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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Cero a cero y al rincón: la final se definirá con la moneda al aire de los penales

Argentina y Paraguay no se sacaron diferencias en los noventa minutos del partido por la medalla de oro en Rosario. La Albiceleste tuvo el palo, las ganas y un hombre de más durante varios minutos, pero el gol se hizo rogar y ahora todo se resolverá desde los doce pasos.

Por Maximiliano PintoDeportes · · hace 20 d
Cero a cero y al rincón: la final se definirá con la moneda al aire de los penales

A veces el fútbol es así: la niebla se cierra sobre el estadio, el viento te pega en la cara y el partido que tenés que ganar se te escapa como agua entre los dedos. Argentina y Paraguay empataron 0 a 0 en la final del fútbol masculino de los Juegos Suramericanos disputada en el estadio Marcelo Bielsa de Rosario, y lo que tenía que resolverse con un gol se terminó resolviendo con una promesa: la definición por penales.

El equipo de Diego Placente hizo lo más difícil, que fue generar. Le faltó lo más fácil, que era meterla. Tuvo un palo, tuvo un hombre de más durante varios minutos por la expulsión de Thiago Fernández y tuvo situaciones como para haber resuelto la final antes de tener que ir a la lotería de los remates desde los doce pasos.

Las situaciones que quedaron en el tintero

  • En el segundo tiempo, el ingresado Ramiro Tulián habilitó por izquierda al ingresado Facundo Jainikoski, quien definió cruzado y afuera.
  • Poco después, Jainikoski volvió a quedar mano a mano tras un pase cerca del área y estrelló un derechazo en el palo. La pelota besó el hierro y se fue, como diciendo: hoy no es tu día.
  • También Franco Domínguez y Tulián fabricaron una combinación que terminó con un disparo desviado.
  • Del lado paraguayo, Pedro Zarza pisó el área y dejó un pase hacia atrás para Junior Gamarra, cuyo remate de primera contuvo bien Máximo Leguizamón.
  • En el tramo final, los dos se acercaron al gol sin terminar de encontrarlo, como quien tiene la llave en la mano pero no atina a la cerradura.

El primer tiempo había arrancado con mejor pinta para la Albiceleste, con una jugada de Domínguez que cayó en los pies de Ian Subiabre, pero Leonardo Sosa se vistió de muro para bloquear la definición. Paraguay respondió con una volea de Zarza que pasó cerca y con un tramo de partido donde el partido se equilibró, como balanza que nadie quiere inclinar. Antes del descanso hubo un amontonamiento de gente que terminó con tarjetas amarillas para Subiabre, Gamarra y Leguizamón: tres amonestados en una jugada, como juntar toda la furia en un mismo rincón del campo.

El contexto ayuda a entender la bronca. Argentina había llegado a esta final tras ganarle 1-0 a Uruguay y empatar 1-1 con Venezuela, advancing por diferencia de gol. En semifinales le ganó a Perú con un gol de Santiago Espíndola sobre el cierre, el típico gol que aparece cuando ya te querías ir a casa. Paraguay, en tanto, había vencido 1-0 a Chile en semis y en el Grupo B ya le había ganado 2-1 a esta misma Argentina, así que el empate en los noventa tiene su lógica. En la previa, el cuadro de Antolín Alcaraz se sabe feo pero efectivo, de esos que te hacen transpirar hasta el último minuto.

Lo concreto: con el 0-0 firmado y un Fernández expulsado por doble amarilla que dejó a Paraguay con diez, la medalla dorada se definirá desde el punto penal. Mientras tanto, Perú se llevó la de bronce al vencer 2-1 a Chile, ese consuelo que nadie quiere pero que en el medallero termina pesando. Lo que me queda, como siempre, es un sabor a partido de barrio trabado, de esos que terminan 0-0 y en los que el más pícaro en los penales termina festejando. Veremos.

MP

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