Bill Gates reclamó desde el Vaticano que los gobiernos regulen la inteligencia artificial antes de que la tecnología amplíe las brechas sociales
El fundador de Microsoft advirtió que sin intervención estatal las herramientas más poderosas quedarán en manos de quienes puedan pagarlas, mientras los riesgos –desde ciberataques hasta desempleo– alcanzarán a toda la población. Pidió además actores neutrales para guiar el desarrollo y cuestionó que el sector pueda autorregularse.
A poco más de once mil kilómetros del Vaticano, en la Patagonia argentina, el debate sobre cómo regular la inteligencia artificial parece todavía lejano. Sin embargo, las palabras que Bill Gates pronunció en Roma esta semana llegaron con la contundencia de quien conoce desde adentro la industria tecnológica. El fundador de Microsoft sostuvo que el avance de la inteligencia artificial exige intervención inmediata de los gobiernos y de actores neutrales, porque sin regulación las herramientas más eficaces quedarán concentradas en quienes puedan pagarlas, mientras que los riesgos –desde ciberataques más sofisticados hasta desempleo masivo– afectarán a toda la sociedad por igual.
Gates diferenció a la IA de innovaciones anteriores como la computadora personal o Internet. "Creo que no estamos prestando atención a los riesgos y que no estamos haciendo lo suficiente para minimizar los daños", afirmó. Para el empresario, la diferencia central es que esta tecnología puede realizar tareas vinculadas con el razonamiento, el lenguaje y la producción de contenidos. La describió como "más parecida a un evento evolutivo", porque la humanidad creó "un tipo de inteligencia que, en muchos aspectos, iguala o supera la cognición humana".
Ciberdelincuentes con más poder y menos costos
Uno de los puntos que más preocupan a Gates es la capacidad de los ciberdelincuentes para operar con mayor sofisticación y menor inversión. Según explicó, la tecnología facilita fraudes, deepfakes, desinformación y ataques informáticos a una escala antes impensada. Ante ese panorama, fue categórico: "el sector no puede autorregularse" y debe estar guiado por actores neutrales, en primer lugar los gobiernos. Reconoció, no obstante, que una parte importante de los funcionarios encargados de tomar decisiones no comprende con suficiente profundidad el funcionamiento de estas herramientas, lo que vuelve aún más urgente la capacitación estatal.
“Si se dejan en manos del mercado, las herramientas más eficaces se desarrollarán primero para quienes puedan pagar más, no para quienes más las necesitan.”Bill Gates
Usos concretos y limitaciones estructurales
- Médicos rurales que usen un celular como ecógrafo en zonas sin acceso a equipamiento.
- Estudiantes con apoyo pedagógico personalizado y adaptado a su ritmo de aprendizaje.
- Agricultores con recomendaciones ajustadas al suelo y al clima de cada región.
- Revisión de la forma de gravar el trabajo frente a la automatización.
- Definición de qué tareas deben permanecer deliberadamente en manos humanas.
- Capacitación de funcionarios para que comprendan el alcance real de la tecnología.
Gates también señaló que las oportunidades no se distribuirán de manera automática. Como ejemplos de usos posibles en países de ingresos bajos y medios mencionó médicos rurales que operen un ecógrafo desde un celular, estudiantes con apoyo pedagógico personalizado y agricultores con recomendaciones adaptadas al suelo y al clima de cada zona. Entre las limitaciones estructurales apuntó el predominio del inglés en el entrenamiento de los modelos, lo que deja en desventaja a miles de millones de personas que se comunican en otros idiomas. Planteó además la necesidad de revisar la forma de gravar el trabajo frente a la automatización y de definir qué tareas deben permanecer deliberadamente en manos humanas.
