Cien velitas para Mirtha: la idea de festejar sus cien años en el Kempes y por qué a esta altura ya parece un guiño del público
El gobernador de Córdoba deslizó la propuesta en el programa de Juana Viale y la conductora la celebró con una frase típica de su abuela. La diva cumple 100 el 23 de febrero y, mientras se repone en su casa, el comentario televisivo empieza a tomar forma de festejo multitudinario.
Yo a Mirtha Legrand la vi crecer en la misma pantalla en la que crecieron mis viejos, mis tíos y, ya de grande, mis sobrinos, y pocas veces una fantasía dichas así, al pasar, en una sobremesa televisiva, tuvo tanta potencia simbólica como la que se mandó Martín Llaryora, gobernador de Córdoba, sentado en la mesa de Juana Viale: Bueno, los 100 años los hacemos en el Kempes. La frase cayó entre risas, como se dicen esas cosas que uno sospecha que van en serio pero que nadie se anima a confirmar del todo, y dejó flotando en el aire una pregunta que, a esta altura, parece inevitable: ¿cómo se festeja el siglo de vida de la diva de la televisión argentina? Porque Mirtha no es una conductora más, es una institución que lleva casi setenta años sentada frente a una cámara, y el próximo 23 de febrero va a soplar cien velitas.
La Chiquita, pero ya no tanto
Antes de meternos en el escenario del Kempes y en la logística de un cumpleaños que, bien mirado, se parece más a un acto de Estado que a una fiesta familiar, vale la pena recordar dónde está parada hoy la homenajeada. Mirtha, que el 23 de febrero de 1927 abrió los mismos ojos que hoy miran televisión, atraviesa un 2025 que la viene a maltraer con la salud: en abril se ausentó de su programa por un cuadro gripal con bronquitis, y el mes pasado tuvo que ser internada durante 18 días en el Sanatorio Mater Dei por una neumopatía, con una breve salida a mediados de septiembre antes de reingresar al centro médico. Recibió el alta el 6 de octubre y, según contó su nieta Juana Viale, al frente del ciclo mientras la Chiquita se repone, Ella está cada día mejor, cada día más ella, con su temperamento hermoso que tiene. Recuperarse en casa, a los 99, después de casi veinte jornadas en una clínica, ya es de por sí un pequeño milagro doméstico que la mayoría de los mortales firmaríamos sin dudar.
Una mesa en el Kempes
El Mario Alberto Kempes no es un estadio cualquiera: es el templo futbolero de Córdoba, escenario de finales, recitales y eventos que mueven multitudes, con capacidad para decenas de miles de personas y una acústica que, bien usada, puede transformar un show en acto colectivo. Que Llaryora haya pensado en ese escenario no parece casual ni caprichoso: el gobernador es cordobés, conoce el poder simbólico de su provincia y, como él mismo remató la propuesta entre sonrisas, Uno busca inversiones; está todo el año. Detrás del chiste hay una lectura bastante concreta, porque un festejo así no se monta en dos meses sin sponsors, sin producción, sin una transmisión que le saque jugo a la efeméride, y la oferta de Llaryora, leída con ojos políticos, suena tanto a homenaje como a operación de imagen: traer a Mirtha Legrand con todo su séquito de cámaras, famosos y público a Córdoba es, también, poner a la provincia en el centro de la escena nacional.
“Bueno, los 100 años los hacemos en el Kempes.”Martín Llaryora, gobernador de Córdoba, en el programa de Juana Viale
Juana Viale, que es mucho más que la nieta que reemplazó a su abuela en la conducción y que carga con la responsabilidad de mantener vivo un formato histórico, recogió el guante con entusiasmo y, fiel al estilo Legrand, lo devolvió con una evocación familiar: recordó una frase típica de Mirtha sobre Córdoba, de esas que la diva repite cada vez que la provincia aparece en la conversación, y dejó claro que la idea le había gustado. Lo que en otro contexto sería un simple cruce de palabras en una tarde de televisión acá funciona como piedra fundacional de algo que puede terminar siendo, según cómo se mire, el festejo de cumpleaños más grande de la historia del espectáculo argentino, o al menos el más mediático.
Si me preguntan a mí cómo debería ser
Ahora bien, la pregunta que dejó flotando el material y que a mí, como espectador de toda la vida, me da por contestar es qué forma debería tener un festejo así para estar a la altura del personaje. No se trata de un cumpleaños cualquiera: se trata de la mujer que popularizó la idea de sentarse a una mesa a charlar con todo el país, que transformó el almorzograma en un género en sí mismo y que, a los 99, sigue siendo referencia ineludible de la conversación argentina. Por eso, si me dejan opinar, la fiesta tendría que ser, a la vez, enorme y profundamente personal.
- Una mesa en el centro del campo, como si fuera un almorzograma gigante con público alrededor, porque eso es lo que Mirtha sabe hacer: recibir gente y hacer que la gente se sienta recibida.
- Un recorrido por las décadas: números musicales, escenas y figuras que evoquen cada etapa de su carrera, desde los radioteatros hasta el streaming, pasando por el cine y la televisión clásica.
- Un homenaje coral con colegas vivos y recuerdos de los que ya no están, porque el centenario también es una forma de pasar lista.
- Transmisión abierta, gratuita y federal, para que el festejo no quede reducido a las plateas pagas del Kempes sino que llegue a cada cocina del país.
- Y, sobre todo, la presencia de Mirtha, aunque sea unos minutos, sentada en la cabecera, porque sin ella la fiesta es un museo; con ella, es un living.
La propuesta, por ahora, es apenas un comentario de televisión dicho con tono distendido, pero tiene la suficiente materia prima como para transformarse en realidad: una cumpleañera monumental, una provincia que pone el escenario, una conductora que ya levanta el teléfono y un país que, le guste a quien le guste, va a mirar. Si finalmente se concreta, la cita será el 23 de febrero en el estadio Mario Alberto Kempes, en la ciudad de Córdoba, con capacidad para varias decenas de miles de personas y con la posibilidad, todavía abierta, de que la entrada sea gratuita, paga o mixta según la ingeniería financiera que termine armando el gobierno cordobés junto a la producción de la diva. Mientras tanto, en su casa, Mirtha sigue recuperándose con su temperamento hermoso de siempre, que es, en el fondo, el único ingrediente que nadie puede reemplazar en la torta.
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