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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Cuando la fábrica se reconvierte en taller: la industria pyme pierde 50.000 empleos y busca sobrevivir como puede

Desde agosto de 2023 se destruyeron unas 50.000 plazas de trabajo registradas en pymes industriales, una caída del 15%. Con ventas estancadas, costos en suba y menos pedidos, muchas empresas achicaron los turnos y volcaron capacidad ociosa a reparaciones y mantenimiento.

Por Alejandro SubiabreMinería y carbón · · hace 31 d
Cuando la fábrica se reconvierte en taller: la industria pyme pierde 50.000 empleos y busca sobrevivir como puede

En el socavón del Conurbano bonaerense, en una Pyme metalúrgica de Avellaneda que hace veinte años fabrica soportes para líneas de producción, el reloj marcó un cambio que nadie festeja. Hasta agosto de 2023 trabajaban en tres turnos completos; hoy quedan dos turnos y medio, y la media hora que falta se cubre con tareas de reparación y mantenimiento que antes salían por la puerta de la fábrica hacia talleres terciarizados. Es el mismo ajuste que, multiplicado por miles de plantas chicas a lo largo y ancho del país, explica una cifra dura: desde agosto de 2023 se destruyeron unas 50.000 plazas de trabajo registradas en pymes industriales, una caída del 15% en ese segmento.

La fotografía completa es todavía más cruda. En el conjunto del sector industrial se perdieron alrededor de 90.000 puestos asalariados registrados en algo más de dos años; en términos relativos, la baja llega al 8% para toda la industria y se profundiza al 15% cuando se mira exclusivamente el universo pyme, según datos que maneja la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). No es un temblor localizado: es un deslizamiento sostenido, de esos que van comiendo margen sin hacer ruido en los titulares hasta que el daño ya está hecho.

Producción en baja y rubros golpeados

La producción acompaña ese retroceso paso a paso. El Índice de Producción Industrial Pyme que elabora CAME registró en julio una caída interanual del 3,8%. Hubo una recuperación mensual del 0,6% frente a junio, insuficiente para compensar el acumulado: en los primeros siete meses del año la producción pyme se contrajo 6,5%. Los rubros con peores resultados fueron químicos y plásticos, con un retroceso del 11,3%; alimentos y bebidas, 9,1%; metal, maquinaria, equipos y material de transporte, 5,4%; papel e impresiones, 3,7%; y textil e indumentaria, 3,7%. Maderas y muebles fue la única rama con saldo positivo en el período, con una mejora acumulada del 0,5%, demasiado chica como para animar la foto general.

En el fondo de ese cuadro no hay un solo culpable sino una combinación conocida: ventas estancadas, costos en suba y menos pedidos. Ante ese cóctel, muchas Pyme industriales optaron por un camino intermedio antes que por el despido masivo: recortaron la cantidad de turnos diarios, flexibilizaron condiciones de cobro y salieron a buscar clientes fuera de sus zonas habituales para mantener el flujo de caja. Y hubo un movimiento revelador: comenzaron a ofrecer servicios de reparación y mantenimiento de equipos, ocupando con tareas tercerizables la capacidad instalada que antes se destinaba a producción propia.

Por qué sostienen la plantilla aunque duela

La decisión de no tocar la nómina, o tocarla lo menos posible, tiene una lógica concreta que los propios empresarios repiten en las reuniones de cámara. Capacitar y entrenar a un operario lleva tiempo y dinero; reemplazarlo después de una desvinculación resulta costoso, sobre todo cuando la incertidumbre sobre el rebrote es alta. Datos de la Secretaría de Trabajo indican que el 65% de las empresas industriales mantiene estabilidad en sus nóminas incluso en períodos de ajuste. No es generosidad: es cálculo de supervivencia.

“El 70% de la producción de las pymes industriales se destina al mercado interno. Si este no tracciona, las fábricas tampoco tienen demanda.”Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME)

Señales tibias para el último tramo del año

En medio del gris aparece un indicador algo más optimista, todavía sin confirmación en los números gruesos. Según un relevamiento de ManpowerGroup, la Expectativa Neta de Empleo muestra que los empleadores planean despedir menos en el último tramo del año, una señal de que la poda más feroz podría estar cerca de un piso. Es apenas un dato de intención, no de facturación concreta, pero en plantas que llevan más de veinticuatro meses ajustando cada variable, cualquier dato que indique freno cuenta.

Yo vengo contando esto desde hace meses en esta sección, y la película se repite con los mismos fotogramas: caída del consumo, presión tributaria que no afloja, tarifas que suben por escalera y financiamiento productivo que sigue siendo un bien escaso. La promesa del Gobierno de dinamizar el mercado interno con medidas para las Pyme industriales lleva meses sin cumplirse, y cada bimestre que pasa el termómetro marca un escalón más abajo. Sostener la planta hoy es resistir; pero resistir sin política activa es, en el mejor de los casos, sobrevivir un año más. Al Gobierno le digo, con respeto pero sin vueltas: mientras el 70% de la producción pyme siga atado al mercado interno y ese mercado interno siga sin traccionar, no hay taller de mantenimiento ni turno recortado que alcance para compensar 50.000 puestos que ya no están.

AS
Alejandro SubiabreMinería y carbón

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