Djokovic discutió, ganó y va por Medvedev en semis de Pekín
El serbio dio vuelta el partido ante Zverev, protestó por la repetición de un punto y ahora se cruza con el ruso. Cerúndolo quedó eliminado en cuartos.
Mirá qué tarde en Beijing. Nubes bajas, viento seco y un tipo de 38 años que sigue peleando como si tuviera 25. Djokovic, Nole, el que nunca se va, volvió a ganar un partido que tenía perdido y se metió en semifinales del ATP 500 de Pekín. Lo de siempre con él: sufre, se enoja, discute y termina festejando. Un clásico.
El partido fue un Martillo que se rompe y se arregla solo. El serbio perdió el primer set por 4-6, levantó el segundo 6-4 y cerró el tercero con otro 6-4 contra Zverev, número dos del mundo. Nada mal para el puesto 11 del ranking. La diferencia de posiciones dice una cosa, la cancha dice otra: el serbio sigue compitiendo como si el ranking fuera de adorno.
Una discusión que encendió la tarde
En pleno juego, Zverev falló un golpe y paró la pelota. Su queja: un cartel LED le había molestado la visión. El árbitro le dio la razón y mandó repetir el punto por obstrucción. Djokovic, lógicamente, saltó. Ya perdía ese game, ya estaba a maltraer, y le cambian la jugada. Cualquiera se prende fuego.
“Es uno de los cambios más estúpidos que he visto en mi vida”Novak Djokovic
Después le dijo al juez, bien bajito, que no tenía sentido. Pero el punto se repitió igual y el partido siguió. Como en la vida: discutir está bueno, ganar está mejor.
- La otra semifinal tiene a Medvedev, que dejó afuera a Cerúndolo por 7-6 (7-4) y 6-3. El argentino peleó, pero el ruso lo aguantó y lo pasó por encima cuando hizo falta.
- Hurkacz (39) y De Miñaur (10) completan el cuadro de los cuatro mejores. Del otro lado del cuadro, uno de los dos se cruza con el ganador de la semi de Djokovic.
- Djokovic arrancó el 2024 con varios problemas físicos y un año irregular por sus propios dichos. Pero cada vez que se para frente a un rival de peso, aparece la mejor versión.
Después del partido, Nole habló de lo que lo mueve a seguir en esto. No es el dinero, no es el ranking, no es la historia. Es otra cosa, más simple y más de potrero: la posibilidad de pararse mano a mano con los mejores y ver qué pasa. Como cuando en el barrio jugás contra el más guapo del barrio y querés demostrar que podés. Eso lo mantiene vivo.
“La motivación sigue siendo inmensa cuando te sientes bien y que juegas de igual a igual contra los mejores jugadores del mundo”Novak Djokovic
Lo de Medvedev será otra historia. El ruso ya le ganó al argentino y viene con confianza. Djokovic sabe que no hay margen: o lo gana, o se vuelve a casa. Y él, justamente, no es de los que se vuelven temprano. Veremos.
