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Lunes, 19 de octubre de 2026
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Cinco llaves de cocina para empezar a salir del pozo del agotamiento laboral

Cuando el trabajo deja sin aire, el cuerpo entra en un modo de emergencia que desordena el sueño, el hambre y hasta el humor. Una especialista explica qué se puede hacer en la vida cotidiana para empezar a recuperar el equilibrio.

Por Griselda MuñozSociedad y vida · · hace 1 h
Cinco llaves de cocina para empezar a salir del pozo del agotamiento laboral

El reloj de la cocina todavía marca las seis de la tarde y yo ya estoy sentada con los ojos perdidos en el café que se enfría. Eso me dijo Beatriz, 52 años, vecina de acá en la cuenca, cuando le pregunté cómo se siente después de un año de expedientes y de llevar la casa al mismo tiempo. Me dijo, casi en un susurro, que ya no sabe si está cansada o enojada. Y que las dos cosas le pesan igual.

El agotamiento no es solo una cuestión de voluntad

Para la nutricionista naturópata Jessica Shand, autora del libro The Hormone Balance Handbook, esa mezcla de fatiga y mal humor que describe Beatriz tiene nombre clínico y, sobre todo, tiene explicación. Cuando el estrés se vuelve cotidiano y se estira en el tiempo, el cuerpo mantiene encendida la fábrica de cortisol, la hormona que nos pone en alerta ante un peligro. El problema es que el cuerpo no distingue entre un jefe que exige demasiado y un león en la sabana: reacciona igual. Y cuando esa fábrica queda prendida durante semanas o meses, el organismo empieza a desatender otras funciones básicas.

“El cuerpo, en modo supervivencia, relega la digestión, el descanso reparador y el equilibrio reproductivo. Por eso aparecen el cansancio continuo, la dificultad para dormir, los cambios de humor y esa sensación tan típica de no recuperarse ni después de un fin de semana largo.”Jessica Shand, nutricionista naturópata

Cinco hábitos que recomiendan para empezar a desenchufarse

  • Sostener una alimentación regular, combinando proteínas completas, grasas saludables y carbohidratos complejos. Evitar los ayunos largos y los ultraprocesados ayuda a que la glucosa no haga picos y bajas que, durante el agotamiento, profundizan la irritabilidad y la falta de concentración.
  • Cuidar la higiene del sueño, con una rutina previa a la cama: un baño con sales de magnesio, una infusión sin cafeína o unos minutos de escritura funcionan como señales que separan las obligaciones del momento de descanso. La regularidad horaria puede ser tan importante como la cantidad de horas dormidas.
  • Sumar plantas relajantes como manzanilla, lavanda, toronjil o pasiflora a la rutina nocturna, siempre como complemento y no como reemplazo de la consulta médica.
  • Considerar el uso de adaptógenos, sustancias como la albahaca sagrada o la ashwagandha, empleadas para mejorar la tolerancia al estrés. Shand insiste en que no conviene iniciarlos solos, sobre todo si hay embarazo, lactancia, enfermedades preexistentes o medicación.
  • Reconocer los propios ciclos de energía, entendiendo que la vitalidad varía a lo largo del día y del mes, y planificar las tareas más demandantes en las ventanas en las que uno se siente mejor.

Mientras leía esto, no podía dejar de pensar en Beatriz y en la cantidad de gente que, como ella, arrastra el cuerpo por obligación sin animarse a pedir ayuda. Acá en la cuenca, donde todos nos conocemos y donde la vida parece ir siempre a mil, solemos confundir pedir un respiro con flojera. Y no: pedir un respiro, comer a horario, dormir de noche y tomarse un minuto para escribir lo que nos pasa es, muchas veces, la primera trinchera para empezar a sentirse un poco más vivo.

A Beatriz, la semana que viene, le voy a regalar un manojo de toronjil de la huerta de mi tía y le voy a pedir que me cuente cómo le fue. Porque, como dice la especialista, ningún hábito reemplaza la consulta médica cuando los síntomas se sostienen. Pero a veces, empezar por algo tan simple como una cena tranquila y una infusión antes de dormir puede ser la diferencia entre seguir enroscado en el sillón o, finalmente, volver a respirar.

GM
Griselda MuñozSociedad y vida

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