Billeteras y bancos, bajo la lupa del Banco Central contra el fraude
Una nueva capa de datos cruzados busca detectar cuentas usadas para apuestas clandestinas y otras maniobras. Las fintech tienen hasta septiembre de 2027 para adaptarse.
Acá en la cuenca, mientras Sandra Romero, 52, revuelve una cazuela de fideos en su cocina de siempre, me explica que ya no se anima a mover plata desde el celular sin chequear tres veces el mensaje del banco. Tiene razón en desconfiar: en julio se hicieron 777 millones de transferencias inmediatas por casi cien billones, con tres de cada cuatro operaciones pasando por una Clave Virtual Uniforme. En ese océano de movimientos, el Banco Central decidió tirar la red más fina.
Desde septiembre, el organismo empezó a repartir información pública entre los administradores de transferencias inmediatas, para que bancos, fintech y billeteras virtuales armen un perfil de riesgo de cada usuario. La idea es sencilla pero poderosa: una cuenta puede parecer normal vista solo desde adentro, pero cuando se la cruza con datos externos, ciertos patrones empiezan a gritar.
Una capa más, no un reemplazo
El sistema no viene a ocupar el lugar de los modelos antifraude que cada empresa ya tiene en producción. Funciona, nos explican los técnicos, como una capa adicional que se monta sobre lo que existe. Permite cruzar lo que pasa adentro de la plataforma con lo que se ve afuera, y eso cambia completamente la lectura de una operación sospechada.
- Alta de un cliente nuevo: la entidad puede evaluar el riesgo antes de abrir la cuenta.
- Monitoreo cotidiano de transacciones: se aplican los indicadores mientras la cuenta opera.
- Revisiones periódicas de KYC, el ya clásico conocimiento del cliente: se actualiza el perfil en cada control.
El ojo está puesto, sobre todo, en las cuentas que hacen de puente hacia circuitos de apuestas clandestinas, aunque el esquema también alcanza a otras formas de fraude electrónico. La movida es parte de la normativa publicada en el Boletín Oficial el 1° de septiembre, que además obliga a las entidades financieras a tomar el fraude como lo que es: un riesgo operacional serio, con políticas, tolerancias y hasta un responsable designado.
“Los bancos van a tener que reportar al directorio cómo les va en la pelea contra el fraude, por lo menos una vez por trimestre. Las billeteras y demás proveedores de cuentas de pago, en cambio, tienen un cronograma más benévolo: entre septiembre y diciembre de este año deben definir estructuras y políticas, y a lo largo de 2027 terminar de acomodar toda la documentación interna.”Griselda Muñoz, Sociedad y vida
El plazo final es septiembre de 2027, una fecha que las fintech miran con lupa porque les exige reescribir procesos y auditar lo que ya hacían. Mientras tanto, nosotros, los usuarios de a pie, vamos a sentir el cambio en algo tan cotidiano como un mensaje del banco pidiéndonos confirmar una transferencia. La mano viene firme: el Banco Central decidió que el fraude se investiga antes de que la plata se pierda, no después.
