Central Córdoba resucitó en la nieve de Santiago y le arruinó la fiesta al Halcón
Defensa y Justicia se quedó con las manos vacías tras estar dos goles arriba en el Madre de Ciudades. Un penal repetido por el VAR le dio el empate al Ferroviario en el descuento.
A esta altura del año ya nadie se sorprende con el clima en Santiago del Estero, pero ayer el Madre de Ciudades parecía una cancha de hockey sobre hielo. Hacía un frío de esos que te congela la voluntad y, sin embargo, Central Córdoba terminó sacando un empate que tenía sabor a calefacción encendida. Porque vaya si hacía falta.
Defensa y Justicia se había acomodado el partido al bolsillo como quien guarda el abrigo en el placard. Lucco abrió la cuenta en el primer tiempo con una jugada colectiva que terminó como debe terminar cualquier cosa bien hecha: con la pelota adentro. Y cuando arrancó el complemento, el Zurdo Fernández sacó un remate de zurda que más que zurda parecía una sentencia. Dos a cero, visitante cómodo, Halcón volando alto y Ferroviario haciendo ruido de locomotoras viejas en el taller.
El descuento que cambió todo
Hasta que apareció Iacobellis, que es de esos jugadores que tienen nombre de trámite municipal pero pies de jugador de PlayStation. A los 25 del segundo tiempo metió el descuento y le metió ruido al partido. De golpe, el equipo de arriba se empezó a acordar de que el VAR existe y de que las manos dentro del área existen y de que todo, absolutamente todo, puede cambiar en un santiamén.
Lo que pasó sobre el final es de esas cosas que el reglamento explica y el alma no termina de entender. Nazareno Roselli metió la mano como quien pide un taxi en plena avenida, Echavarría fue a mirar la pantalla y volvió con el brazo señalando el punto del penal. Sequeira se hizo cargo, le tiró el centro a Borgogno y el uno de Defensa se lució. Atajó. Pero no. Resulta que el arquero se había adelantado, como esos vecinos que estacionan en tu garage porque total, quién va a venir a chequear.
Hubo que repetir. Protestas visitantes, quejas por aquí, gestos por allá. Y en la segunda, Sequeira no falló. Dos a dos, punto final para un partido que Defensa tenía ganado y terminó regalando como regalo de cumpleaños de fin de mes.
Lo que dejó la noche
- Defensa y Justicia sigue como escolta del Grupo A, pero se fue masticando bronca desde Santiago.
- Central Córdoba continúa último en la zona, aunque al menos se lleva un empate que sabe a pequeña revancha.
- Borgogno quedó como villano para los suyos: primero héroe por atajar el penal, después apuntado por haberse adelantado.
- Echavarría fue la pantalla que todos miraron: en una noche caliente, el VAR volvió a ser protagonista.
- Sequeira se vistió de cobrador implacable cuando el contexto ya no le daba margen.
Mirando la jugada decisiva me sale lo mismo que mirando el termómetro afuera del estadio: todo se define por detalles mínimos. Una mano. Un metro de anticipación. Un par de zapatillas apoyadas en la línea. Esas pavadas que en el fútbol valen tanto como un gol de visitante. Yo, la verdad, lo miro y pienso que Sequeira tuvo más corazón que precisión en el primer intento y más sangre fría que nadie en el segundo. El resto es que dirán los muchachos del VAR.
Veremos qué hace Central Córdoba con este puntito en la mochila y qué hace Defensa con esta sensación de que se le escapó algo que ya tenía en el bolsillo. El fútbol, ya se sabe, es como el clima en Santiago: te congela cuando menos te lo esperás.
