiva desde el arranque, sacó nueve (92-83) y cerró el trámite con la sangre fría de Whelan en los minutos finales. Gallegos, en el otro lado, tuvo la chance de empatar desde los libres y la pelota se quedó afuera. Así, con esa mezcla de jerarquía y de error ajeno, Instituto se llevó un partido que vale doble por cómo se dio.
Los números que dejó la noche
- Bautista Lugarini, la figura: 22 puntos y 12 rebotes en plan de doble-doble completo, el dueño de los momentos calientes.
- Whelan: 21 puntos y cierre de película para sentenciar el resultado cuando más se necesitaba.
- Corbalán: 20 puntos y un trabajo de hormiga en los momentos decisivos, incluso desde la línea.
- Kevin Hernández, la cara de Ferro: 24 puntos y 9 rebotes, sostén absoluto de un equipo que terminó con el lamento del segundo suplementario.
