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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Carrie vuelve a sangrar, pero esta vez la sangre se viraliza en las pantallas

Prime Video estrenó los ocho capítulos que adaptan el clásico de 1974, con Summer H. Howell como protagonista y Samantha Sloyan como su madre, y un eje puesto en el acoso digital que sobrevive al timbre de salida de la escuela.

Por Ramón VeraCultura y espectáculos · · hace 9 d
Carrie vuelve a sangrar, pero esta vez la sangre se viraliza en las pantallas

Le tengo cariño a las historias que envejecen y todavía sirven para explicar el presente, y la nueva Carrie que acaba de caer en la plataforma de streaming me parece uno de esos casos donde el terror se ajusta como un guante a la época que nos toca, porque la novela de Stephen King, publicada allá por 1974, vuelve a respirar con otro aire, ahora con el peso específico de las redes sociales metido dentro del bullying de secundaria que ya conocíamos, y eso le da una capa nueva a la chica encerrada en el baño y al balde de sangre que la define en el imaginario popular.

El ascensor se rompió y todos lo saben

Antes que nada, vale la pena pensar en la sala donde vamos a mirar esta serie, que no es una sala en el sentido clásico ni un galpón, sino esa pantalla del televisor del living o del celular en la cama, ese lugarcito donde uno se acomoda para ver cómo una pibe de quince años criada bajo llave por una madre fanática religiosa empieza a conocer a otros pibes en una escuela pública, y descubre al mismo tiempo que tiene poderes telequinéticos y que el mundo puede ser muy cruel con ella, porque los compañeros de aula la filman, la suben a las redes y la humillación se vuelve viral, alcanza a su casa, la persigue cuando vuelve y no se corta cuando suena el timbre.

La serie llegó completa a Prime Video el siete de octubre, con ocho episodios que se pueden mirar de un saque o de a poco, y eso ya es una primera diferencia con las versiones anteriores, porque al formato serie le sobra aire para detenerse en la relación entre Carrie y su madre Margaret, interpretada por Samantha Sloyan, un vínculo que la propia actriz contó que fue punto de partida para el showrunner, y que la extensión de la tira permite recorrer con más detalle, sobre todo porque la novela original tiene muy pocas escenas compartidas entre las dos mujeres y la historia se beneficia cuando ese hueco se llena.

“En el corazón de la serie late esa relación entre madre e hija, que es lo más trabajoso y lo más delicado del material, y la verdad que se nota porque cuando Margaret entra en cuadro uno se acomoda en la silla esperando lo peor.”Ramón Vera

El dispositivo del streaming como nueva maquinaria del escarnio

El que lleva las riendas de todo esto es Mike Flanagan, que ya tiene un recorrido conocido por estos pagos con sus adaptaciones de Stephen King, porque de él vimos El juego de Gerald y Doctor Sueño, y acá se calza el traje de showrunner, guionista y productor ejecutivo junto al propio King, y se reserva la dirección de cuatro de los ocho capítulos, mientras que los otros cuatro quedan en manos del equipo que completa la propuesta, y la verdad que la decisión de Flanagan de sumar la viralización del acoso es de las más lúcidas que le escuché a un adaptador en mucho tiempo.

Lo que la serie le saca al formato largo, al que le sobra lugar para detenerse, es algo que las películas no podían permitirse, porque ahí todo iba a los bifes en hora y media y el desarrollo de los personajes quedaba en el tintero, mientras que acá esta Carrie tiene tiempo para respirar, para conocer el mundo con curiosidad genuina, para ilusionarse y para romperse, y la actriz canadiense, que cuando le dieron el papel ni siquiera había leído la novela ni visto las versiones anteriores, contó que quiso sostener esa mirada virgen durante la construcción del personaje, y la verdad que se nota, porque a la pibe se la nota con ganas de descubrir y no con el lastre de una franquicia encima.

El living como refugio y el celular como nueva puerta del baño

Lo que a mí me interesa subrayar, y acá me juego una opinión que se puede compartir o no, es que la decisión de Flanagan de meter las redes dentro del acoso no es un mero aggiornamiento tecnológico de calendario, porque el acoso en el baño de la escuela tenía una geografía acotada que era el momento del timbre, y ahora esa geografía se expande hasta el cuarto de Carrie y hasta la mesa familiar, y eso vuelve a la historia más actual y más punzante, porque los errores de la adolescencia quedan registrados y se difunden, y la pibe no puede esconderse detrás de una puerta cerrada porque la puerta cerrada ya no existe, y esa es la lectura más lúcida que le encuentro a esta nueva entrega.

Para cerrar, vale la pena decir dónde y cuándo se puede ir a buscar esta serie, que está disponible completa desde el siete de octubre en la plataforma Prime Video, con sus ocho capítulos listos para maratonear, y la verdad que a mí me parece una buena oportunidad para sentarse con la familia o para mirarla solo y charlar después con alguien, que de eso se trata el streaming hogareño, de convertir el living en una sala compartida donde las historias que vuelven se pueden discutir y repensar, sobre todo cuando se trata de una Carrie que sangra, pero también navega, comparte y se viraliza.

RV
Ramón VeraCultura y espectáculos

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