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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Caso cerrado: la Justicia confirmó que la muerte de Ernestina Pais fue un accidente y no habrá juicio

La fiscal de San Isidro dio por terminado el expediente tras recibir los resultados de la última pericia pendiente. Descartaron fallas mecánicas, intervención de terceros, alcohol y sustancias en sangre. Las cámaras, la autopsia y los estudios toxicológicos terminaron de cerrar el cuadro.

Por Ramón VeraCultura y espectáculos · · hace 37 d
Caso cerrado: la Justicia confirmó que la muerte de Ernestina Pais fue un accidente y no habrá juicio

Yo creo que hay noticias que uno no quiere tener que escribir nunca, y otras que, cuando finalmente llegan, traen algo parecido al alivio, aunque ese alivio venga teñido de tristeza. Esta es una de esas. Después de varias semanas de incertidumbre, de conjeturas que iban y venían como olas, la Justicia terminó de cerrar el expediente por la muerte de Ernestina Pais y lo hizo con una conclusión que, por un lado, no devuelve nada, pero por el otro al menos le pone un punto final a la novela: fue un accidente, sin culpables, sin imputados, sin un proceso penal que vaya a abrirse. Y uno, como periodista y como persona, tiene la obligación de contar lo que pasó, aunque el alma quede medio apretada en el intento.

La fiscal Carolina Asprella, que es la que lleva adelante la investigación en los tribunales de San Isidro, fue la encargada de confirmar que el expediente quedó archivado de manera definitiva. Lo hizo después de que llegaran los resultados de la última pericia que todavía quedaba pendiente, y a partir de ahí el cuadro completo se terminó de armar como un rompecabezas al que finalmente le encajaron todas las piezas. Las cámaras de seguridad, la autopsia, los estudios toxicológicos, la pericia accidentológica y la planimétrica: todo confluyó en la misma dirección, sin márgenes para otra lectura.

La noche del 26 de junio, en Sáenz Peña y El Cano

Ernestina Pais, conductora y actriz, murió el 26 de junio cuando el auto que ella misma manejaba fue embestido por el Tren de la Costa en un paso a nivel de San Isidro, justo en la intersección de las calles Sáenz Peña y El Cano. Fue la única víctima fatal de un hecho que, por lo que se terminó probando, no le ninguna oportunidad. La hipótesis del accidente, que fue la primera que se manejó desde el primer momento, terminó siendo la única que resistió el paso de las pericias y de los meses de investigación.

  • La pericia accidentológica descartó fallas mecánicas en el vehículo y tampoco encontró indicios de que otra persona hubiera intervenido en el choque.
  • El examen toxicológico confirmó que Pais no tenía alcohol ni sustancias prohibidas en sangre al momento del impacto.
  • La autopsia determinó que la causa de muerte fue un severo traumatismo de cráneo provocado por el impacto del tren contra el automóvil.
  • Las cámaras de seguridad y la pericia planimétrica terminaron de darle forma al cuadro probatorio que sostuvo la decisión de la Fiscalía.

Lo concreto, para que se entienda sin vueltas, es esto: no hay ningún imputado, no hay ninguna línea de investigación abierta y el accidente no va a derivar en un proceso penal. La fiscal entendió que estaba todo probado y que no había motivos para seguir adelante con una causa que, a esta altura, ya había respondido cada una de las preguntas que se habían planteado al principio. Y acá uno, como lector, como oyente, como vecino, tiene que hacer un ejercicio difícil: aceptar que a veces las tragedias no tienen un villano al cual señalarle con el dedo, que no siempre hay un responsable al que podamos cargarle la mochila, y que eso, lejos de cerrar el dolor, a veces lo hace más pesado todavía.

Ernestina se fue así, de golpe, en un cruce de San Isidro, en una noche cualquiera que dejó de ser cualquiera. Y lo único que queda, después de este fallo, es la confirmación de lo que muchos ya sospechaban: que no hubo mano negra, que no hubo negligencia ajena, que no hubo nada más que el destino cruzándose en una esquina. Algunas veces uno quisiera que las noticias terminen con alguien sentado en el banquillo, para que al menos la bronca tenga un destino claro. Pero esta vez no. Esta vez lo que hay es silencio, archivo y la certeza amarga de que no hay nada más que hacer en los tribunales. El resto, el duelo, la memoria, la huella que dejó, eso ya es asunto de la gente que la quiso y de la que la vio alguna vez en la tele o en una calle cualquiera de esta Buenos Aires que sigue girando, aunque a uno le cueste entender por qué.

RV
Ramón VeraCultura y espectáculos

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