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Viernes, 16 de octubre de 2026
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C-P Consultora: pasar del empleo formal al trabajo por cuenta propia recortó los ingresos reales un 27,8%

Un estudio basado en ocho paneles de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC entre 2023 y 2025 comparó la trayectoria salarial de trabajadores que modificaron su categoría ocupacional. Las transiciones hacia el sector privado registrado fueron las únicas que mejoraron el poder adquisitivo, mientras que los saltos hacia el cuentapropismo o la informalidad asalariada terminaron en caídas.

Por Paula SandovalEconomía y comercio · · hace 26 d
C-P Consultora: pasar del empleo formal al trabajo por cuenta propia recortó los ingresos reales un 27,8%

Vamos a los números. Un informe elaborado por C-P Consultora a partir de datos del INDEC arrojó que los trabajadores argentinos que abandonaron un puesto asalariado en el sector privado registrado para pasar al trabajo por cuenta propia sufrieron, en promedio, una pérdida de 27,8% en sus ingresos reales durante el período comprendido entre 2023 y 2025. La magnitud del retroceso ilustra el costo económico que tuvieron las transiciones hacia el cuentapropismo en el tramo analizado.

Las trayectorias que más deterioraron el ingreso

El trabajo, que siguió a personas de entre 18 y 65 años mediante ocho paneles de la Encuesta Permanente de Hogares, comparó la ocupación principal y la remuneración mensual de cada individuo en los distintos períodos relevados. De ese seguimiento surgieron tres movimientos con resultado negativo para los ingresos reales.

  • Del empleo privado registrado al trabajo por cuenta propia: caída de 27,8%.
  • Del empleo privado registrado al empleo asalariado informal: caída de 13,9%.
  • Del empleo privado registrado al sector público: caída de 5,4%.

En contraste, los trabajadores que recorrieron el camino inverso obtuvieron mejoras sustanciales. Quienes ingresaron al empleo privado registrado desde el cuentapropismo vieron crecer sus ingresos reales 34,3% en promedio, mientras que quienes hicieron lo propio desde un puesto asalariado no registrado acumularon un aumento de 31,6%. Permanecer dentro del sector privado formal, en tanto, estuvo asociado con una suba más moderada, de 2%.

Una lectura técnica del cambio de categoría

La consultora explicó que el estudio tomó como referencia las variaciones promedio del ingreso real, es decir, la capacidad de compra efectiva de esas remuneraciones una vez descontado el efecto de la inflación. Bajo esa métrica, los resultados marcan una diferenciación nítida: el sector privado registrado aparece como el destino que mejor preservó —e incluso incrementó— el poder adquisitivo, en tanto que las salidas hacia el trabajo por cuenta propia o hacia la informalidad asalariada terminaron erosionándolo. En el contexto regional, la comparación con el precio en Chile para una canasta de consumo equivalente suele tomarse como referencia para dimensionar el poder de compra de los salarios argentinos; sin embargo, la investigación de C-P no incluyó ese cruce y selimitó al universo relevado por el INDEC.

El cuadro completo de las transiciones

El informe incorporó también las trayectorias iniciadas desde el sector público y desde el empleo asalariado informal. En todos los casos en que el destino fue el trabajo por cuenta propia, los ingresos reales mostraron descensos: 27,8% para quienes provenían del empleo privado registrado, 13,9% para los asalariados informales que dieron el salto y una caída adicional, también significativa, para los empleados públicos que optaron por ese camino. La conclusión de la consultora es que el paso hacia el cuentapropismo no constituyó, en el período bajo análisis, una herramienta de mejora salarial para ninguna de las categorías de origen consideradas.

Para dimensionar el fenómeno, la firma LCG aportó una lectura complementaria al advertir que el mayor ingreso de personas al mercado laboral responde, en gran parte, a la necesidad de los hogares de completar su presupuesto familiar. Esa dinámica, sumada a los datos de C-P, dibuja un escenario en el que la presión por generar ingresos adicionales suele resolverse con inserciones ocupacionales que, según los números relevados, terminaron por reducir el ingreso real de los trabajadores involucrados.

A partir de este diagnóstico, la atención deberá centrarse en los próximos paneles de la Encuesta Permanente de Hogares que el INDEC divulgará en el segundo semestre, ya que el indicador clave para confirmar si las trayectorias observadas entre 2023 y 2025 se sostienen, se profundizan o comienzan a revertirse en 2026.

PS
Paula SandovalEconomía y comercio

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