Davidovich le pintó la cara a Zverev en Shanghái y ya está en la final: el malagueño que no se achica nunca
El español remontó al alemán, campeón de Roland Garros y el US Open, en dos horas de tenis durísimo y ahora espera rival para su segunda final de Masters 1000. Mientras el viento de Shanghái sopla fuerte, este zurdo de 27 años sigue rompiendo el molde de los grandes.
Acá hace un frío que pela y el viento chino te arranca la sonrisa, pero a Alejandro Davidovich Fokina parece que le vino bien el clima: le metió un cachetazo al tenis europeo y dejó afuera a Alexander Zverev en las semifinales del Masters 1000 de Shanghái. Ganó 5-7, 6-4 y 6-3 en dos horas y dos minutos de pelea pura, y se metió de lleno en su segunda final de Masters 1000. Si esto fuera el subte en hora pico, el muchacho se sacó el boleto con la combinación justa de paciencia y desfachatez.
El alemán llegaba como segundo preclasificado y con un año de que ya quisiera cualquiera: Roland Garros y US Open bajo el brazo, el tipo sólido como una roca en el fondo de la cancha. Y sí, el primer set fue exactamente eso: Zverev mostrando la chapa, quebrando cuando hacía falta y cerrando 7-5 con la lógica del campeón. Pero el malagueño, lejos de achicarse, se puso el overol y empezó a laburar. Es como ese vecino que pierde el primer set y después te gana el partido en el patio, con la mesita de plástico y todo.
El quiebre que cambió todo
La manga decisiva arrancó con un quiebre tempranero del español que lo puso 3-0 arriba. Zverev intentó tirar chapa, subió las revoluciones, pero Davidovich sostuvo el ritmo y administró la ventaja sin ponerse nervioso. La solidez táctica del zurdo, sumada al desgaste del alemán después de un año pesado, hizo el resto. El cierre fue 6-3, sin sobresaltos, con el tenis preciso del que sabe que el rival ya no tiene piernas.
- Solo es la segunda victoria de Davidovich sobre Zverev en el historial directo entre ambos.
- El malagueño aseguró su ingreso al Top 15 del ranking ATP gracias a esta victoria.
- En la final espera al ganador del cruce entre Daniil Medvedev y Rafa Jódar, la otra semifinal.
- Para Zverev se corta una racha brillante en el tramo final de la temporada y queda afuera de la pelea por el título en Shanghái.
Lo de Davidovich tiene una miga que me gusta: este pibe no tiene los mejores papeles de la camada, no ganó un Grand Slam todavía, pero le pelea a todos de igual a igual y en los momentos bravos no se borra. Es el tipo de tenista que te arruina los cálculos al campeón y te deja con la boca abierta en la tribuna. Veremos si el domingo puede terminar la historia con el título bajo el brazo, porque este Masters 1000 lo tiene merecido y la final la va a jugar con el cuchillo entre los dientes.
Yo, mientras tanto, me quedo con la sensación de que en Shanghái, con el viento soplando como en la costanera en julio, apareció un español que entiende que el tenis se gana con huevos y no solo con el ranking. Y eso, en este deporte, vale oro. Veremos.
