Crudo arriba de USD 100 y mayoristas al 3,2%: la energía se lleva casi la mitad del ajuste de septiembre
El índice de precios mayoristas de septiembre marcó 3,2%, el registro más alto desde abril, con petróleo y gas explicando cerca del 45% de la suba. La consultora Goldman Sachs proyecta una baja gradual hacia 2027, mientras las exportaciones energéticas argentinas acumulan un superávit récord en lo que va del año.
Vamos a los números. El petróleo Brent cerró la semana del 16 de octubre por encima de los 100 dólares por barril, con una suba acumulada superior al 11%, y la presión ya se hizo sentir en los precios internos antes de que terminara el mes: el INDEC informó que el índice de precios mayoristas de septiembre se incrementó 3,2%, el registro más alto desde abril pasado. La división petróleo y gas aportó 1,43 puntos porcentuales a esa variación, lo que representa cerca del 45% del total mensual y la convierte en la principal impulsora de la dinámica mayorista del período, por encima de alimentos, automotores y manufacturedurados.
El movimiento del crudo no fue aislado. La caída de inventarios en Estados Unidos, estimada en 8,56 millones de barriles durante la semana finalizada el 9 de octubre, y la reducción del tránsito marítimo en una zona clave del abastecimiento global, que pasó de 17,15 a 11,62 millones de barriles diarios, sumaron presión a la cotización y consolidaron un piso relativamente alto en el precio internacional del energético.
El canal hacia el surtidor y la góndola
Para los consumidores argentinos, la nafta y el gasoil constituyen el canal más directo por el que se traslada el precio internacional del crudo al bolsillo. YPF aplica un esquema de ajustes parciales que amortigua parte de la transferencia hacia los surtidores, sin llegar a neutralizarla. Cuando el barril sube con fuerza, como ocurrió en las últimas semanas, los valores en las estaciones de servicio terminaron reflejando al menos una parte del movimiento, con el consiguiente arrastre sobre el transporte de carga y, por esa vía, sobre los precios de la industria y los productos de la góndola, de acuerdo con el análisis del organismo estadístico.
Lo que el país gana por el lado externo
En el otro lado de la balanza, los precios elevados del crudo favorecen las exportaciones energéticas argentinas. En los primeros ocho meses de 2026, la balanza comercial del sector energético acumuló un superávit de 7.834 millones de dólares, una cifra que ya supera el saldo positivo registrado durante todo 2025 y que confirma el cambio de signo del sector en el comercio exterior, según los datos oficiales difundidos en las últimas semanas.
Perspectivas: baja gradual hacia 2027
Sobre las perspectivas hacia adelante, las proyecciones de mercado consultadas por la prensa especializada anticipan una baja gradual del crudo en los próximos meses. Goldman Sachs Research estima que el Brent podría ubicarse cerca de los 90 dólares por barril en diciembre de 2026 y promediar 80 dólares en 2027. El banco proyecta una recuperación del suministro desde la región del Golfo Pérsico y anticipa que el mercado mundial pasaría a registrar superávit a partir del cuarto trimestre de este año. Sus analistas señalan que una prima de riesgo de aproximadamente 25 dólares por barril sostiene hoy parte de la cotización; si esa prima se reduce, el efecto sobre los precios locales podría volverse favorable, aunque la normalización completa del abastecimiento internacional sigue siendo la condición indispensable.
La dinámica descripta deja una conclusión técnica para quien observa la economía argentina con foco en datos. Hasta tanto no se normalice el abastecimiento internacional de crudo, el costo del petróleo seguirá siendo una variable de peso en la cadena de precios de la industria, el transporte y los combustibles, con impacto directo sobre la góndola y el surtidor. La fecha que conviene mirar hacia adelante es el cierre del cuarto trimestre de 2026: si se concreta la recuperación de oferta prevista por los analistas y comienza a disolverse la prima de riesgo, el escenario podría pasar de la presión actual a un alivio gradual en los mayoristas. Hasta entonces, cada movimiento del barril por encima de los 100 dólares se traducirá, con distinto grado de rezago, en un nuevo capítulo del frente inflacionario local.
