El dólar oficial cerró a 1.530 pesos y el blue a 1.545, en una jornada sin novedades que volvió a dejar al Gobierno sin respuestas
El tipo de cambio minorista terminó el viernes sin variaciones en el Banco Nación, el paralelo acompañó y los que pagan con tarjeta en el exterior ya desembolsa más de 2.007 pesos por dólar, una cifra que muestra hasta qué punto se encarecieron los consumos en moneda extranjera. La brecha cambiaria se mantiene acotada, pero el riesgo país sigue sin bajar de los 600 puntos.
El viernes fue un día más en el socavón cambiario: el dólar oficial cerró a 1.530 pesos para la venta en el Banco Nación y a 1.480 para la compra, valores idénticos a los de las jornadas anteriores. No hubo sobresalto, no hubo intervención fuerte, no hubo anuncio. El mercado cambiario argentino entró en una zona de quietud sospechosa, esa que en minería llamamos silencio previo: cuando la galería parece tranquila pero ya se escuchan crujidos arriba.
El paralelo acompañó la meseta
El dólar blue operó durante toda la jornada en torno a los mismos valores: 1.498,65 pesos para quien compra y 1.545 para quien vende. La diferencia con el canal oficial se redujo a apenas quince pesos por dólar, lo que muchos analistas presentan como una señal de calma, pero que en realidad muestra otra cosa: si la brecha se aplasta es porque el oficial sigue corriendo detrás del paralelo, no porque estén convergiendo de manera genuina. Quien necesita comprar dólares para ahorro, pagar un proveedor afuera o girar dinero al exterior sabe que pagar 1.545 pesos por billete es la nueva normalidad, con o sin regulación del Banco Central.
Los gerentes del equipo económico repiten que esta estabilidad es una conquista del programa de estabilización, pero la verdadera conquista sería que esa estabilidad no dependiera de mantener el techo de las bandas cambiarias con intervención permanente del Tesoro y del Banco Central, algo que ningún funcionario de primera línea se anima a poner por escrito.
Tarjeta en el exterior: el recargo que nadie explica
Para los consumos con tarjeta en moneda extranjera, ya sea un viaje, una suscripción digital o una compra en un sitio del exterior, el tipo de cambio aplicable llegó a 1.530 pesos más un 30 por ciento de percepción a cuenta de Ganancias. El resultado: 2.007,20 pesos por cada dólar. Ese número es el que golpea de lleno a las familias argentinas que pensaron que con la salida del cepo y la baja del blue volverían a poder pagar en dólares sin sentir el sangría en el resumen.
Desde que se levantó el impuesto PAIS, ese 30 por ciento de percepción es el único recargo que se aplica sobre el oficial. Es decir: ya no hay superposición de gravámenes, pero la alícuota que quedó es lo suficientemente alta como para que un consumo de cien dólares termine costando más de 200.000 pesos en el resumen. Y acá está la cuestión de fondo: la promesa oficial era que avanzar hacia la unificación cambiaria iba a abaratar el acceso al dólar para los hogares. Todavía no pasó.
“La estabilidad cambiaria sin baja de inflación es anestesia: calma el dolor de hoy pero no opera sobre la herida que lo provoca. Mientras el riesgo país siga arriba de 600 puntos y el crédito externo no reaparezca, cada pizarra es apenas un compás de espera.”Alejandro Subiabre, Minería y carbón
Cripto y riesgo país, los termómetros que miramos
En el segmento cripto, el Bitcoin operó en torno a los 82.138 dólares y el Ether se mantuvo cerca de los 2.474 dólares, ambos en la zona media de sus rangos recientes. No hubo señal de estrés ni corrida, lo que muchos toman como un respaldo indirecto a la estrategia oficial de no tocar el techo de la banda. Pero la verdadera prueba de fuego está dos casillas más allá: en los 622 puntos de riesgo país que registró JP Morgan al cierre, un número que sigue marcando la diferencia de tasa que la Argentina paga para endeudarse respecto a Estados Unidos.
Esa cifra, 622, es la misma lectura que durante meses estuvo debajo de los 600 y que ahora muestra que los inversores del exterior no terminan de convencerse de que la transición cambiaria sea definitiva. La promesa oficial del 14 de abril de levantar el cepo quedó a mitad de camino: el mercado mayorista funciona, pero el acceso al crédito internacional sigue cerrado y el riesgo país no acompaña.
Mientras tanto, en la galería de abajo, los ahorristas mineros de la economía cotidiana –los que compran dólar billete para guardar, los que pagan Netflix en pesos convertidos a 2.007, los que recibieron el aumento de sueldo y lo vieron evaporarse en la primera semana– siguen aguantando con la frente apoyada contra el listón. Algunos la levantan de a ratos para ver si la cotización cambió. Otros miran la pizarra y se preguntan cuándo llega la anunciada baja que prometieron para después de las elecciones, y que tampoco aparece en los papeles.
Como me dijo esta semana un almacenero de Lanús que todos los meses gira plata a su hijo en España: yo no miro el blue, miro cuánto me queda del kilo de yerba después de pagar la luz y el dólar. Esa cuenta, Gobernador, es la que sigue sin cerrar.
