Argentinos se topó con un muro: empate gris en la Isla y la racha sigue sin romperse
El Bicho igualó 0-0 con Barracas Central, acumuló seis fechas sin ganar de visitante y se fue con la bronca lógica. Fricción, polémicas y un equipo que no encuentra el gol.
A veces el fútbol es así: te plantás en una cancha con viento, con frío, con la sensación de que el partido va a ser una pelea de mozos en un bodegón de Once, y terminás yéndote con un punto que no le sirve a nadie. Argentinos Juniors viajó a la Isla para sumar, para cortar una racha que ya pesa, y volvió con lo mismo: las manos vacías y una mueca de fastidio.
El 0-0 ante Barracas Central fue un partido de esos que se miran con un ojo y se ven con el otro. Trabado, friccionado, con más infracciones que ideas. La cuenta final da vergüenza ajena: 38 faltas en total entre los dos, un número que sólo se explica si uno entiende que para el local esto era una final anticipada. De esas 38, 26 fueron del Bicho, que claramente se dejó llevar por el clima espeso que propuso el rival.
Un esquema que trabó todo
Barracas salió con cinco defensores y la idea clara de que la pelota no iba a pasar. Argentinos, mientras tanto, quiso sostener su libreto: posesión, juego asociado y tres mediapuntas para generar volumen ofensivo. El problema fue que Oroz, López Muñoz y Viveros terminaron chocando contra una línea de cinco zagueros más un mediocampista que permanentemente se sentaba a marcar. La circulación se hizo lenta y el circuito ofensivo se fue apagando como estufa a leña en plena tormenta.
La más clara del visitante llegó a los 27 del primer tiempo, cuando Oroz metió un centro quirúrgico y el lateral Coronel apareció como un fantasma en el área. Remate potente, Miño estiró las manos y mandó todo al córner. Después de eso, la nada. El resto del encuentro fue un rosario de piernas duras, cambios y pelotas que volaban por arriba de los puentes.
El que sostuvo la nave
Si hay que poner nombre y apellido a algo rescatable en la noche, ese es el del defensor central Francisco Álvarez. Tuvo una actuación de esas que se subrayan con fibrón rojo: firme en la marca, criterioso con la pelota en los pies y, sobre el cierre, hasta se animó a probar de media distancia. Álvarez fue pretendido por varios clubes en el último mercado y anoche dejó en claro por qué. Un tipo que con poco hace mucho, una rareza en este fútbol de urgencias.
La nueva cara y la cinta al hombro
En el medio de la turbulencia, dos datos para tener en cuenta. El primero: con la salida de Alan Lescano al Vasco da Gama de Brasil, la cinta de capitán quedó en el brazo de Nicolás Oroz, que anoche se la puso con la responsabilidad que eso implica. El segundo: ya está en el plantel Mateo Mendoza, defensor central de 1,81 metro, diestro, cedido por Godoy Cruz, que también puede jugar de lateral derecho o volante central. Un jugador con más de una herramienta, justo lo que necesita este equipo cuando los partidos se ponen chúcaros.
El árbitro Leandro Rey Hilfer sacó siete tarjetas amarillas, cinco para Barracas y dos para Argentinos. Oroz fue uno de los amonestados, en una noche donde le tocó capitanear al equipo en medio del barro. En el descuento, casi sobre el pitazo final, Barracas tuvo la suya: Enzo Taborda entró desde el banco, gambeteó como quiso y definió desviado con el arco a pedir de boca. Se salvó Argentinos de puro milagro, se salvó Taborda de su propia definición.
El 0-0 deja al Bicho líder de la Zona B con 17 puntos y en lo más alto de la Tabla Anual con 46, uno por encima de Independiente Rivadavia. Pero la foto de arriba no cuenta toda la película: el equipo acumula seis fechas sin ganar, la producción ofensiva viene en baja y la sensación es que el equipo necesita oxígeno nuevo. Veremos si en la próxima parada la cosa cambia o si seguimos mirando la tabla con la misma cara larga con la que miramos el viento esta mañana.
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