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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Caída en el Cerro Bayo: cuando el safety check salva una bajada fuera de pista

Un referente del snowscoot y el snowbike se accidentó en nieve polvo profunda y salió ileso. El episodio reavivó el debate sobre los protocolos de grupo que pueden hacer la diferencia entre un susto y una tragedia en la montaña neuquina.

Por Griselda MuñozSociedad y vida · · hace 34 d
Caída en el Cerro Bayo: cuando el safety check salva una bajada fuera de pista

Amanece con la pava silbando en alguna cocina de Villa La Angostura y afuera, en la ventana, la cordillera todavía tiene ese color azulado que solo aparece cuando la nieve está fresca. Acá en la cuenca del Cerro Bayo, la temporada arrancó con todo y los riders ya están bajando por las laderas como si el invierno les debiera algo. Pero este año, una caída fuera de pista encendió una discusión que los instructores de alta montaña vienen dando hace rato: qué hace el grupo cuando uno se cae en nieve profunda, esa que parece algodón y que en realidad es una trampa silenciosa.

La escena que conmocionó al ambiente del riding tuvo como protagonista a Mirko Luqe, un deportista argentino que se mueve como pez en el agua entre el snowscoot y el snowbike, dos disciplinas que mezclan la geometría de una BMX con el deslizamiento de un snowboard. La rueda delantera se reemplaza por un esquí chico y la trasera por una tabla corta, y el resultado es una máquina que se banca pendientes serias y nieve sin pisar. Luqe perdió el control en pleno descenso, rodó varios metros por la ladera y, milagro mediante, terminó de pie, sin un rasguño. Pero el video del golpe, con la cámara subjetiva temblando y la nieve tapando todo, se viralizó rápido y dejó una pregunta flotando: si la caída hubiera sido peor, ¿qué habría pasado?

El primer minuto vale oro

Los guías de montaña insisten en lo mismo cada vez que pueden: ante una caída en terreno no balizado, el grupo se detiene en seco. No se sigue bajando, no se asume que el compañero está bien, no se improvisa. El protocolo marca establecer contacto visual o verbal con el accidentado y, si no hay respuesta, acercarse para evaluar el estado. En nieve polvo profunda, el margen es chico: una persona puede quedar enterrada y asfixiarse en cuestión de minutos. Por eso el llamado safety check, ese chequeo de seguridad entre compañeros, no es un trámite ni un gesto simpático: es la diferencia entre un susto y una tragedia.

  • Detención inmediata del grupo al primer indicio de caída.
  • Contacto visual o verbal con el accidentado antes de continuar.
  • Acercamiento prudente si no hay respuesta en los primeros segundos.
  • Nunca perder de vista al compañero mientras se evalúa la situación.
  • Si hay signos de gravedad, activar el protocolo de rescate y aviso a patrulleros.

El Cerro Bayo, con sus pistas demarcadas y sus áreas de nieve virgen, es un imán para los que buscan adrenalina fuera de los límites controlados. Pero salir a esa zona sin preparación es jugársela: los especialistas recomiendan ir siempre en grupos de tres o más, llevar detector de víctimas de avalancha (DVA), pala y sonda, y dejar el recorrido previsto con alguien en tierra. No es paranoia, es matemática: en la montaña, los accidentes no avisan.

Mientras el agua del mate se enfría en la cocina y la vecina Marta, de 54 años, me cuenta que ella no se anima ni al téléski, una cosa me queda dando vueltas. Si un rider con experiencia como Luqe terminó rodando por la ladera, imagínense lo que puede pasar con alguien que se manda por ahí con un grupo de desconocidos y sin nadie que mire para atrás. Acá en la cuenca, la nieve es linda, pero también es seria. Y la próxima vez que veamos a un amigo caer en la montaña, lo primero que tenemos que hacer no es filmarlo: es mirarlo a los ojos y preguntarle si está bien. Parece poco, pero a veces ese gesto tan simple es el que salva una vida.

GM
Griselda MuñozSociedad y vida

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