Boca, un vestuario que se vacía justo cuando más lo necesitan
Camilo Rey Domenech se desgarró y se perderá al menos tres semanas; Williams Alarcón ocupará su lugar ante Central Córdoba en un equipo que ya suma varias bajas sensibles.
Hay algo tan de manual en el fútbol argentino que ya ni sorprende: la lesión siempre llega cuando el calendario se pone bravo. Y esta vez le tocó a Camilo Rey Domenech, el pibe de 20 años que se había ganado un lugarcito en el corazón del hincha a base de entrar desde el banco y meter, como diría mi vieja, la mano en la masa.
Boca confirmó este jueves que el mediocampista sufrió un desgarro grado dos y que estará afuera de la cancha por un mínimo de tres semanas. Tiempo suficiente para perderse los partidos que valen, esos que uno guarda en el almanaque con círculo rojo.
Los compromisos que se pierde
- El duelo ante Central Córdoba en La Bombonera, donde iba a ser titular por primera vez los 90 minutos.
- La revancha de Copa Sudamericana frente a San Pablo en Brasil.
- La visita a San Lorenzo por el Torneo Clausura.
- El cruce de Copa Argentina contra Racing.
Rey Domenech venía de ganarse minutos desde la llegada del cuerpo técnico actual. Ingresaba siempre en el segundo tiempo para darle aire a Leandro Paredes y cubrir el mediocampo en zona defensiva. Contra San Pablo, curiosamente, no sumó un minuto, y la idea era que esta noche sí se hiciera cargo de la mitad de la cancha. El cuerpo se le plantó antes.
Su lugar lo ocupará Williams Alarcón, chileno, trotamundos del mercado de pases, que apenas si acumuló unos minutos esta temporada ante Gimnasia de Mendoza. Estuvo a punto de irse al Atlanta United de la MLS, pero la operación se cayó en el último momento y el cuerpo técnico decidió reincorporarlo al grupo. Algo así como cuando uno va a tirar la ropa vieja y, en el último segundo, la guarda en el cajón por las dudas.
Un departamento médico que no descansa
Lo de Rey Domenech se suma a una enfermería que parece un call center con todas las líneas ocupadas. Adam Bareiro, el centrodelantero, se rompió a principios de mayo con una lesión lumbar que lo mandó al quirófano y no volverá hasta el año que viene. Tomás Aranda, el juvenil de 19 años que estaba sacando chapa de promesa, se fracturó el peroné entrenando y, después de pasar por el bisturí, quedó descartado hasta 2027. Tres piezas afuera, todas en zonas sensibles del campo.
Con este panorama, la rotación deja de ser una palabra linda en la conferencia de prensa y pasa a ser una cuestión de supervivencia. El plantel tiene que estirarse como mantel en mesa chica, porque mientras más se le exige al equipo, menos profundidad le queda. Veremos cómo lo resuelve el técnico en una semana donde se solapan Sudamericana, torneo local y Copa Argentina. Por ahora, al pibe Rey Domenech le queda reposo y, al resto, encomendarse.
