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Viernes, 16 de octubre de 2026
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"Aunque sé que es falso, me dio vergüenza": el caso de Lomas de Zamora que expone la herida invisible de las imágenes hechas con IA

Cuatro menores son investigados por producir y distribuir material sexual falso de sus propias compañeras en un colegio de Lomas de Zamora. La Justicia actuó de oficio, pero el daño emocional ya estaba hecho: vergüenza, angustia y la sensación de estar expuestas en cualquier rincón del mundo.

Por Griselda MuñozSociedad y vida · · hace 5 d
"Aunque sé que es falso, me dio vergüenza": el caso de Lomas de Zamora que expone la herida invisible de las imágenes hechas con IA

A la salida del colegio, en una esquina de Lomas de Zamora donde todavía se habla en voz baja de lo que pasó, una chica de dieciséis años me cuenta que no puede sacarse de la cabeza una imagen que sabe, con certeza, que es falsa. "Aunque sé que es falso, me dio vergüenza", repite, y en esa frase está encerrada la trampa que hoy nos obliga a repensar cómo nos cuidamos en las redes. Acá en la cuenca, como le dicen los vecinos a esta franja del sur bonaerense, el caso sacudió a varias familias y reavivó una discusión que ya no podemos seguir postergando: el daño psicológico que producen las imágenes generadas con inteligencia artificial, aunque la víctima tenga la plena conciencia de que nadie le sacó una foto así.

Una investigación que arrancó en la escuela y terminó en la Justicia

La causa, que se tramita como producción y distribución de material de abuso sexual infantil (MASI), tiene como investigados a cuatro menores del mismo establecimiento secundario. Partieron de fotos que las propias chicas habían subido a sus perfiles públicos en redes sociales y, con herramientas de inteligencia artificial, las transformaron en imágenes de contenido sexual. Después las hicieron circular en grupos digitales, con indicios serios de que también pasaron por plataformas de mensajería, lo que vuelve casi imposible saber hasta dónde llegaron. "Creemos que pudo haber llegado a cualquier parte del mundo", me dijo con la voz quebrada Marta, la mamá de una de las alumnas afectadas, mientras esperaba en la vereda a que terminara la reunión con las autoridades. Tiene 47 años y me pidió que le cuente a la gente lo que se siente: "Te da bronca, te da miedo, y te da una pena enorme por tu hija".

“Aunque sé que es falso, me dio vergüenza.”Una de las adolescentes afectadas, 16 años

El relato de las víctimas coincide en los mismos puntos: asco, vergüenza, miedo y una sensación de vulnerabilidad que no distingue entre lo real y lo manipulado. Una de ellas confesó que tardó en contarles a sus padres porque no quería que la vieran "así", pese a saber que el material era inventado. Ese detalle, que a primera vista puede parecer menor, es justo el corazón del problema: la falsedad técnica de la imagen no la despoja de su poder de dañar.

La respuesta del colegio, la protesta y la palabra de la Justicia

Cuando las chicas descubrieron lo que estaba ocurriendo fueron a hablar con el colegio. Sintieron que la respuesta institucional fue tardía e insuficiente, un dato que no es menor y que los equipos de orientación deberían tomar como señal de alerta. Recién más tarde las autoridades organizaron jornadas de diálogo, los menores investigados pasaron a la modalidad virtual y la Justicia ordenó el cese de cualquier hostigamiento, además de medidas para evitar el contacto entre las partes. La situación terminó de desbordar cuando las propias alumnas convocaron a una protesta frente al establecimiento: hubo chicos de otros cursos, familias enteras y hasta videos que circularon por redes con testimonios de jóvenes de otros colegios que relataron haber pasado por algo parecido. Es decir: lo de Lomas de Zamora no fue un caso aislado, fue la punta de un iceberg que muchos adolescentes están viviendo en silencio.

  • Qué hacer si tu hijo o hija te cuenta que apareció en una imagen manipulada: no minimizar, no culpar, escuchar sin interrumpir y guardar toda la evidencia posible.
  • Hacer la denuncia en la fiscalía especializada en delitos informáticos y, si hay menores de por medio, también en el organismo de protección de derechos de cada municipio.
  • Revisar la configuración de privacidad de las cuentas: muchas de las fotos originales salieron de perfiles públicos, no de cuentas privadas.
  • Pedir al colegio que active los protocolos de convivencia y de protección de derechos, que en la provincia de Buenos Aires son obligatorios.
  • Evitar la difusión de las imágenes aunque el fin sea "denunciar": compartir el material reproduce la agresión.
  • Acompañar emocionalmente: vergüenza, culpa y miedo son respuestas normales y necesitan contención profesional.

Acá en la cuenca, una de las cosas que más les cuesta entender a los padres es algo que las especialistas repiten hace tiempo: una imagen sexual falsa, creada con inteligencia artificial, produce el mismo tipo de daño emocional que una foto real, y en algunos casos incluso más, porque la víctima vive con la duda permanente de si alguien en algún lugar la creyó verdadera. La Justicia avanza con la investigación y los cuatro menores fueron allanados, pero el expediente no repara lo que se rompió puertas adentro de cada casa. Por eso, mientras la causa sigue su curso, lo que queda en el centro de la escena es volver a la chica de la esquina de Lomas de Zamora, a Marta la mamá de 47 años y a todas esas familias que hoy están aprendiendo, a la fuerza, que la tecnología puede falsificar una imagen en segundos, pero el tiempo que tarda esa imagen en dejar de doler todavía no lo midió nadie.

GM
Griselda MuñozSociedad y vida

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