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Domingo, 18 de octubre de 2026
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Cabalgatas en Caviahue, una herencia familiar donde el bienestar del animal es el primer paso

A poco más de 380 kilómetros de El Calafate, en el paraje La Vega, la familia Garrafa transformó una tradición de generaciones en una propuesta turística habilitada por la provincia del Neuquén, con foco en el cuidado del caballo y el vínculo previo a la monta.

Por Bruno YutronichTurismo y glaciares · · hace 57 min
Cabalgatas en Caviahue, una herencia familiar donde el bienestar del animal es el primer paso

A unos 1.500 kilómetros de El Calafate, en el corazón del Alto Neuquén, casi en la entrada misma de Caviahue, existe un paraje conocido como La Vega donde los días empiezan mucho antes de que llegue el primer visitante. La rutina, en ese rincón neuquinizado al pie del volcán Copahue, tiene una cadencia que parece anterior al turismo: se revisan los caballos, se los alimenta, se los cepilla, y recién después se abre la tranquera para recibir a quienes vienen a cabalgar. Esa secuencia, que muchos podrían confundir con parte del decorado, es en realidad la columna vertebral del proyecto que la familia Garrafa decidió volver a poner en marcha, esta vez como una experiencia formal, habilitada por el Ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales de la Provincia del Neuquén y orientada a un público que hoy busca algo más que una foto encima de un animal.

El nombre del emprendimiento coincide con el del paraje, La Vega, y la historia se hunde en la memoria de varias generaciones. El abuelo de la familia solía organizar cabalgatas allí cuando sus hijos aún eran chicos; con el paso del tiempo la actividad se discontinuó. El regreso, según cuentan los propios protagonistas, no fue una decisión empresarial, sino algo más íntimo: el propio patriarca impulsó la vuelta al lugar cuando sus nietos ya habían desarrollado un vínculo profundo con los caballos y con esa forma de vida. Durante los primeros seis o siete años la experiencia no tuvo intención turística alguna. La familia volvió simplemente para que los más chicos pudieran disfrutar del espacio y de los animales. Recién hace poco más de un año la idea de abrir la propuesta a visitantes tomó forma concreta, con la decisión de enmarcarla en un esquema regulado.

Bienestar animal antes de montar

La diferencia respecto a una cabalgata convencional aparece desde el primer minuto, antes incluso de que alguien se acerque al estribo. En La Vega no se monta y se sale: primero los visitantes se acercan al caballo, aprenden a alimentarlo correctamente, lo cepillan y reciben información básica sobre su comportamiento, su carácter y sus señales. Es, en la práctica, una clase de encounter previa que busca instalar un vínculo respetuoso entre la persona y el animal, algo que el equipo señala como irrenunciable para sostener la propuesta en el tiempo.

“No queremos que el caballo sea visto solamente como un medio para recorrer un sendero. Queremos enseñar a conocerlo, respetarlo y entenderlo.”María René Garrafa, responsable del emprendimiento La Vega

María René Garrafa, que lleva adelante el proyecto junto a su pareja Marcos y sus tres hijos, es la que mejor resume la filosofía de esta propuesta neuquina. La concesión que la Provincia le otorgó como prestador oficial, según explica la propia familia, dio la seguridad necesaria para profesionalizar la experiencia y, al mismo tiempo, para asegurarle a los caballos condiciones de trabajo y descanso acordes al clima cambiante que caracteriza a Caviahue, donde las condiciones meteorológicas pueden modificarse drásticamente en cuestión de horas y donde la nieve y el frío modelan la rutina casi tanto como los propios animales.

El recorrido se despliega en ese paisaje emblemático del Alto Neuquén: volcanes, montañas, cascadas, senderos que serpentean entre araucarias y mallines, y una geografía que combina postales cordilleranas con estampas casi patagónicas. La cabalgata no termina al bajar del caballo: la jornada culmina con una merienda casera, preparada por la familia, pensada para que el encuentro se cierre en una mesa, con tiempo para conversar, mirar lo recorrido y dejar que la experiencia baje a tierra antes de volver al pueblo.

Planes a futuro y la idea de transmitir

En lo inmediato, los planes del emprendimiento incluyen ampliar el espacio físico, mejorar los accesos al paraje y construir una caballeriza adecuada a las exigencias del clima. Pero el horizonte que la familia Garrafa se puso como meta es más abarcador: sostener esta actividad como un verdadero modo de vida y, sobre todo, transmitirla a la próxima generación, en línea con aquello que el abuelo sembró décadas atrás, sin prisa y con la convicción de que certainas tradiciones, cuando se cuidan, todavía tienen mucho para dar.

  • Distancias y accesos: el paraje La Vega se ubica en la entrada misma de Caviahue, en el noroeste neuquino, a unos 1.500 kilómetros de El Calafate.
  • Clima: la zona se caracteriza por un clima cordillerano cambiante, con fríos intensos y nevadas frecuentes durante buena parte del año.
  • Hielo y agua: el área se emplaza al pie del volcán Copahue, con ríos, cascadas y mallines que sostienen el trabajo a campo.
  • Contraste con Parques: la propuesta no se desarrolla dentro del Parque Nacional Copahue bajo la órbita de la Administración de Parques Nacionales, sino en un emprendimiento provincial habilitado por el Ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales de Neuquén, lo que fija condiciones de prestación distintas.
  • Recomendación del autor: la mejor ventana para visitarlos es el verano austral, de diciembre a marzo, siempre con abrigo completo para hipotermia, campera impermeable, gorro y guantes, porque el clima puede cambiar drásticamente en pocas horas.
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Bruno YutronichTurismo y glaciares

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