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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Cuando la gripe se vuelve una urgencia: las señales que no hay que dejar pasar

Un infectólogo consultado por Cleveland Clinic advierte que la mejoría repentina seguida de un empeoramiento puede ser la pista clave de una complicación grave. Cuándo correr al médico y quiénes corren más riesgo.

Por Griselda MuñozSociedad y vida · · hace 26 d
Cuando la gripe se vuelve una urgencia: las señales que no hay que dejar pasar

La pava empieza a silbar a las siete de la tarde, justo cuando Mercedes, 54 años, termina de acomodar la mesa para la cena familiar. Se sienta un momento, todavía con el guardapolvo de la fábrica puesto, y siente que le falta el aire. Había pasado lo peor de la gripe hacía dos días, se había animado, hasta preparó una sopa. Ahora, de golpe, el cuerpo le juega una mala pasada. Esa sensación, esa mejoría que se corta de raíz, es justamente la señal de alarma que los especialistas miran con lupa.

Acá en la cuenca, donde el invierno aprieta y las guardias se llenan de tosidos, la pregunta que nos hacemos todos los años es la misma: cuándo un cuadro gripal deja de ser un trance molesto para convertirse en algo serio. El infectólogo Dhatri Kotekal, consultado por Cleveland Clinic, lo explica con una claridad que a nosotros nos sirve de mucho: sentirse mejor y empeorar de golpe puede indicar que se montó una infección secundaria, como una neumonía, sobre la primera enfermedad. La evolución, dice el especialista, importa tanto como los síntomas del arranque.

Las señales que piden consulta sin demora

  • Dificultad para respirar o sensación de falta de aire.
  • Dolor o presión en el pecho.
  • Labios o uñas azulados, un signo de que la sangre no está recibiendo suficiente oxígeno.
  • Confusión, desmayo o mareos intensos.
  • Vómitos reiterados y deshidratación severa.
  • En los más chicos, respiración acelerada y llanto que no se calma pese a los intentos de los padres.

Mercedes lo sabe bien porque el año pasado le pasó con su nieto Joaquín. La criatura tenía tres años, venía mejorando de una gripe y de un día para el otro la vieron agitar, con el pecho hundiéndose entre las costillas. La llevaron corriendo al hospital y terminó con un diagnóstico de neumonía. Nosotros, como vecinos y como familia, aprendimos que ese tipo de cambio no espera: hay que ir a la guardia.

El especialista fue contundente al remarcar que la gripe puede derivar en complicaciones que van mucho más allá de un catarro fuerte. Entre las más habituales mencionó la neumonía, que puede aparecer tanto por el avance del propio virus hacia los pulmones como por una infección bacteriana que se aprovecha del cansancio de las defensas. También describió la sepsis, esa reacción desmedida del sistema inmunitario que termina dañando tejidos y órganos propios, y el agravamiento del asma o de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, que en algunos casos desemboca en insuficiencia respiratoria. En pacientes con problemas cardíacos previos, el cuadro severo puede alterar el pulso y la presión arterial y, en el peor de los escenarios, desencadenar un infarto o un accidente cerebrovascular.

Quiénes tienen que mirar la fiebre con más cuidado

Aunque estar sano antes de contagiarse reduce el riesgo, no lo elimina: las complicaciones graves también pueden presentarse en personas sin antecedentes. Aun así, hay grupos a los que el virus les pega más fuerte y en los que el deterioro puede producirse en apenas 24 o 48 horas. Kotekal los enumeró con precisión y vale la pena tenerlos presentes, sobre todo ahora que arranca la temporada más fría.

  • Personas con diabetes, enfermedades renales, cardíacas o pulmonares, y quienes viven con obesidad.
  • Menores de cinco años y mayores de 65.
  • Embarazadas, por los cambios que el propio embarazo provoca en el sistema inmune y en la respiración.

La buena noticia, si es que hay que buscar una, es que la prevención sigue siendo la herramienta más poderosa. El especialista insistió con la vacunación anual, una recomendación que acá en la cuenca repetimos todos los inviernos en cada reunión de consorcio y en cada cola del. Tanto la influenza A como la B pueden causar cuadros graves, así que el tipo de virus no descarta el riesgo individual. La consulta temprana, concluyó Kotekal, puede marcar la diferencia entre un susto y una tragedia.

Mercedes ya tiene la pava servida y la mesa lista. Antes de sentarse, se toma un momento para mirar a los suyos y recordarles lo que aprendió con Joaquín: si la gripe mejora y vuelve con todo, no hay que esperar a ver cómo sigue. A veces, actuar rápido es la única forma de cuidar lo que más queremos.

GM
Griselda MuñozSociedad y vida

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